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Prot. No. 646/2026
17 de Septiembre de 2026

Comunicado

A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡la paz esté con ustedes!

Cada 21 de septiembre, con motivo del Día Mundial del Alzheimer, se nos invita a dirigir la mirada hacia las personas que viven con esta enfermedad, así como hacia sus familias, cuidadores y profesionales de la salud que las acompañan diariamente. Esta conmemoración, establecida en 1994 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer, constituye una oportunidad para sensibilizarnos y renovar nuestro compromiso con el cuidado digno, cercano y solidario de quienes padecen algún tipo de demencia.

Atendiendo la solicitud de la Sra. María Teresa Villarreal de Dillon, cofundadora de la Asociación Alzheimer de Monterrey, los invito a unirnos en oración durante las celebraciones dominicales correspondientes al XXV Domingo del Tiempo Ordinario, los días 19 y 20 de septiembre, y pido a los Párrocos, Administradores Parroquiales y Rectores de Templos de nuestra Arquidiócesis, incluir las siguientes intenciones dentro de nuestra plegaria universal:

• Por las personas que padecen demencia, para que el Señor las llene de paz, fortaleza y cuidados dignos por parte de su familia y comunidad.

• Por las personas cuidadoras y el personal de salud, para que el Señor les dé la fuerza, empatía y paciencia para que traten con amor y respeto a las personas a las que cuidan, sin olvidarse de sí mismas y su autocuidado.

• Por personas líderes en empresas, gobiernos y organizaciones , para la elaboración de las correctas Políticas Públicas para el cuidado de las personas con demencia.

• Por aquellos que viven la enfermedad en abandono, para que seamos una comunidad más solidaria, empática y humana con ellos.

Los animo también a colaborar con la Asociación Alzheimer de Monterrey en su labor de sensibilización sobre el profundo impacto que esta enfermedad tiene en quienes la padecen y en sus familias. Que nuestra oración se traduzca en cercanía, comprensión y acciones concretas que promuevan en todo momento el respeto y la dignidad de cada persona.

Que Nuestra Señora del Roble, patrona de nuestra Arquidiócesis, acompañe a quienes viven con esta enfermedad, sostenga a sus familias y cuidadores, y a ustedes hermanos sacerdotes, los auxilie siempre en su ministerio.