𝐃𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐠𝐢𝐥𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐮𝐚𝐫𝐢𝐨, 𝐦𝐨𝐧𝐬𝐞𝐧̃𝐨𝐫 𝐑𝐨𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨 𝐂𝐚𝐛𝐫𝐞𝐫𝐚 𝐋𝐨́𝐩𝐞𝐳 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐨́ 𝐥𝐨𝐬 𝟔𝟎 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐭𝐞𝐦𝐩𝐥𝐨 𝐲 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐨́ 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐢𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐨 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐢𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬‧
En vísperas de la fiesta de San Judas Tadeo, el arzobispo de Monterrey, monseñor Rogelio Cabrera López, presidió la Santa Misa de las 9:30 de la noche de este martes en el Santuario de San Judas Tadeo, donde invitó a los fieles a confiar en Dios, presentar sus necesidades por intercesión del apóstol y mantener la esperanza aun en los momentos más difíciles de la vida.
Ante los numerosos devotos que se congregaron para participar en esta celebración de vigilia, el arzobispo agradeció el cariño que la comunidad manifiesta a San Judas Tadeo, así como la presencia de los sacerdotes y del diácono que lo acompañaron en la Eucaristía.
Durante su homilía, destacó dos aspectos de especial relevancia para la comunidad: la devoción al apóstol y el 60 aniversario del templo dedicado a su veneración.
Monseñor Cabrera López expresó su agradecimiento a todas las personas que contribuyeron a la construcción del santuario e invitó a los fieles de la actualidad a continuar colaborando en su conservación y embellecimiento.
𝐒𝐚𝐧 𝐉𝐮𝐝𝐚𝐬 𝐓𝐚𝐝𝐞𝐨, 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐞 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐜𝐞𝐬𝐨𝐫
Al reflexionar sobre la figura del apóstol, el arzobispo recordó que San Judas Tadeo fue amigo de Jesús y que esta cercanía con el Señor es motivo de confianza para los creyentes que acuden a él en busca de ayuda.
Retomando las palabras de Cristo a sus discípulos, cuando les dijo que ya no los llamaría siervos, sino amigos, explicó que la amistad con Jesús implica también escuchar su palabra y hacer su voluntad.
Señaló que los apóstoles recibieron una misión especial de Cristo para compartir su amor y ser instrumentos de su gracia. Por ello, los fieles encuentran en San Judas Tadeo un intercesor a quien encomendar sus preocupaciones, especialmente cuando enfrentan situaciones que parecen difíciles de resolver.
“¿Quién de nosotros no tiene alguna dificultad? ¿Quién de nosotros no necesita de ayuda? Ustedes y yo”, expresó el arzobispo al invitar a los presentes a colocar sus peticiones en manos del santo apóstol.
𝐋𝐚 𝐟𝐞, 𝐮𝐧𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐢́𝐜𝐢𝐥𝐞𝐬
Durante su mensaje, monseñor Rogelio Cabrera explicó que la fe se pone a prueba precisamente cuando las personas atraviesan situaciones complicadas y necesitan confiar en que Dios puede ayudarlas a salir adelante.
Recordó la enseñanza de san Pablo de esperar contra toda esperanza y señaló que creer significa mantener abierta la posibilidad de que Dios intervenga, incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
Sin embargo, puntualizó que la oración debe ir acompañada de humildad, reconociendo que Dios conoce las necesidades de cada persona y el momento oportuno para responder.
En este sentido, invitó a los devotos a presentar sus peticiones con confianza, pero también con disposición para aceptar la voluntad divina.
“Si tú lo quieres, si es lo mejor para mí, te pido esto por intercesión de San Judas”, explicó al describir la actitud con la que los creyentes pueden acercarse a Dios en la oración.
Los apóstoles, cimiento de la fe
A partir de las lecturas de la celebración, el arzobispo recordó que los apóstoles constituyen los cimientos de la Iglesia y que, mediante su testimonio, los cristianos son llamados a vivir como ciudadanos del cielo.
Asimismo, explicó que Jesús llamó a los doce apóstoles y los envió a anunciar su mensaje y a ser instrumentos de su amor.
Al referirse a san Simón y san Judas, cuya fiesta se celebra el 28 de octubre, compartió una reflexión sobre la manera en que Jesús llamó a personas con distintas historias y características, transformando sus vidas y confiándoles una misión.
El prelado destacó que la obra de los apóstoles no se limita a la predicación, sino que también se manifiesta en la oración, la conversión del corazón y las acciones mediante las cuales Dios acompaña a su pueblo.
Señaló que, para los creyentes, un milagro puede significar recuperar la salud, encontrar una solución ante un problema grave o experimentar una transformación interior que permita retomar el camino.
Pedir por las necesidades de la tierra y mantener la mirada en el cielo
Hacia el final de su homilía, monseñor Cabrera López invitó a los fieles a unir sus intenciones personales en una sola oración comunitaria, presentando ante el Señor las preocupaciones, dificultades y necesidades de cada familia.
También recordó que, además de pedir por las situaciones que se viven en la tierra, es importante mantener la mirada puesta en la vida eterna, con la confianza de que Dios acompaña a sus hijos.
El arzobispo exhortó a los devotos a perseverar en la oración, sin perder la esperanza cuando las respuestas no llegan en el momento esperado.
La celebración concluyó con un llamado a mirar el futuro con ánimo y confianza, recordando el amor de Dios y la intercesión de San Judas Tadeo, uno de los santos más queridos por los fieles que acuden a él para encomendar las causas difíciles.
En vísperas de su fiesta, el santuario se convirtió así en un espacio de encuentro, oración y esperanza para quienes buscan fortalecer su fe y poner sus necesidades en manos de Dios por intercesión del apóstol.