El encuentro reunió a todo el personal de Cáritas de Monterrey, quienes compartieron esta experiencia en el Palestino Libanés.
Bajo el propósito de retomar o reencontrar nuestra identidad como hijos de Dios, el retiro invitó a cada participante a mirar hacia el interior y reconocer que el verdadero encuentro con el amor nos lleva también a descubrir nuestra misión. Como se planteó durante la jornada: “Cáritas es Dios mismo”, y Cáritas somos todos quienes formamos parte de esta obra de servicio.
La jornada inició con un mensaje de bienvenida y la bendición de los alimentos, a cargo del Lic. Roberto Dillon, presidente de Cáritas de Monterrey, y el Pbro. Esteban Martínez, asesor espiritual de Cáritas de Monterrey. Posteriormente, la Psic. Karla Zambrano compartió la ponencia “Construyendo tu éxito”, invitando a los participantes a detenerse, mirar su historia y preguntarse hacia dónde están encaminando su vida.
A través de una dinámica guiada por la Dra. Natalia Berrún, cada persona tuvo la oportunidad de plasmar su proyecto de vida y compartirlo con sus compañeros de equipo. También se abrió un espacio para que algunos integrantes compartieran sus propios proyectos, convirtiendo sus historias, sueños y experiencias en un testimonio para los demás.
El Pbro. Esteban Martínez compartió una reflexión “El Servicio al otro en el centro: quién camina con nosotros”, este espacio permitió profundizar en el sentido cristiano del servicio y recordar que nuestra misión no se vive en soledad: Dios camina con nosotros y también nos invita a caminar junto al otro.
Para cerrar esta experiencia, los participantes prepararon su proyecto de vida para presentarlo a Cristo, culminando la jornada con una Hora Santa, como un momento de oración, encuentro y entrega.
El retiro comenzó a construirse desde semanas antes, mediante distintas reflexiones que ayudaron a cada participante a preparar su corazón para este encuentro: recordar de dónde venimos, reconocer quiénes somos y qué estamos haciendo hoy, y finalmente mirar hacia nuestros sueños.
Así, “Encuentro con Cristo” fue más que una jornada de actividades: fue una invitación a hacer una pausa, mirar nuestra historia con gratitud, reconocer los dones que Dios ha puesto en cada uno y renovar el compromiso de ponerlos al servicio de los demás.
Porque servir también es encontrarnos con Cristo en el otro. Y cuando caminamos juntos, con fe, esperanza y amor, comprendemos que Cáritas somos todos y que nuestra misión comienza en el corazón de cada persona dispuesta a servir