En una emotiva celebración realizada en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, confirió el sacramento del Orden en el grado del diaconado permanente a ocho hombres que, a partir de ahora, dedicarán su vida al servicio de la Iglesia y de los más necesitados.
Durante su mensaje, Monseñor Cabrera destacó que el diaconado es un don del Espíritu Santo que fortalece a quienes han sido llamados a ser colaboradores cercanos de los obispos y sacerdotes, con una misión especial de atención a los pobres.
“El diácono está llamado a ser un puente de misericordia que salga al encuentro de quienes se sienten olvidados o desamparados”, expresó el arzobispo, al recordar que existen diversas formas de pobreza: económica, espiritual y física.
Asimismo, exhortó a los nuevos diáconos a llevar el amor de Dios a todos los rincones, comenzando por sus hogares y comunidades, y de manera particular en cárceles, hospitales y casas de migrantes.
“Que donde haya alguien que sufra, allí esté presente un diácono compartiendo la misericordia de Jesucristo”, señaló.
Nuevos diáconos permanentes de la Arquidiócesis de Monterrey
Diac. Perm. Magdaleno Guzmán Báez
Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, García.
Diac. Perm. Pedro Jesús Salazar Delgado
Parroquia San Pío de Pietrelcina, Apodaca.
Diac. Perm. Martín Salomé Cazares Garza
Parroquia María Auxiliadora, Guadalupe.
Diac. Perm. David Hernández Águila
Parroquia Santa Catarina Mártir, Santa Catarina.
Diac. Perm. Plácido Humberto Leal Cantú
Parroquia San José, Apodaca.
Diac. Perm. Fernando Barrón Galarza
Parroquia San José de Huinalá, Apodaca.
Diac. Perm. José Rodolfo Cañamar García
Parroquia San Juan Evangelista, Monterrey.
Diac. Perm. José Antonio Hernández Martínez
Parroquia San Francisco de Asís, Escobedo.