Con un llamado a renovar el sentido espiritual, pastoral y celebrativo de la música sagrada, la Arquidiócesis de Monterrey es sede del XLVI Congreso Nacional de Música Litúrgica, un encuentro que reúne a músicos, agentes pastorales, religiosos, religiosas, presbíteros y fieles laicos de diversas diócesis del país.
La ceremonia inaugural dio inicio a las 17:00 horas en la Catedral Metropolitana de Monterrey con el solemne Himno al Espíritu Santo, “Veni Creator”, seguido del saludo y mensaje de bienvenida de S.E. Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, quien expresó su alegría por recibir a los participantes en esta Iglesia particular.
“𝐄𝐬𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐬 𝐦𝐮𝐲 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐫 𝐚 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐚𝐧𝐢𝐦𝐚𝐧 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐮́𝐫𝐠𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬”, señaló el arzobispo, agradeciendo la presencia de fieles laicos, personas consagradas y ministros ordenados, así como de manera especial la participación de S.E. Mons. Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de Zacatecas, a quien reconoció su encomienda por parte de la Conferencia del Episcopado Mexicano para atender la dimensión de la música sagrada en la Iglesia. Asimismo, destacó el valor histórico de la Catedral de Monterrey, originalmente construida como parroquia, pero profundamente significativa para la vida eclesial de la arquidiócesis.
Posteriormente se realizó la inauguración oficial del Congreso, a cargo de Mons. Sigifredo Noriega Barceló, Presidente de la Dimensión Episcopal de Música Litúrgica (DEMUSLI), quien agradeció la hospitalidad de la Iglesia de Monterrey y compartió una profunda reflexión sobre el poder expresivo de la música como lenguaje del alma de los pueblos.
En su mensaje, el obispo de Zacatecas subrayó que la música litúrgica va más allá de la técnica o la estética, pues está llamada a servir al misterio central de la fe cristiana: la celebración del Misterio Pascual en la Eucaristía y los sacramentos. “𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐠𝐥𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐲 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬, 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨𝐬 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐨𝐦𝐨𝐬 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬”, afirmó, invitando a los participantes a crecer no solo en conocimientos musicales, sino sobre todo en vida espiritual, para expresar con el corazón aquello que se proclama con notas y cantos.
El programa continuó con el inicio y presentación del Congreso, a cargo del Mtro. Gabriel de Jesús Frausto Zamora, Coordinador del Congreso y Tesorero de la DEMUSLI; la presentación de los participantes, realizada por el Pbro. Jesús Gustavo Pineda Gutiérrez, Secretario de la DEMUSLI; y las indicaciones prácticas, ofrecidas por el Mtro. Gerardo Rocha, responsable de la Dimensión de Música Litúrgica de la Arquidiócesis de Monterrey.
A las 18:00 horas se llevó a cabo el concierto “Voces sacras”, con la participación de la Schola Cantorum San José de Los Mochis, dirigida por la Mtra. María Teresa Portillo Castro, con acompañamiento del pianista Sergio Garzón Gastelum; el Ensamble de la Arquidiócesis de Toluca, bajo la dirección del Mtro. Javier González Castañeda; y el Ensamble de la Arquidiócesis de Monterrey, dirigido por el Mtro. Gerardo Rocha.
Más tarde, los congresistas participaron en la preparación, ensayo y celebración eucarística, culminando a las 19:00 horas con la Solemne Eucaristía de Apertura del Congreso, presidida por Mons. Rogelio Cabrera López, y animada musicalmente por el Coro Arquidiocesano “Vía Sacra” de Monterrey.
Durante su homilía, el arzobispo de Monterrey destacó que la Eucaristía es el “punto central y el punto de encuentro” de todo el Congreso, pues toda reflexión, aprendizaje y diálogo debe girar en torno a la experiencia más grande de la Iglesia: la celebración del misterio de Dios. Recordó que, como afirma el libro de Nehemías, “celebrar es nuestra fuerza”, y subrayó que la fiesta no es un elemento accesorio, sino la columna vertebral que integra al pueblo.
Mons. Cabrera explicó que, desde la tradición bíblica, la fiesta siempre ha tenido tres elementos esenciales: escuchar la Palabra de Dios, responderle con música y canto, y compartir el alimento, y afirmó que la música tiene la capacidad de llevar la oración a su máxima expresión, citando a san Agustín: “quien canta, reza dos veces”. Asimismo, resaltó el valor terapéutico, pedagógico y sanador de la música, recordando pasajes bíblicos como el de David y el rey Saúl, donde la música restaura el corazón humano.
Finalmente, agradeció el servicio que los músicos litúrgicos prestan a la Iglesia, calificándolo como un servicio profundamente espiritual y místico, e invitó a los participantes a no desanimarse, reconociendo que, gracias a este don, el pueblo de Dios puede vivir y celebrar más profundamente su fe.
Con esta celebración eucarística quedó formalmente inaugurado el XLVI Congreso Nacional de Música Litúrgica, que se desarrolla como un espacio de encuentro, formación y renovación espiritual al servicio de la liturgia y de la gloria de Dios.