En un ambiente de profunda fe y alegría, la comunidad católica de la Arquidiócesis de Monterrey celebró la solemne Vigilia Pascual, presidida por el arzobispo Rogelio Cabrera López en la Catedral Metropolitana de Monterrey, marcando el momento central del Triduo Pascual: la Resurrección de Jesucristo.
Durante esta celebración, considerada la más importante del calendario litúrgico cristiano, cientos de fieles se congregaron tanto de manera presencial como a través de transmisiones por televisión y redes sociales, uniéndose en oración y esperanza. En su mensaje inicial, el arzobispo extendió un saludo especial a quienes seguían la ceremonia a distancia, particularmente a los enfermos, personas en situación de necesidad grave y a quienes se encuentran en los centros de reinserción social, compartiendo con todos ellos la alegría del Resucitado.
En su homilía, Mons. Cabrera López destacó el núcleo del mensaje pascual: “Cristo ha resucitado”, afirmando que esta certeza, proclamada en el Evangelio e iluminada por las lecturas de la liturgia, constituye una verdadera historia de amor y salvación que alcanza su plenitud en la promesa de vida eterna.
El arzobispo subrayó también las palabras dirigidas por el ángel y por el mismo Jesús a las mujeres en el sepulcro: “No tengan miedo”, exhortando a los fieles a confiar en Dios, especialmente frente al temor de la muerte. “Que el Señor nos dé la fortaleza y el ánimo para seguir adelante, que el Resucitado nos llene de esperanza”, expresó.
Asimismo, explicó el sentido profundamente positivo de toda la liturgia pascual, destacando el simbolismo del Pregón Pascual, donde incluso el mal es visto desde la redención: “feliz culpa que mereció tal Redentor”. Añadió que la noche, tradicionalmente asociada a la oscuridad, ha sido transformada por Cristo en luz, convirtiéndose en la “noche santa” que ilumina la vida de los creyentes.
La celebración concluyó con un llamado a vivir con alegría y esperanza la fe en el Resucitado, recordando que la Pascua es un tiempo para renovar el espíritu y mirar la vida con una perspectiva nueva, marcada por la luz de Cristo.
Con esta significativa celebración, la Iglesia en Monterrey reafirma su fe en la vida que vence a la muerte y en la esperanza que brota del sepulcro vacío.