En el marco del mes dedicado al Santo Rosario, el arzobispo de Monterrey invitó a las familias a recuperar esta práctica de oración en sus hogares, al tiempo que llamó a los fieles a fortalecer su compromiso misionero, profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II y defender la dignidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, el prelado destacó que el rezo del Rosario en familia no solo fortalece la relación con Dios, sino que también favorece la convivencia, la escucha y el acompañamiento entre sus integrantes.
“Una familia que reza unida aprende también a escucharse, acompañarse y confiar en Dios”, expresó, al exhortar a los hogares a hacer del mes de octubre una oportunidad para renovar la vida espiritual y convertir sus casas en espacios donde Dios ocupe un lugar importante.
Invita a colaborar con las misiones
El arzobispo también recordó que el próximo domingo 18 de octubre se celebrará el Domingo Mundial de las Misiones, una jornada que este año conmemora cien años de oración, solidaridad y compromiso evangelizador.
Bajo el lema propuesto por el papa León XIV, «Uno en Cristo, unidos en la misión», esta celebración invita a los católicos a recordar que la tarea evangelizadora de la Iglesia no se limita a quienes ya forman parte de ella, sino que implica salir al encuentro de todas las personas para invitarlas a conocer a Jesús.
En este sentido, el prelado destacó la importancia de la oración y de la generosidad de los fieles para sostener la labor misionera, recordando la experiencia del Santo Padre en Perú.
Asimismo, invitó a participar en la colecta económica destinada a las misiones, subrayando que lo más importante no es la cantidad que cada persona pueda aportar, sino el amor y la generosidad con que lo haga.
Recordar el legado de san Juan XXIII
En su mensaje, el arzobispo hizo referencia a la memoria de san Juan XXIII, celebrada el 11 de octubre, a quien describió como un Papa de corazón sencillo y espíritu profundamente pastoral, recordado especialmente por convocar el Concilio Vaticano II.
Señaló que este acontecimiento marcó profundamente la historia de la Iglesia contemporánea al contribuir a redescubrir la riqueza de la Palabra de Dios, la centralidad de la liturgia, la vocación universal a la santidad, la responsabilidad de los laicos y la misión de la Iglesia en medio del mundo.
Ante este legado, llamó a continuar profundizando y llevando a la práctica las enseñanzas del Concilio Vaticano II, en comunión con la Iglesia y con fidelidad al Evangelio, durante el pontificado del papa León XIV.
𝐋𝐚 𝐝𝐢𝐠𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐚, 𝐮𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐜𝐨𝐭𝐢𝐝𝐢𝐚𝐧𝐨
Finalmente, el arzobispo retomó el llamado del papa León XIV a reconocer y defender la dignidad de toda persona, particularmente ante el rechazo del Santo Padre a la pena de muerte.
El mensaje recordó que la dignidad humana no desaparece, incluso cuando una persona ha cometido delitos graves, y subrayó que la vida debe ser respetada en cualquier circunstancia.
“Defender la vida significa proteger al niño que está por nacer, acompañar a la mujer embarazada que atraviesa dificultades, cuidar al enfermo, respetar al anciano, atender a quien vive solo, defender al inocente y reconocer la dignidad incluso de quien se ha equivocado”, expresó.
El prelado añadió que este compromiso también se manifiesta en las acciones cotidianas, mediante el cuidado de las palabras, el rechazo a la violencia y al desprecio, así como en la construcción de familias donde cada persona se sienta amada y valorada.
En este sentido, enfatizó que la defensa de la vida no debe quedarse únicamente en discursos, sino traducirse en decisiones y acciones concretas que promuevan el respeto, la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad de cada ser humano.
Con estas reflexiones, el arzobispo invitó a los fieles de Monterrey a vivir octubre como un tiempo de oración, compromiso misionero y renovación de la responsabilidad cristiana de cuidar y defender la vida.