Ante el inicio del periodo vacacional de verano, el arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, hizo un llamado a las familias a aprovechar estos días no solo para recuperar las fuerzas físicas, sino también para renovar el espíritu, fortalecer la convivencia y acercarse más a Dios.
A través de su mensaje dominical, inspirado en el Evangelio de san Mateo (11, 25-30), el prelado recordó la invitación de Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré«, destacando que Cristo conoce las cargas y preocupaciones que enfrentan las personas en medio del ritmo acelerado de la vida actual.
“Jesús no nos promete una vida sin dificultades, pero sí caminar con nosotros. Su carga no aplasta, sino que fortalece, porque está sostenida por el amor”, expresó.
Mons. Cabrera López señaló que las vacaciones representan una oportunidad privilegiada para reencontrarse con la familia, dedicar tiempo al diálogo, visitar a los abuelos, convivir con los hijos, realizar obras de caridad y fortalecer la vida de oración.
“El verdadero descanso siempre nos acerca más a Dios y a quienes amamos”, afirmó, al recordar que el Señor también se manifiesta en el silencio, la contemplación de la naturaleza y la paz del corazón.
Llamado a valorar toda vida humana
En su reflexión, el arzobispo también hizo referencia al próximo Día Mundial de la Población, que se conmemorará el 11 de julio, invitando a reconocer la dignidad de toda persona y a construir una sociedad donde nadie se sienta excluido.
Subrayó que el crecimiento de las ciudades no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para fortalecer la fraternidad y la solidaridad.
“El problema no es el número de personas, sino la capacidad de amarnos como hermanos”, señaló.
Asimismo, recordó que cada niño que nace representa una esperanza para el mundo, que los adultos contribuyen con su trabajo y experiencia, y que los adultos mayores conservan una invaluable riqueza de sabiduría y memoria.
El pastor de la Arquidiócesis insistió en que los cristianos están llamados a reconocer el valor de cada vida humana, especialmente de los niños por nacer, las nuevas generaciones y quienes buscan oportunidades para desarrollarse con dignidad.