El arzobispo Rogelio Cabrera López recordó que la formación catequética infantil deberá contemplar, al menos, tres años de preparación y pidió evitar que los sacramentos sean vistos únicamente como un requisito.
Ante el inicio de un nuevo ciclo de catequesis parroquial, el arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, hizo un llamado a sacerdotes, catequistas y comunidades parroquiales a asumir esta misión evangelizadora con entusiasmo, responsabilidad y espíritu de servicio, procurando ofrecer a niños, adolescentes y adultos una formación cristiana sólida, completa y gradual.
En un mensaje dirigido a toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, el Arzobispo subrayó que la catequesis debe ser mucho más que una preparación inmediata para recibir un sacramento. Por ello, recordó que, de acuerdo con las normas diocesanas, en el caso de la catequesis infantil el proceso deberá comprender por lo menos tres años de formación.
Para acompañar este itinerario, la Arquidiócesis cuenta con los Manuales de formación cristiana y catequesis elaborados por el Secretariado de Pastoral Catequética.
El primer año estará orientado a la preparación para la Primera Reconciliación, profundizando en la misericordia de Dios a través del libro ¡Padre Dios, te amo!.
Durante el segundo año, los catecúmenos continuarán su formación para conocer y vivir los dones del Espíritu Santo, siguiendo los contenidos del libro Espíritu Santo acompáñame.
Finalmente, el tercer año estará enfocado en ayudar a los niños a establecer una comunión más profunda con Jesucristo, teniendo como guía el libro Jesús, tú eres mi alimento.
𝐔𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐭𝐞𝐪𝐮𝐞𝐬𝐢𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐮𝐳𝐜𝐚 𝐚𝐥 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬
Mons. Cabrera López pidió a las comunidades parroquiales cuidar que el proceso catequético no se convierta en una preparación precipitada ni se reduzca al cumplimiento de un requisito sacramental.
La catequesis, señaló, debe ser un verdadero “camino de encuentro, conocimiento, amistad y seguimiento de Jesucristo”, capaz de ayudar a los niños y sus familias a crecer en la fe y a descubrir la alegría de saberse amados por Dios.
El Arzobispo también indicó que, cuando por alguna circunstancia extraordinaria no sea posible seguir el itinerario catequético establecido por la Arquidiócesis, el sacerdote responsable deberá presentar la situación ante el Director del Secretariado de Pastoral Catequética para dialogar y determinar la manera adecuada de proceder.
Se privilegiará la formación presencial
Otro de los aspectos señalados por el Arzobispo es la importancia de que la catequesis se realice de manera presencial, al considerar que el encuentro personal, la convivencia comunitaria y el acompañamiento cercano son fundamentales para la formación cristiana.
La modalidad en línea, precisó, deberá reservarse para casos especiales, principalmente cuando existan circunstancias familiares o de salud que hagan imposible o desaconsejable la participación presencial, siempre en diálogo con las familias y las catequistas.
𝐋𝐚 𝐜𝐚𝐭𝐞𝐪𝐮𝐞𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐚𝐜𝐜𝐞𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐬
Mons. Rogelio Cabrera López también hizo énfasis en el aspecto económico, solicitando que las aportaciones establecidas para la catequesis sean justificadas y proporcionales a los materiales o actividades que se realicen.
Pidió evitar cuotas desproporcionadas y recordó que la catequesis no debe convertirse en una carga económica para las familias, pues se trata ante todo de un servicio evangelizador.
Al concluir su mensaje, el Arzobispo expresó su confianza en el compromiso de sacerdotes y agentes de pastoral para promover estas disposiciones con espíritu de comunión eclesial, convencido de que una catequesis generosa, fraterna, seria y centrada en Cristo puede contribuir a la renovación de las comunidades y a que nuevas generaciones descubran el amor de Dios.
Finalmente, encomendó este nuevo ciclo de formación a Nuestra Señora del Roble, patrona y baluarte de la Iglesia de Monterrey, para que acompañe con su amor maternal a quienes reciben y realizan la misión evangelizadora de la Iglesia a través de la catequesis.