En un ambiente de profunda alegría y gratitud, la Arquidiócesis de Monterrey celebró este sábado la ordenación de 14 nuevos diáconos permanentes durante la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Monterrey en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, teniendo como testigo a la patrona de la ciudad y acompañados por los obispos auxiliares, sacerdotes, diáconos, familiares y fieles de distintas comunidades.
Al iniciar su homilía, el Arzobispo encomendó a los nuevos ministros al amparo de la Virgen María, a quien presentó como el modelo perfecto del discípulo de Cristo. Recordó que el ministerio diaconal encuentra su sentido en Jesús, el servidor por excelencia, quien afirmó: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”.
El pastor de la Iglesia de Monterrey destacó que el diaconado permanente, restituido por el Concilio Vaticano II, representa un valioso don para la Iglesia y un llamado gratuito de Dios. “Nadie accede al ministerio por propio mérito, sino por una llamada llena de gracia”, expresó, invitando a los recién ordenados a vivir siempre con un profundo sentimiento de gratitud que se traduzca en responsabilidad y fidelidad al servicio.
Durante su reflexión recordó el origen del ministerio diaconal narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando fueron instituidos los primeros siete diáconos encabezados por san Esteban para atender especialmente a los más necesitados. Asimismo, evocó el testimonio de numerosos diáconos mártires de la Iglesia primitiva, como san Lorenzo, quienes permanecieron fieles a Cristo hasta entregar la vida.
Al profundizar en la Palabra de Dios proclamada durante la celebración, exhortó a los nuevos diáconos a hacer suyas las enseñanzas del profeta Jeremías y de san Juan Bautista: escuchar la voz del Señor y dar testimonio del Evangelio mediante una vida coherente. Recordó que el libro de los Evangelios, que les fue entregado durante el rito de ordenación, simboliza la misión que reciben de anunciar la Pascua de Jesucristo y custodiar fielmente la Palabra de Dios.
El Arzobispo subrayó además que la misión del diácono no se limita al servicio litúrgico, sino que encuentra su plenitud en la caridad. Señaló que la mesa de la Eucaristía debe prolongarse en la mesa de los pobres, motivo por el cual invitó a los nuevos ministros a estar cercanos a quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad y necesidad, siguiendo el ejemplo de Cristo.
También hizo referencia al martirio de san Juan Bautista como ejemplo de fidelidad a la verdad, señalando que, en medio de las crisis sociales, la violencia y la falta de caridad que afectan a la sociedad, los discípulos de Cristo están llamados a defender el Evangelio mediante el amor, el perdón y el servicio.
Finalmente, agradeció a la comunidad arquidiocesana por valorar y acoger el ministerio del diaconado permanente, al tiempo que pidió a la Virgen del Roble proteger a los nuevos diáconos y fortalecerlos en la misión que desde ahora desempeñarán al servicio del Pueblo de Dios.
𝐍𝐨𝐦𝐛𝐫𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐚́𝐜𝐨𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬
Al concluir la celebración fueron dados a conocer los nombramientos de los nuevos diáconos permanentes, concediéndoles por un año las debidas licencias para el ejercicio de su ministerio, conforme al derecho universal, la normativa local y las legítimas costumbres de la Iglesia de Monterrey.
-Felipe Leiva Silva, Parroquia Santa Isabel, Guadalupe, Nuevo León.
-Florencio García López, colaborador en la Pastoral Social Arquidiocesana.
-Francisco Javier Puente Garza, Parroquia San José del Barrial, Santiago, Nuevo León.
-Gerardo Ortiz Moctezuma, Parroquia Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, San Nicolás de los Garza, Nuevo León.
-Jesús Espinoza Vázquez, Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Apodaca, Nuevo León.
-Joel Hilario Treviño González, Parroquia Santa María de la Montaña, San Pedro Garza García, Nuevo León.
-José Luis Ordóñez Benítez, colaborador en el Instituto Diaconal.
-Juan Antonio Montoya Saucedo, Parroquia San Juan Bautista, García, Nuevo León.
-Juan José Castillo Garza, Parroquia Cruz del Apostolado, Guadalupe, Nuevo León.
-Miguel Ángel Rodríguez Escamilla, Parroquia Espíritu Santo, Guadalupe, Nuevo León.
-Rafael Eduardo Morales Sauceda, Parroquia Cristo Resucitado, Santa Catarina, Nuevo León.
-Raúl Martínez Chávez, Parroquia San Isidro Labrador, General Escobedo, Nuevo León.
-Roberto Silva Martínez, Parroquia San Juan Bautista, Apodaca, Nuevo León.
-Rolidando Fernández Martínez, Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, Salud de los Enfermos, Monterrey.
Con estas nuevas ordenaciones, la Arquidiócesis de Monterrey fortalece su servicio pastoral mediante hombres llamados a vivir el ministerio del servicio, la proclamación del Evangelio y la caridad, siguiendo el ejemplo de Cristo, servidor de todos.
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