En un ambiente de fe, gratitud y comunión eclesial, este día se celebró la Santa Misa con motivo del 56 aniversario de la Escuela Bíblica Arquidiocesana de Monterrey (EBAM), presidida por Rogelio Cabrera López, quien invitó a vivir la unidad desde la humildad y el amor cristiano.
La celebración eucarística también fue ocasión para elevar una acción de gracias por los cinco años y medio de servicio como Director General del EBAM, de Monseñor José Eugenio Ramos Delgado, quien fue consagrado obispo el pasado mes de marzo y ha acompañado en un momento significativo para la vida formativa de la institución.
Durante la misa, se llevó a cabo el nombramiento del presbítero Jaime Jesús Garza Morales como nuevo director de la Escuela Bíblica Arquidiocesana, encomendándole la misión de continuar fortaleciendo la formación en la Sagrada Escritura dentro de la arquidiócesis.
En la homilía, el arzobispo destacó la figura de San Marcos Evangelista, cuya memoria se celebra este día, subrayando su testimonio como discípulo y misionero. A partir de su experiencia pastoral, Mons. Cabrera recordó su etapa como obispo en Tuxtla Gutiérrez, donde impulsó la reconstrucción de la catedral tras un incendio, incorporando vitrales inspirados en la vida de San Marcos, San Pedro y San Pablo.
En este contexto, dirigió un mensaje especial al nuevo director, enfatizando que la primera tarea de quienes sirven en la Iglesia es aprender a vivir en comunión, especialmente en medio de las diferencias humanas.
“El apóstol Pedro nos recuerda que la virtud más importante es la humildad, porque solo desde ella se reconstruye la comunión eclesial”, expresó.
Mons. Cabrera profundizó en el ejemplo de San Marcos, quien vivió tensiones con San Pablo Apóstol, pero supo restaurar la relación a través del perdón, mostrando que las diferencias no deben romper la unidad. Asimismo, resaltó la cercanía de Marcos con San Pedro Apóstol, quien lo acompañó en su misión evangelizadora.
El prelado también retomó enseñanzas de San Juan Pablo II y Papa Francisco, señalando que la comunión “es un don y una tarea”, y comparando a la Iglesia con un “poliedro”, donde las diferencias no dividen, sino que enriquecen la unidad.
Otro ejemplo presentado fue el de San Jerónimo, quien, a pesar de su carácter difícil, encontró en el estudio de la Sagrada Escritura un camino de santificación y comunión, centrando su mirada en Cristo por encima de los conflictos humanos.
“El camino de la comunión consiste en dejar de enfocarnos en las diferencias y poner la mirada en Jesucristo”, subrayó el arzobispo, animando a los coordinadores y alumnos de la escuela bíblica a perseverar en la fe y en el servicio eclesial.
Al concluir la celebración, se llevó a cabo la bendición de las pinturas de los cuatro evangelistas, ubicadas en la capilla, como signo visible del compromiso de la comunidad con la Palabra de Dios y la misión evangelizadora.
La conmemoración del 56 aniversario del EBAM reafirma su papel como espacio de formación bíblica en la arquidiócesis, impulsando a sus miembros a vivir en comunión y a anunciar el Evangelio con fidelidad y entrega.