En el marco del Festival Internacional de Música Sacra, la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Salud de los Enfermos, fue sede de la conferencia “Santa Hildegarda y la paz: armonía, justicia y sanación del mundo”, impartida por el hermano benedictino Francisco de Asís, quien ofreció una profunda reflexión espiritual inspirada en el pensamiento de Hildegarda de Bingen.
Durante su exposición, el ponente destacó que, para Santa Hildegarda, la paz no es una construcción meramente humana, sino un don que se recibe de Dios. “La paz no se fabrica, se participa, se vive y se encuentra”, subrayó, invitando a los asistentes a comprenderla como una experiencia que brota de la relación viva con Dios.
En este sentido, insistió en que la sanación del mundo comienza en el interior de cada persona, en un proceso de conversión y apertura a la gracia divina.
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la importancia del silencio como camino para escuchar a Dios. Desde esta escucha profunda, explicó, Jesucristo se encarna en el corazón del creyente, permitiéndole encontrar su lugar cercano a Él y participar de su paz. Así, la restauración y la sanación —conceptos clave en el pensamiento hildegardiano— se entienden como un “volver a cantar en Dios”, es decir, recuperar la armonía original del ser humano con su Creador.
El hermano Francisco también profundizó en el papel de la música, señalando que para Santa Hildegarda no es solo un símbolo, sino una verdadera participación en lo divino. “La comunión cantada es experiencia de paz”, afirmó, destacando cómo el canto litúrgico permite al alma entrar en sintonía con el orden de Dios.
Finalmente, se abordó la paz como expresión del orden divino: una armonía que nace de la sabiduría de Dios presente en todas las cosas. Cuando el ser humano se aparta de esta sabiduría, explicó, surgen el desorden, el conflicto y la violencia. Por ello, concluyó que vivir en paz implica participar de la sabiduría divina, extender la caridad y restablecer el orden que proviene de lo alto. “Todo esto —afirmó— no se entiende plenamente si no se canta”, recordando que Santa Hildegarda encontró en la música un camino privilegiado de unión con Dios.
La conferencia dejó en los asistentes una invitación clara: redescubrir la paz como don, como camino interior y como armonía que transforma la vida personal y comunitaria.