El pasado 28 de enero, la Parroquia Personal Universitaria Pablo VI celebró el segundo aniversario de su erección canónica, reafirmando su misión de ofrecer una atención integral a todas las personas que forman parte de la vida universitaria, con el propósito de impregnar el mundo de la ciencia, la cultura y la investigación con los valores del Evangelio.
Desde su inicio, esta parroquia ha buscado consolidarse como un espacio de acompañamiento pastoral cercano a estudiantes, docentes, personal administrativo e investigadores, reconociendo la riqueza y los desafíos propios del ámbito universitario.
La Santa Misa conmemorativa fue presidida por el Pbro. Alejandro Beltrán Garza, párroco de esta comunidad universitaria, quien también es párroco de la Parroquia San Juan Bosco, lugar donde actualmente se encuentran las oficinas parroquiales.
Durante su homilía, el padre Alejandro Beltrán destacó que, en esta ocasión, la celebración no se abordó desde una lógica de “relaciones públicas” entre la Iglesia y la universidad, sino desde una identidad más profunda: la de una auténtica parroquia universitaria.
“Hoy no hablamos como pastoral universitaria, sino como parroquia universitaria; no se trata solo de colaboración institucional, sino de un verdadero sentido de pertenencia, de ser una comunidad de fieles y creyentes que desean caminar juntos en la vida, particularmente en la vida universitaria”, expresó.
Señaló que el mundo universitario constituye un ámbito muy particular, casi un “universo propio”, donde estudiantes, maestros y personal comparten espacios, experiencias y desafíos comunes, formando un verdadero gremio. En ese contexto, la parroquia está llamada a ser una comunidad de fe que acompaña, escucha y camina con todos, sin excluir a nadie.
Inspirado en la figura de San Pablo VI, patrono de la parroquia y Papa del Concilio Vaticano II, el párroco subrayó la importancia del diálogo, la escucha mutua y la empatía, valores indispensables tanto en la vida académica como en la experiencia de fe. Recordó que solo comprendiendo al otro es posible entablar un diálogo auténtico y fecundo, especialmente en ambientes donde conviven personas de distintas creencias.
Al reflexionar sobre el Evangelio del día, la parábola del sembrador, el padre Alejandro comparó la misión universitaria con el acto de sembrar, señalando que la educación es, en sí misma, una siembra constante que da fruto a lo largo de la vida. Destacó que la universidad es un lugar privilegiado de transformación integral, donde no solo se adquieren conocimientos, sino también convicciones, valores, sentido trascendente y espiritualidad.
En el marco de la celebración, y en sintonía con la memoria de Santo Tomás de Aquino, patrono de las universidades, resaltó la armonía entre fe y razón, así como la importancia de descubrir a Dios en todas las realidades humanas. Recordó también la figura de San John Henry Newman, gran pensador de la educación universitaria, cuya visión entiende la universidad como una experiencia de vida integral y no únicamente intelectual.
Finalmente, el párroco invitó a la comunidad a seguir creciendo como parroquia, fortaleciendo su identidad y su sentido de pertenencia, para continuar dando frutos como una auténtica comunidad cristiana en el corazón del mundo universitario.
Posterior a la celebración, se realizo un Ambigú de accionarial de gracias en el Centro UniversitarioJohn Henry Newman.