Con la participación de diáconos de todo el país y sus familias, la Arquidiócesis de Monterrey es sede del XXI Encuentro Nacional de Diáconos Permanentes y sus Esposas, organizado por la Dimensión Episcopal del Diácono Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Las actividades están presididas por Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey.
El encuentro, que se desarrolla durante este fin de semana, reúne espacios de formación espiritual, reflexión pastoral y fortalecimiento matrimonial. Entre los expositores de la Arquidiócesis de Monterrey participan el propio Arzobispo, los obispos auxiliares Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, Mons. Carlos Santos García y Mons. José Garza Madero, así como el psicólogo Gerardo García Reyes, quien impartirá la dinámica “Diálogos que dignifican” y una conferencia sobre salud integral.
Misa de bienvenida en la Basílica de Nuestra Señora del Roble
Este sábado, Mons. Rogelio Cabrera López presidió la Santa Misa en la Basílica del Roble, donde dirigió un mensaje especial a los diáconos y a sus esposas, reconociendo su servicio y compromiso dentro de la misión de la Iglesia.
“Aquí en nuestra arquidiócesis son una bendición para nosotros; los cerca de 170 diáconos que hay en nuestra Iglesia son verdaderos colaboradores en nuestro ministerio”, expresó. Agradeció de manera particular el papel de las esposas: “Sin ustedes el servicio sería muy difícil y complicado; ustedes los apoyan, los acompañan, y en ustedes se cumple el misterio del santo matrimonio: los dos son una sola cosa.”
Durante su homilía, el arzobispo destacó que el diaconado es un ministerio profundamente unido a la obediencia de la fe, recordando que Jesús, la Virgen María y San José son modelos de obediencia que guían la vida cristiana. Subrayó además que los diáconos están llamados a servir con cercanía a los más vulnerables.
“Tenemos tres tesoros: la Palabra de Dios, la Eucaristía y los pobres; tesoros que debemos cuidar y nunca descuidar. Ustedes son ministros de la caridad”, afirmó.
Mons. Cabrera alentó a los diáconos a mantener un equilibrio entre la vida familiar y el servicio pastoral:
“Un ojo al gato y otro al garabato. Si aman verdaderamente a sus esposas y a sus hijos, van a amar a los pobres; el amor o es para todos o no existe.”
Asimismo, invitó a los párrocos a abrir espacios para que los diáconos puedan reforzar su misión de acompañar a los enfermos, visitar hogares necesitados y participar activamente en las obras de Cáritas.
Un llamado a la caridad como signo del diaconado
Enfatizando la identidad del diácono como “signo sacramental del amor de Dios que no excluye a nadie”, Mons. Cabrera pidió que en sus comunidades “brille siempre la caridad”. Recordó también que, ante la escasez de vocaciones sacerdotales, se recurre a los diáconos para apoyar celebraciones, pero subrayó que su misión fundamental es la atención a los pobres.
El encuentro concluirá con espacios de oración, dinámicas de fortalecimiento matrimonial y reflexiones sobre el tema central: “El lugar de la esposa en el ministerio del diácono”, destacando su participación integral en la vocación y misión del servicio eclesial.