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No. 02/2020
Prot. No. 40/2020
15 de Enero de 2020

Circular

TODA LA IGLESIA QUE PEREGRINA EN MONTERREY: ¡PAZ Y BIEN!

Muy queridos hermanos y hermanas:

Saludo a todos muy cordialmente y les deseo todo bien en el Señor.

Las palabras que pronuncia Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28) indican el camino misterioso de la gracia que se revela a los sencillos y que ofrece alivio a quienes están cansados y fatigados. Con estas palabras me dirijo particularmente a las personas enfermas, a sus familiares y a los profesionales de la salud, sin olvidar a la comunidad en general. 

En la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, quisiera recalcar que Jesús dirige una invitación a los enfermos y a los oprimidos, a los pobres que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados. Jesucristo, a quien siente angustia por su propia situación de fragilidad, dolor y debilidad, no impone leyes, sino que ofrece su misericordia, es decir, su persona salvadora. Jesús mira la humanidad herida. Tiene ojos que ven, que se dan cuenta, porque miran profundamente, no corren indiferentes, sino que se detienen y abrazan a todo el hombre, a cada hombre en su condición de salud, sin descartar a nadie, e invita a cada uno a entrar en su vida para experimentar la ternura. 

El Papa Francisco nos recuerda que Jesús se hizo débil, vivió la experiencia humana del sufrimiento y recibió a su vez el consuelo del Padre. Y añade: sólo el que vive en primera persona la experiencia, puede entender al que sufre y sabrá ser consuelo para otros. 

Las formas graves del sufrimiento son varias: enfermedades incurables y crónicas, patologías psíquicas, etc. En estas situaciones a veces se puede percibir la carencia de trato humano, por eso resulta necesario personalizar la atención a los enfermos, añadiendo de pasar del curar al cuidar, para que haya una recuperación integral. Para que esto se dé, es necesario un apoyo integral, pues el enfermo se ve tocado en todas sus dimensiones, no sólo en la física.

 En estas condiciones el enfermo necesita un lugar para restablecerse y la Iglesia desea ser cada vez más —y lo mejor que pueda— la “posada” del Buen Samaritano que es Cristo (cf. Lc 10,34), es decir, la casa en la que el enfermo pueda encontrar su gracia, que se expresa en la familiaridad, en la acogida y en el consuelo. En esta casa, podrán encontrar personas que, curadas por la misericordia de Dios en su fragilidad, sabrán ayudar al enfermo a llevar la cruz haciendo de las propias heridas claraboyas a través de las cuales se pueda mirar el horizonte más allá de la enfermedad, y recibir luz y aire puro para su vida. 

En esta tarea de procurar alivio a los hermanos enfermos se sitúa el servicio de los agentes sanitarios, médicos, enfermeros, personal sanitario y administrativo, auxiliares y voluntarios que actúan con competencia haciendo sentir la presencia de Cristo, que ofrece consuelo y se hace cargo de la persona enferma curando sus heridas. Sin embargo, ellos son también hombres y mujeres con sus fragilidades y sus enfermedades. Para ellos valen especialmente estas palabras: «Una vez recibido el alivio y el consuelo de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y consuelo para los hermanos, con actitud mansa y humilde, a imitación del Maestro» (Ángelus, 6 de julio de 2014).

En nuestra Arquidiócesis celebraremos esta Jornada por los enfermos, pidiendo no sólo por su salud física, sino por todos aquellos que se han asociado a sus sufrimientos, así como a quienes se dedican a la atención médica de los mismos. Celebraremos la Eucaristía el día 11 de febrero del presente año en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Por lo que pido a todos los Señores Párrocos inviten a aquellos enfermos de su comunidad a que puedan asistir, sin grandes riesgos de salud, y animar a todos a celebrar esta Jornada. 


El horario de esta Jornada será el siguiente:

10:00 a.m. Confesiones y Hora Santa por los Enfermos.
11:00 a.m. Confesiones y Rosario por los Enfermos.
12:00 m.d. Misa de Unción de Enfermos.

Dios, nuestro Señor los bendiga abundantemente y que María de Guadalupe, Salud de los enfermos los proteja con su manto.