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No. 7/2019
Prot. No. 797/2019
30 de Septiembre de 2019

Circular

A TODA LA IGLESIA QUE PEREGRINA EN MONTERREY: ¡PAZ Y BIEN!

Queridos hermanos:

Constantemente el Papa Francisco nos recuerda que como Iglesia de Cristo permanentemente debemos estar en misión por el mundo; es decir, los hijos de Dios, en cuanto bautizados, somos enviados para llevar el Evangelio a cada rincón de la tierra. Así, ha llamado a toda la Iglesia a celebrar este octubre un mes misionero extraordinario para “volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, fe que hemos recibido gratuitamente como un don en el bautismo” (Francisco, Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión por el mundo, 9 de junio de 2019).

En este espíritu de ser misionero cada uno de los bautizados tenemos que fortalecer nuestra labor tanto al interno de nuestra Iglesia local como en la misión ad gentes.

En nuestra Iglesia hemos, pues, estado misionando en diversas comunidades a través de la labor del Pueblo de Dios en Misión. Hermanos nuestros que, saliendo casa por casa, convocando a las comunidades, las invitan a celebrar el encuentro con Dios con novenarios kerygmáticos que renuevan la relación con Nuestro Señor y fortalecen la vivencia de la fe. Invito a todos nuestros hermanos que realizan esta misión a continuar llevando este mensaje a toda la comunidad. Es la vivencia constante de este compromiso de los que somos bautizados.

Además, continuaremos con la creación de Misiones Parroquiales y el fortalecimiento de las existentes para que la proclamación de la Palabra de Dios y la celebración de los misterios de la fe se realice de forma organizada en cada rincón de nuestra Iglesia local. Así, el 20 de octubre, en ocasión de la celebración del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), eregiré una nueva misión parroquial en Escobedo y El Carmen, N.L., e invitaré a nuestros obispos auxiliares a visitar las misiones parroquiales existentes para alentar este espíritu al interno de nuestra Iglesia.

Sin embargo, esta celebración no solo es para la misión ad intra, es el festejo también de la misión ad gentes, de la misión a aquellos pueblos que no han recibido el mensaje de la Buena Nueva de Cristo o que, habiéndolo recibido, lo han olvidado como mensaje que forma y permea la sociedad.

En animar la misión ad gentes tenemos que recordar las enseñanazas de Benedicto XVI cuando señala que la universalidad divina de la misión de la Iglesia exige la salida de una pertenencia exclusiva a la propia patria y a la propia etnia. Por esto, tenemos que sentirnos orgullosos de nuestros sacerdotes y laicos esparcidos por el mundo para proclamar la palabra de Dios. Bélgica, Francia, Sierra Leona, Perú, Venezuela, Estados Unidos, Italia, Inglaterra, Guatemala son solo algunos de los países que se benefician o se han beneficiado del testimonio y predicación de la palabra de Dios de los clérigos, consagrados y laicos de nuestra Iglesia local.

Pero no podemos solo quedarnos con esto, pues señala el Papa Francisco que “hoy la Iglesia sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local”.

Tenemos, pues, que unirnos como Iglesia local a la oración de la Iglesia universal para que sigan creciendo las vocaciones misioneras al servicio de la Iglesia universal, al servicio de la misión ad gentes, tan necesaria ayer como hoy, que los pueblos tradicionalmente cristianos se están descritianizando. Para esto, el Departamento de Animación Misionera ha preparado un subsidio digital que usaremos del 14 al 20 de este mes en todas nuestras comunidades al tiempo que incrementamos nuestro anuncio de la invitación de Cristo a ser misioneros en pueblos y regiones lejanas.

Les pido, para unirnos a toda la Iglesia en oración, recitar en todas las misas del mes de octubre, al terminar la oración postcomunión, antes de los ritos de despedida, recitar con todos los fieles la oración elaborada por el Papa Francisco:

Padre nuestro,

Tu Hijo Unigénito Jesucristo resucitado de entre los muertos encomendó a sus discípulos el mandato de “vayan y hagan discípulos a todas las gentes”; Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo somos partícipes de la misión de la Iglesia.

Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos la gracia de ser testigos del Evangelio,

valientes y tenaces, para que la misión encomendada a la Iglesia, que aún está lejos de ser completada, pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces que traigan vida y luz al mundo.

Ayúdanos a hacer que todos los pueblos puedan experimentar el amor salvífico y la misericordia de Jesucristo, Él que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén

Ya que es importante manifestar públicamente nuestra fe y, en este caso, nuestro compromiso misionero, convoco a todos los fieles, especialmente a todas las comunidades de Pueblo de Dios en Misión, a una marcha misionera el próximo sábado 26 de octubre. Esta comenzará con la celebración de la santa misa, en la Basílica de Guadalupe a las 9:00 a.m., ofrecida por todos los misioneros, ad intra y ad gentes y por el aumento de las vocaciones a la vida misionera. Inmediatamente después comenzará la marcha como tal hacia la Parroquia San Felipe de Jesús, donde culminará con una Hora Santa en la que pediremos que Dios fortalezca e ilumine a los clérigos, consagrados y laicos de nuestra Iglesia local que se encuentran en misiones ad gentes.

Así mismo, el día 27 de octubre, tendré el tradicional encuentro con los jóvenes, pero este año tendrá la característica especial de ser un encuentro más misionero. Donde los jóvenes se dividarán en grupos e irán a varias comunidades del municipio de García. Culminando está experiencia con una Celebración Eucarística misionera.

Así como constantemente confío a la protección de Nuestra Señora del Roble la vida de nuestra Arquidiócesis, pongo bajo la protección de su manto amoroso a todos nuestros misioneros, para que proclamando la palabra de Dios en tierra extraña puedan volver con nosotros y sus seres amados llenos de bendición y felicidad.