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Prot. No. 778/2019
20 de Septiembre de 2019

Rescripto

A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡paz y bien!

Que “cada árbol se conoce por sus frutos” (Lc 6, 44), es una de las grandes enseñanzas de nuestro maestro, así, cuando veo hoy comunidades parroquiales sólidas en lugares donde habíamos emprendido una misión parroquial, puedo estar seguro que esta inspiración de fundar misiones parroquiales, que como Iglesia local hemos tenido, ha sido obra de Dios y, por lo mismo, me siento confiando al continuar fundándolas pues sé que son la semilla de donde brotaran las futuras parroquias que requiere nuestra Iglesia local.

En otros momentos, y continúo haciéndolo aquí, he reconocido la generosidad y entrega de nuestro presbiterio al iniciar estas comunidad sin la seguridad de una estructura estable previa, pero hoy quiero agradecer a toda la comunidad diocesana, pues la vida de las misiones parroquiales es fruto de toda la Iglesia: de los fieles que la conforman, que habrán de esforzarse en dar solidez a la labor evangelizadora y de culto para llegar a constituirse en parroquia; y del resto de la Iglesia de Monterrey, pues con su oración y apoyo en la evangelización colaboran a que la misión alcance la desea madurez, y con sus bienes materiales ayudan a que se tenga lo necesario para alcanzar los fines que estas comunidades se proponen.

El municipio de Juárez ha sido el principal beneficiario de esta labor misionera, especialmente en las colonias con gran número de casa habitación, pero no podemos dejar solas a las comunidades más apartadas de la mancha urbana, aunque tal vez en el futuro sean absorbidas por esta. Con ellos estamos, y es justo que la presencia del buen pastor se haga viva con un sacerdote que los acompañe de cerca.

Así, a iniciativa del párroco de la Parroquia San Miguel Arcángel, en Juárez, N.L., Pbro. Jacobo Salinas Estevané, del decano del Decanato de Juárez, Pbro. Francisco Obregón Olvera, y del Vicario Episcopal de la Zona Pastoral XII, Pbro. Jaime Dávila Hernández, he tomado la decisión de erigir y por estas letras, en uso de mi autoridad ordinaria como Obispo diocesano (c. 515 §2), 

ERIJO LA MISIÓN PARROQUIAL SAN MATEO

EN JUÁREZ, N.L.

La comunidad de fieles que la formarán y, por lo tanto, desde el día de la legítima erección canónica quedan separados del gobierno pastoral del párroco de la Parroquia San Miguel Arcángel son todos aquellos que tengan su domicilio o cuasidomicilio dentro del siguiente territorio:

Avenida Eloy Cavazos al noroeste hasta la intersección con barda perimetral del Seminario de Monterrey hasta línea imaginaria hasta el Cerro de la Silla; al oeste hasta límite con el municipio de Santiago, N.L., hasta limitar al oeste con camino vecinal en quinta “La Providencia” hasta límite norte en continuidad con línea imaginaria hasta arroyo “Las Moscas” hasta la intersección con Camino a San Mateo hasta la Avenida Eloy Cavazos.

Así, los siguientes asentamientos humanos, siendo una lista ilustrativa y no exhaustiva, pertenecen a esta misión parroquial,:

- San Mateo (Juárez)

- El Sauz (Cadereyta)

- La Lobita (Juárez)

- El Mezcal (Cadereyta)

- La Ciénega (Juárez)

- Bosques de la Silla

- Ciudadela

- Fraccionamiento La Concordia

- Ejido Carricitos   


Pasaran a formar parte de esta misión parroquial las iglesias San Mateo en San Mateo, Perpetuo Socorro en Bosques de la Silla y San José en Carricitos con todos sus bienes, posesiones y obligaciones, de manera que todos los compromisos y beneficios previamente adquiridos debe asumirlos esta misión. Esta comunidad queda integrada al Decanato de Juárez de la Zona Pastoral XII (Juárez - Cadereyta - Cerralvo).

Además, le concedo a esta misión parroquial, de forma análoga, todos los derechos y se carga con todas las obligaciones que corresponden a una parroquia en el derecho universal, derecho particular y las legítimas costumbres de nuestra Iglesia local, incluida la legítima personalidad jurídica. Su rector deberá cuidar que se inicie el libro de gobierno con la transcripción de este rescripto, su nombramiento y el acta de la erección, así como que se continúe su redacción para contener la historia de esta comunidad. También llevará y cuidará los libros de bautismos, confirmación, comunión, matrimonios y difuntos en esta misión parroquial (c. 535 §1).

El Pbro. Alfonso Sánchez Esparza, director espiritual en el Instituto de Filosofía de nuestro Seminario Arquidiocesano, desempeñara el oficio de primer rector de esta misión parroquial, constando su nombramiento en documento a parte. Por su oficio de director espiritual le concedo que siga residiendo en el seminario mayor (c 533 §1), pero deberá cuidar que se cumpla muy bien con la catequesis, la liturgia y las obras de caridad que deben distinguir a una comunidad cristiana (c. 528 §), procurando, de forma especial, la promoción de la misión  de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo (c. 529 §2) y buscando formas de conocer y convivir con los fieles que le han sido encomendados (c. 529 §1). 

Formar una comunidad integrada no es tarea fácil, especialmente cuando se comparte esta tarea con otras responsabilidades, pero confío en que fieles y pastor trabajando juntos por el evangelio lograrán una gran integración que les permita llegar a ser una parroquia en el corto plazo. Sé, además, que el testimonio de vida del primer pastor de esta comunidad, y de los futuros pastores, suscitará abundantes vocaciones al sacerdocio en medio de los fieles, al tiempo que motiva a sus dirigidos espirituales en el Seminario de Monterrey ver la manera en que su maestro en el espíritu se entrega al servicio de una comunidad. Ya lo he expresado: me alegro al ver que los formadores de nuestro seminario dan testimonio de su celo pastoral al dedicarse también a pastorear una comunidad sin descuidar el acompañamiento de nuestros jóvenes seminaristas.

Lo dispuesto en este rescripto se ejecutará con su lectura pública en la misa que presidirá S.E. Mons. Heriberto Cavazos Pérez, Obispo de Auxiliar de Monterrey y Vicario General, el domingo 22 de septiembre de 2019 en la Iglesia San Mateo en Juárez, N.L. Dicho día deberá ser considerado el día de la erección canónica de esta comunidad y se instalará al padre Alfonso en su oficio.

Confío a la protección amorosa de Nuestra Señora del Roble, patrona de nuestra Iglesia, la vocación a la vida, a la felicidad y a la santidad de todos los fieles que conformarán esta comunidad y exhorto al padre Alfonso a tirar la red de promoción vocacional que he pedido se realice en todas las comunidades.

¡Jesús, danos sacerdotes según tu corazón y concede a cada fiel cristiano la fuerza y gracia necesarias para alcanzar la santidad en el propio camino de vida!