{"id":9563,"date":"2019-04-30T13:10:41","date_gmt":"2019-04-30T18:10:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=9563"},"modified":"2019-05-02T21:21:14","modified_gmt":"2019-05-03T02:21:14","slug":"sierva-de-dios-laica-mistica-y-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/sierva-de-dios-laica-mistica-y-apostol\/","title":{"rendered":"SIERVA DE DIOS LAICA, M\u00cdSTICA Y AP\u00d3STOL"},"content":{"rendered":"<p><strong>Concepci\u00f3n Cabrera<\/strong><\/p>\n<p>8 de diciembre de 1862 &#8211; 3 de marzo de 1937<\/p>\n<p>La Venerable Sierva de Dios Concepci\u00f3n Cabrera, fue una laica, m\u00edstica y ap\u00f3stol mexicana, completamente identificada con Cristo Sacerdote y V\u00edctima, sin haber abandonado nunca su entorno familiar y social. Mujer multifac\u00e9tica, pues fue hija, hermana, novia, esposa, madre, viuda, abuela, escritora m\u00edstica, fundadora, que vino a recodarle al mundo el Evangelio de la Cruz.<\/p>\n<p>Concepci\u00f3n Cabrera, naci\u00f3 el 8 de diciembre de 1862, en la ciudad de San Luis Potos\u00ed, M\u00e9xico. Hija de los Sres. Octaviano Cabrera Lacavex y Clara Arias Rivera, hacendados con un profundo esp\u00edritu cristiano. Educada en su casa, siguiendo la tradici\u00f3n de aquellos a\u00f1os del siglo XIX. Conchita, como era llamada cari\u00f1osamente por sus familiares y amigos, era feliz jugando en las haciendas de sus pap\u00e1s, en medio del campo y de los riachuelos. Le gustaba la m\u00fasica y andar a caballo, siendo una de las pocas que pod\u00edan montar a los menos domesticados. Creci\u00f3 muy unida a Jes\u00fas Eucarist\u00eda, con quien sent\u00eda una confianza especial. Sol\u00eda tumbarse en el suelo, mientras contemplaba la huella de Dios en el cielo.<\/p>\n<p>En una de las fiestas que se organizaban en la Lonja, conoci\u00f3 a quien ser\u00eda el amor de su vida, es decir, a Francisco Armida Garc\u00eda, un joven de Monterrey; con quien contrajo matrimonio, despu\u00e9s de varios a\u00f1os de noviazgo, el 8 de noviembre de 1884. De aquella uni\u00f3n nacieron 9 hijos, a quienes les dedic\u00f3 su vida con alegr\u00eda y especial atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir del a\u00f1o de 1894, se fue clarificando el papel que tendr\u00eda como inspiradora y fundadora de las cinco Obras de la Cruz: Apostolado de la Cruz (1894), las Religiosas de la Cruz del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (1897), la Alianza de Amor con el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (1909) y la Fraternidad de Cristo Sacerdote (1912), la Congregaci\u00f3n de los Misioneros del Esp\u00edritu Santo (1914). Lo anterior, en medio de sus labores, como esposa y madre de familia, llena de compromisos y visitas.<\/p>\n<p>Un hecho que marc\u00f3 su itinerario espiritual, fue la visi\u00f3n que tuvo de la Cruz del Apostolado, mientras oraba en el Templo de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en San Luis Potos\u00ed. Poco a poco, el Se\u00f1or fue llam\u00e1ndola, hasta conquistar su interior, comparti\u00e9ndole sus mismos sentimientos. Tuvo que enfrentarse a la incomprensi\u00f3n, pues no todos entend\u00edan, c\u00f3mo era posible que una mujer casada, fuera m\u00edstica y fundadora, sin embargo, con la ayuda de la gracia, confirmada por sus directores espirituales, dio cabal cumplimiento a la misi\u00f3n que Dios le encomend\u00f3.<\/p>\n<p>Conchita aprendi\u00f3 a confiar en Dios, dej\u00e1ndose hacer y deshacer por el Esp\u00edritu Santo, siguiendo el ejemplo de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda. Nunca se dej\u00f3 vencer por el miedo o el desaliento.<\/p>\n<p>Una vez fundadas las cinco Obras de la Cruz, Conchita sigui\u00f3 adelante en medio de sus asuntos familiares, jug\u00e1ndosela por la extensi\u00f3n del reinado del Esp\u00edritu Santo. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, por orden de la Santa Sede, fue examinada por importantes te\u00f3logos, cuya valoraci\u00f3n fue siempre positiva.<\/p>\n<p>Ante la falta de libertad religiosa en la Rep\u00fablica Mexicana, sobre todo, durante el gobierno del Presidente Plutarco El\u00edas Calles, abri\u00f3 las puertas de su casa para refugiar a varios sacerdotes que estaban siendo injustamente perseguidos. Entre ellos, destaca Mons. Ram\u00f3n Ibarra y Gonz\u00e1lez, primer Arzobispo de Puebla, quien, a su vez, era el gran amigo y protector de las Obras de la Cruz.<\/p>\n<p>Adelant\u00e1ndose al Concilio Vaticano II, demostr\u00f3 que los laicos ten\u00edan un lugar importante en la vida de la Iglesia, a partir de la vivencia del sacerdocio bautismal. Muri\u00f3 el 3 de marzo de 1937 en la Ciudad de M\u00e9xico. El lema que marc\u00f3 su vida y misi\u00f3n apost\u00f3lica fue: \u201cJes\u00fas, salvador de los hombres, \u00a1s\u00e1lvalos!\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o de 1999 fue declarada \u201cVenerable\u201d por su S.S. Juan Pablo II; y el 8 de junio de 2018 el Papa Francisco autoriz\u00f3 promulgar el Decreto del milagro atribuido a la intercesi\u00f3n de la Venerable Sierva de Dios Concepci\u00f3n Cabrera. La fecha en que se realizar\u00e1 la ceremonia de beatificaci\u00f3n ser\u00e1 el pr\u00f3ximo 4 de mayo del 2019, en la Bas\u00edlica de nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, de la Ciudad de M\u00e9xico a las 12 horas.<\/p>\n<p>P. \u00c1ngel Candia Contreras, M.Sp.S.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concepci\u00f3n Cabrera 8 de diciembre de 1862 &#8211; 3 de marzo de 1937 La Venerable Sierva de Dios Concepci\u00f3n Cabrera, fue una laica, m\u00edstica y ap\u00f3stol<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":9564,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[15,14],"tags":[80],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9563"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9563"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9563\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9565,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9563\/revisions\/9565"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}