{"id":9288,"date":"2019-03-25T11:45:01","date_gmt":"2019-03-25T17:45:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=9288"},"modified":"2019-03-25T11:45:01","modified_gmt":"2019-03-25T17:45:01","slug":"comunicado-al-pueblo-de-dios-de-los-obispos-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/comunicado-al-pueblo-de-dios-de-los-obispos-de-mexico\/","title":{"rendered":"COMUNICADO AL PUEBLO DE DIOS DE LOS OBISPOS DE M\u00c9XICO"},"content":{"rendered":"<p>ANUNCIANDO LA VIDA<\/p>\n<p>Con motivo de la Solemnidad de la Anunciaci\u00f3n y del D\u00eda del Ni\u00f1o por Nacer<\/p>\n<p>Hermanos en Cristo.<\/p>\n<p>En el marco de preparaci\u00f3n para el misterio Pascual, los obispos de M\u00e9xico compartimos este mensaje de observaci\u00f3n, reflexi\u00f3n y compromiso de cara a los tiempos presentes de nuestra Patria en torno al don de la vida de cada ser humano, en especial de la vida naciente, que es persona a imagen de la Persona divina, que ha sido creada desde el amor y llamada para el amor, y que Cristo redime por medio de su Encarnaci\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando el \u00e1ngel Gabriel le anunci\u00f3 a Mar\u00eda que iba a ser la madre de Cristo, ella dijo \u201cs\u00ed\u201d, un s\u00ed que, humanamente, era complejo y acarreaba serias complicaciones. Ella, sin embargo, puesta en las manos de Dios y confiando en su Palabra, abri\u00f3 las puertas a la vida. En este d\u00eda que celebramos tambi\u00e9n el D\u00eda del Ni\u00f1o por Nacer, anunciemos que \u00abel Creador hizo al hombre y a la mujer part\u00edcipes de la obra de su creaci\u00f3n y, al mismo tiempo, los hizo instrumentos de su amor, confiando a su responsabilidad el futuro de la humanidad a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de la vida humana\u00bb (AL 81)<\/p>\n<p>La realidad socio-pol\u00edtica en la que nos encontramos es compleja y deja ver claroscuros. Por un lado, signos de esperanza y de vida en algunas regiones del pa\u00eds, donde el Estado reconoce, protege y tutela, el derecho a la vida que todo ser humano tiene desde el momento de la concepci\u00f3n hasta la muerte natural. Por otro, manifestaciones de violencia y muerte que cambian la percepci\u00f3n que tenemos sobre nosotros mismos, sobre nuestras relaciones interpersonales y nuestro entorno, modificando valores y comportamientos, impactando en las tradiciones y en la identidad de los pueblos generando esta cultura del descarte, que el Papa Francisco la calific\u00f3 como una cultura que ve al ser humano como un bien de consumo, como algo que puede ser usado y que, cuando no sirve, se tira (cf. Evangelii Gaudium 53).<\/p>\n<p>M\u00e9xico le dice \u00a1s\u00ed a la vida! Anunciemos sin temor el Evangelio de la vida que nos lleva a todos, no solo a los creyentes, a defender, cuidar y proteger a toda vida humana (cf. Evangelium Vitae 5).<\/p>\n<p>La sociedad actual, ba\u00f1ada en un tinte de posmodernismo, abandera, superficial y falazmente, el estandarte del progresismo. Culturalmente pareciera que el inmanentismo y el subjetivismo, cimentados en una mentalidad relativista, absolutizan la fugacidad del tiempo presente convirtiendo al hombre actual, en un hombre superficial, esclavo del momento, carente de compromisos trascendentes y de razonamientos profundos. La radicalizaci\u00f3n del relativismo se ha convertido en el nuevo totalitarismo buscando acallar los dictados de la raz\u00f3n y justificando hasta lo m\u00e1s absurdo. Esto ha generado un sinf\u00edn de eufemismos que conducen al adormecimiento colectivo de las conciencias, permitiendo as\u00ed, justificar pr\u00e1cticamente cualquier cosa, incluso aquellas que atentan contra la dignidad y los derechos fundamentales de toda persona, creando as\u00ed esta cultura del descarte.<\/p>\n<p>Como Obispos y pastores de la Iglesia en M\u00e9xico, somos conscientes del valor de la vida humana, de toda vida humana. El Se\u00f1or Jes\u00fas ha dicho: \u00abYo he venido para que tengan vida y vida en abundancia\u00bb (Jn. 10,10). La cultura de la muerte, que busca permear a toda la sociedad, nos presenta una visi\u00f3n pobre y reduccionista de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos fundamentales; una visi\u00f3n que termina destruyendo la vida de los m\u00e1s indefensos, de los m\u00e1s vulnerables, no importa la etapa de desarrollo en la que se encuentren. \u00bfD\u00f3nde qued\u00f3 nuestra humanidad?, esa humanidad que se preocupa y cuida de los suyos, m\u00e1s cuando se encuentran en un estado de mayor fragilidad. El mismo Papa Francisco, durante su regreso de M\u00e9xico, us\u00f3 palabras fuertes al respecto: \u201cEl aborto no es un \u00abmal menor. Es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto [\u2026] Se asesina a una persona para salvar a otra -en el mejor de los casos- o para vivir c\u00f3modamente\u201d (17 de febrero de 2016).<\/p>\n<p>Frente a esta cultura del descarte se contrapone la cultura de la vida, del amor y de la solidaridad. Conviene recordar la pregunta que hace Dios a Ca\u00edn: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano Abel? &#8211; Contest\u00f3: No s\u00e9. \u00bfSoy yo acaso el guardi\u00e1n de mi hermano?\u201d (Gn. 4,9). Esta pregunta sigue resonando y haciendo eco a lo largo de la historia de la humanidad pero, en nuestros d\u00edas y en este tiempo de cuaresma, cobra m\u00e1s fuerza que nunca, pues el hombre sumido en una cultura del descarte se desentiende del m\u00e1s fr\u00e1gil e indefenso y de nuevo somos interpelados el d\u00eda de hoy: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II en su enc\u00edclica Evangelium Vitae nos hizo el siguiente exhorto: \u201cEs urgente una movilizaci\u00f3n general de las conciencias y un com\u00fan esfuerzo \u00e9tico, para poner en pr\u00e1ctica una gran estrategia en favor de la vida. Todos juntos debemos construir una nueva cultura de la vida\u201d (95). Es por eso que, en este tiempo de gracia y conversi\u00f3n, los exhortamos a todos a abrazar un compromiso m\u00e1s decidido y eficaz en la defensa de la vida humana, que se establezca un camino com\u00fan donde organizaciones, grupos, movimientos y todos aquellos que quieran ser anunciadores de vida, sean una sola voz, remen en la misma direcci\u00f3n, teniendo como objetivo la promoci\u00f3n, el cuidado y la defensa de la vida humana desde el momento de la concepci\u00f3n hasta su muerte natural. Hoy m\u00e1s que nunca, nuestro M\u00e9xico lo necesita y \u00abDios nos est\u00e1 llamando a generar esperanza, a fortalecer y reconstruir una vida humana m\u00e1s plena para todos sus hijos\u00bb (Proyecto Global de Pastoral n. 162).<\/p>\n<p>Que Santa Mar\u00eda de Guadalupe, la Madre del Verdadero Dios por quien se vive, siga intercediendo por nosotros, nos deje sentir su maternal compa\u00f1\u00eda y, como ella, seamos capaces de pronunciar un libre, firme y valiente S\u00cd en favor de toda vida humana.<\/p>\n<p>Por todos los obispos de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Rogelio Cabrera L\u00f3pez<br \/>\nArzobispo de Monterrey<br \/>\ny Presidente de la CEM<\/p>\n<p>Alfonso G. Miranda Guardiola<br \/>\nObispo Auxiliar de Monterrey<br \/>\nSecretario General de la CEM<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANUNCIANDO LA VIDA Con motivo de la Solemnidad de la Anunciaci\u00f3n y del D\u00eda del Ni\u00f1o por Nacer Hermanos en Cristo. En el marco de preparaci\u00f3n<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":9289,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,14],"tags":[76],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9288"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9290,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9288\/revisions\/9290"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}