{"id":7970,"date":"2018-10-12T15:09:06","date_gmt":"2018-10-12T20:09:06","guid":{"rendered":"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=7970"},"modified":"2018-10-17T17:30:34","modified_gmt":"2018-10-17T22:30:34","slug":"arquidiocesis-de-monterrey-oficiara-eucaristia-por-su-canonizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/arquidiocesis-de-monterrey-oficiara-eucaristia-por-su-canonizacion\/","title":{"rendered":"Arquidi\u00f3cesis de Monterrey oficiar\u00e1 Eucarist\u00eda por su canonizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El pr\u00f3ximo domingo 14 de octubre, ser\u00e1 declarado santo Mons. Oscar Romero. Se parte de esta Misa de acci\u00f3n de gracias por su canonizaci\u00f3n en la Catedral de Monterrey a las 8:30 am. La invitaci\u00f3n es a todos los fieles, especialmente a la comunidad Salvadore\u00f1a.<\/p>\n<p>El Obispo Auxiliar de Monterrey Mons. Oscar Tamez, nos invita a conocer m\u00e1s de este pastor salvadore\u00f1o, aqu\u00ed un poco de su historia:<\/p>\n<p><strong>UN PASTOR QUE DIO LA VIDA POR SU PUEBLO Y ALCANZ\u00d3 LA SANTIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Oscar Arnulfo Romero Gald\u00e1mez naci\u00f3 en Ciudad Barrios, al este del Salvador, el 15 de agosto de 1917, fue el segundo de ocho hermanos. Ingres\u00f3 al Seminario Menor de su ciudad natal a los 13 a\u00f1os; 7 a\u00f1os despu\u00e9s, al Seminario Mayor de San Jos\u00e9 de la Monta\u00f1a de San Salvador; ese mismo a\u00f1o (1937) fue enviado a Roma, al Colegio P\u00edo Latino, para realizar sus estudios teol\u00f3gicos en la Pontificia Universidad Gregoriana.<\/p>\n<p>Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942 en la ciudad de Roma, a la edad de 24 a\u00f1os. Al regresar a su pa\u00eds fue nombrado p\u00e1rroco de la ciudad de Anamor\u00f3s en la Uni\u00f3n. Entre otros oficios pastorales que desempe\u00f1\u00f3, destacan: p\u00e1rroco de la Catedral de Nuestra Se\u00f1ora de la Paz; secretario del Obispo diocesano y en 1968 fue nombrado secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador.<\/p>\n<p>El 21 de abril de 1970, el Papa Pablo VI lo design\u00f3 Obispo Auxiliar de San Salvador, recibiendo la consagraci\u00f3n episcopal el 21 de junio de 1970 de manos del Nuncio Apost\u00f3lico Girolamo Prigione. El 15 de octubre de 1974 fue nombrado Obispo titular de la Di\u00f3cesis de Santiago de Mar\u00eda en el departamento de Usulut\u00e1n, en la cual estuvo al frente por dos a\u00f1os, en ella desempe\u00f1\u00f3 una intensa laboral pastoral a favor de los campesinos m\u00e1s pobres de su di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>El 3 de febrero de 1977, el mismo Papa lo nombra Arzobispo de San Salvador para suceder a Mons. Luis Ch\u00e1vez, encomienda pastoral que desempe\u00f1\u00f3 hasta el d\u00eda que fue asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980 por los escuadrones de la muerte mientras celebraba la misa en la Capilla del Hospital la Divina Providencia.<\/p>\n<p>Su ministerio pastoral al frente de la Di\u00f3cesis del Salvador se puede sintetizar en el lema de su escudo episcopal: \u201cSentir con la Iglesia\u201d. Mons. Romero fue un hombre de Dios, de profunda oraci\u00f3n, fiel a la Iglesia y al Magisterio, dispensador de los misterios de Dios, fue un arzobispo cuidador de la fe y de las cosas santas de su pueblo; profundamente convencido del Evangelio y del servicio, especialmente a los m\u00e1s pobres. El mismo Juan Pablo II, lo definir\u00e1 como un celoso pastor que dio la vida por su pueblo; y el Papa Francisco como un pastor que supo guiar, defender y proteger a su reba\u00f1o permaneciendo fiel al Evangelio y en comuni\u00f3n con toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Como celoso pastor supo defender los derechos humanos de los m\u00e1s pobres en medio de una naciente guerra civil. En sus homil\u00edas no se cans\u00f3 de denunciar los atentados cometidos por el gobierno militar. Fue un profeta, denunciador y desenmascarador de militares, oligarcas, gobernantes y pol\u00edticos, por eso fue odiado por ellos. Estas virtudes de buen pastor llevaron a que el Papa Francisco definiera a Mons. Romero como un pastor que construy\u00f3 la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe con su vida entregada hasta el extremo.<\/p>\n<p>Monse\u00f1or Romero fue un m\u00e1rtir de fe, lo asesinaron por odio a la fe, por buscar la causa de la justicia; por ello tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en un m\u00e1rtir de la esperanza, especialmente un modelo y ejemplo para aquellos que buscan la justicia, la paz y la reconciliaci\u00f3n. El Papa Francisco tambi\u00e9n lo llamo el m\u00e1rtir de la caridad, pues al o\u00edr y ver el sufrimiento de su pueblo, molde\u00f3 su coraz\u00f3n e hizo de su ministerio episcopal un ejercicio pleno de caridad cristiana.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, se inici\u00f3 su causa de canonizaci\u00f3n, en 1994 fue llamado Siervo de Dios. En febrero del 2015 el Papa Francisco lo llam\u00f3 m\u00e1rtir de la fe; meses despu\u00e9s, en mayo, fue beatificado.<\/p>\n<p>En mayo del 2015, un esposo angustiado por la enfermedad terminal de su esposa embarazada, empieza a pedir por intercesi\u00f3n del Beato Oscar Romero, la salud para su esposa; milagrosamente (inexplicablemente para la ciencia m\u00e9dica) la mujer san\u00f3 y dio a luz a su bebe. Este milagro fue reconocido para la canonizaci\u00f3n de Mons. Romero, la cual se realizar\u00e1 en Roma, el pr\u00f3ximo 14 de octubre. San Oscar Romero, ruega por nosotros.<\/p>\n<p>Oscar Efra\u00edn Tamez Villarreal<br \/>\nObispo Auxiliar de Monterrey<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-7978 size-full\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n.jpg 900w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n-300x167.jpg 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n-768x427.jpg 768w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n-260x144.jpg 260w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n-50x28.jpg 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43590269_1796283257161246_5537375818608541696_n-135x75.jpg 135w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-7975 size-full\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o.jpg 1920w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-260x146.jpg 260w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-50x28.jpg 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43494476_1796283457161226_5224552781842481152_o-133x75.jpg 133w\" sizes=\"(max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-7976 size-full\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n.jpg 678w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n-260x146.jpg 260w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n-50x28.jpg 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43550454_1796283373827901_8665373424811507712_n-133x75.jpg 133w\" sizes=\"(max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-7977 size-full\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n.jpg\" alt=\"\" width=\"756\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n.jpg 756w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n-236x300.jpg 236w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n-115x146.jpg 115w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n-39x50.jpg 39w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/43429617_1796283187161253_1782973205267349504_n-59x75.jpg 59w\" sizes=\"(max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pr\u00f3ximo domingo 14 de octubre, ser\u00e1 declarado santo Mons. 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