{"id":740,"date":"2017-03-26T22:25:56","date_gmt":"2017-03-27T04:25:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=740"},"modified":"2017-03-26T22:25:56","modified_gmt":"2017-03-27T04:25:56","slug":"disfrutemos-de-la-luz-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/disfrutemos-de-la-luz-de-cristo\/","title":{"rendered":"Disfrutemos de la Luz de Cristo"},"content":{"rendered":"<p>Visita parroquial San Francisco de As\u00eds, Escobedo &#8211; 26 de marzo de 2017<\/p>\n<p>Estoy muy contento de venir a esta parroquia y estar con ustedes, en este cuarto domingo de Cuaresma, domingo de la alegr\u00eda. Quiero que recordemos tres de las frases que escuchamos en la Palabra de Dios:\u00a0 la primera tomada del libro de Samuel &#8220;el hombre se fija en las apariencias pero Dios mira el coraz\u00f3n&#8221;; la segunda tomada del Evangelio, &#8220;he venido para definir los campos, de aqu\u00ed en adelante los ciegos ven y los que ven se quedar\u00e1n ciegos&#8221;; la tercera la dice san Pablo, &#8220;el que es iluminado por Cristo es luz&#8221;.<\/p>\n<p>Hay dos cegueras, la ceguera f\u00edsica y la ceguera espiritual. La ceguera f\u00edsica, siempre nos conmueve ver a una persona que no puede ver. Aunque es una limitaci\u00f3n, sin embargo, de esa ceguera las personas pueden salir adelante. Yo he visto a lo largo de mi vida sacerdotal personas que, a\u00fan siendo ciegas f\u00edsicamente, tienen una gran riqueza espiritual. He conocido a dos catequistas ciegos que se saben mejor que yo las palabras del Evangelio y los textos sobre la catequesis, lo cual quiere decir que un impedimento f\u00edsico no es necesariamente algo que no se pueda superar, inclusive uno de los santos Padres la Iglesia, D\u00eddimo, era ciego.<\/p>\n<p>Hace a\u00f1os conoc\u00ed un colegio en el que las religiosas que lo atienden todas son ciegas, y los ni\u00f1os estudiantes de la escuela todos son ciegos. Me impresion\u00f3 ver c\u00f3mo un l\u00edmite f\u00edsico no es un l\u00edmite espiritual. Ver a esas religiosas con tanta entrega y coraz\u00f3n, porque en la Iglesia ning\u00fan impedimento f\u00edsico es cuesti\u00f3n para que alguien no viva su vocaci\u00f3n. La Iglesia sabe valorar a la persona. Hace muchos d\u00edas que visite una parroquia me impresion\u00f3 una ni\u00f1a de once a\u00f1os ciega, con una gran alegr\u00eda, sin poderme ver pero si poderme sentir, me sent\u00ed estimado, porque el impedimento f\u00edsico, aunque es una limitaci\u00f3n no es algo imposible de superar.<\/p>\n<p>La ceguera espiritual. Hay una ceguera que no te permite ver a nadie, aunque ves a la gente no le haces caso, y llega a su grado peor cuando no quieres ver a Dios en tu vida.<\/p>\n<p>Gracias por permitirme participar en esta Eucarist\u00eda con ustedes. Hoy el Se\u00f1or quiere hacer el milagro de que veamos, vamos a pedirle esta gracia porque qui\u00e9n es iluminado por Cristo se convierte en luz. Ustedes y yo, los ni\u00f1os y ni\u00f1as, podemos ser luz para los dem\u00e1s, cuando decimos una palabra correcta, cuando tenemos un sentimiento amable, cuando nos portamos bien. Estas palabras son de esperanza y alegr\u00eda, por eso tengo el ornamento de color rosa, solo dos domingos en el a\u00f1o lit\u00fargico se usa este color: el cuarto domingo de Cuaresma y el tercer domingo de Adviento, el color rosa es un morado matizado, disminuido, para que los creyentes entendamos que aunque la Iglesia nos llama a la conversi\u00f3n, a dolernos de nuestros pecados, siempre tiene que brillar la alegr\u00eda. Que mayor alegr\u00eda que poder ver a Dios, dejarnos iluminar por su Palabra, como dice el pr\u00f3logo de san Juan &#8220;la Palabra era la luz para todo el que viene a este mundo&#8221;, Cristo se encarn\u00f3 para ser luz para nosotros. Disfrutemos de la Luz de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Visita parroquial San Francisco de As\u00eds, Escobedo &#8211; 26 de marzo de 2017 Estoy muy contento de venir a esta parroquia y estar con ustedes, en<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":741,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=740"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":742,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/740\/revisions\/742"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/741"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=740"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=740"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=740"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}