{"id":6685,"date":"2018-07-09T14:07:26","date_gmt":"2018-07-09T19:07:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=6685"},"modified":"2018-07-09T14:07:26","modified_gmt":"2018-07-09T19:07:26","slug":"nuestra-senora-del-carmen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/nuestra-senora-del-carmen\/","title":{"rendered":"Nuestra Se\u00f1ora del Carmen"},"content":{"rendered":"<p>Se acerca el 16 de julio, d\u00eda en que la Iglesia celebra a nuestra Madre Sant\u00edsima bajo su advocaci\u00f3n del Carmen, buen momento para conocer m\u00e1s sobre el origen de esta advocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed como se le llama a nuestra Se\u00f1ora de Lourdes porque se apareci\u00f3 en ese lugar, as\u00ed nuestra Se\u00f1ora del Carmen lleva este nombre porque fue en el Monte Carmelo donde naci\u00f3 su culto.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 all\u00ed cuando el profeta El\u00edas, despu\u00e9s de haber eliminado a los falsos profetas, hace oraci\u00f3n para que vuelva a llover. En la nubecilla que sub\u00eda en el horizonte, tuvo conocimiento de la futura Madre del Mes\u00edas y los privilegios con los cuales estar\u00eda adornada, en especial, su Inmaculada Concepci\u00f3n. El relato de la visi\u00f3n de la nubecilla que El\u00edas hiciera a sus disc\u00edpulos se transmiti\u00f3 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n entre los habitantes del Monte Carmelo.<\/p>\n<p>Por eso, parte muy principal de la herencia que dej\u00f3 este gran profeta\u00a0a los carmelitas, y por la cual tambi\u00e9n se le considera su fundador, fue el culto ferviente y constante a la Inmaculada Madre de Dios.<\/p>\n<p>Muy lejos de apagarse en la monta\u00f1a santa del Carmelo el eco de las primeras alabanzas a la Virgen de la nubecilla, su culto fue creciendo con el correr de los tiempos: primero, entre estos santos ermita\u00f1os y luego por toda la cristiandad.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se convierte como un torrente en crecida con la entrega del Santo Escapulario a san Sim\u00f3n Stock en 1251, quien fuera general de la Orden, a quien Nuestra Madre le revel\u00f3 la gran promesa de la preservaci\u00f3n del infierno a quien lo lleve a la hora de la muerte dignamente; y luego con los muchos milagros que comenz\u00f3 a obrar el Se\u00f1or por medio de este sagrado vestido tra\u00eddo del cielo.<\/p>\n<p>As\u00ed, el r\u00edo del culto a la Virgen del Carmen se troc\u00f3 en un inmenso mar. Y a ese mar van a desembocar los r\u00edos tributarios de las alabanzas con que se festeja y aclama en nuestros d\u00edas y en todos los confines del orbe, a la Patrona del Carmelo.<\/p>\n<p>Puede afirmarse, seg\u00fan tradiciones de la Orden, que la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda fue venerada en el Monte Carmelo, muchos a\u00f1os antes de nacer. Por eso, los carmelitas del mundo entero promueven su devoci\u00f3n, porque es una preciada herencia de sus antepasados este amor a Ella y el agradecimiento por tantas gracias otorgadas a su amada Orden.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde viene la palabra escapulario? Del lat\u00edn scapulae, que siginifica espalda, sobre la que incondicionalmente debe caer una de las dos piezas del santo escapulario.<\/p>\n<p>Y, qu\u00e9 es en s\u00ed el santo escapulario? En primer lugar, es un sacramental. As\u00ed como el agua bendita y las medallas. Es, por tanto, un objeto de piedad instituido para nuestro provecho espiritual.<\/p>\n<p>El escapulario es el distintivo honros\u00edsimo de los carmelitas. Es la se\u00f1al bendita de los hijos predilectos de la gran Madre de Dios del Carmelo. Es una insignia sagrada e inquebrantable escudo que nos protege, es canal misterioso por donde nos vienen del cielo gracias sin cuento. Es cable espiritual que lleva a la Virgen del Carmen nuestras s\u00faplicas y trae las bendiciones de Dios a nuestras almas. Maravillosa salvaguardia que aminora el sufrir de las almas del purgatorio.<\/p>\n<p>Y para decirlo con las mismas palabras de nuestra Se\u00f1ora del Carmen, cuando entreg\u00f3 el santo escapulario a san Sim\u00f3n Stock: &#8220;Es el signo de su confraternidad, el privilegio de los carmelitas, la se\u00f1al de salvaci\u00f3n, defensa en los peligros, alianza de paz y de pacto sempiterno con Ella&#8221;.<\/p>\n<p>El santo escapulario nos convida al Cielo: a dirigir nuestros pensamientos, nuestros afectos, nuestro coraz\u00f3n y nuestra alma hacia las cosas del Cielo. Porque como vino del Cielo, tiende a tornar al Cielo.<\/p>\n<p>El uso del santo escapulario fomenta la virtud, porque mueve a la pr\u00e1ctica de las virtudes, porque la finalidad y premio de la devoci\u00f3n al escapulario es la imitaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen. Si el escapulario es el signo externo de su confraternidad, no por otro medio que no sea la imitaci\u00f3n debe procurar la semejanza que la fraternidad exige.<\/p>\n<p>Esto aclara la duda que alguien pudiera tener de pensar, que el santo escapulario sea como una especie de talism\u00e1n y que se pudiera llevar puesto llevando una vida alejada de Dios, y de todos modos se cumplir\u00edan todas las promesas hechas por la Reina del Carmelo, lo cual est\u00e1 muy lejos de ser cierto.<\/p>\n<p>Que nuestra Se\u00f1ora del Carmen nos cubra a todos con su santo escapulario y que nos ayude para que la semilla de la gracia crezca y rinda copiosos frutos de \u00a0bendici\u00f3n y santidad en todos nuestros corazones.<\/p>\n<p>Gracias, Madre Sant\u00edsima del Carmen, por habernos dado un signo de tu protecci\u00f3n en tu Santo Escapulario.<\/p>\n<p><strong>Una carmelita descalza<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se acerca el 16 de julio, d\u00eda en que la Iglesia celebra a nuestra Madre Sant\u00edsima bajo su advocaci\u00f3n del Carmen, buen momento para conocer m\u00e1s<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6675,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6685"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6686,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6685\/revisions\/6686"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}