{"id":6353,"date":"2018-06-18T16:16:01","date_gmt":"2018-06-18T21:16:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=6353"},"modified":"2018-06-18T16:20:43","modified_gmt":"2018-06-18T21:20:43","slug":"todos-cabemos-en-el-corazon-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/todos-cabemos-en-el-corazon-de-maria\/","title":{"rendered":"Todos cabemos en el coraz\u00f3n de mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>\u201cMientras tanto, Mar\u00eda conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n. Su madre conservaba estas cosas en su coraz\u00f3n\u201d. Lc. 2, 19.51b<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Todos sabemos que aunque la memoria podr\u00eda ser el lugar propicio para guardar significativos recuerdos, no se compara con el coraz\u00f3n en cuanto a la capacidad de conservar la inmensa cantidad de los significativos recuerdos del amor.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima experiment\u00f3 como ninguna otra mujer en la historia de la salvaci\u00f3n el amor de Dios. Y su coraz\u00f3n que desde el principio fue preservado por un designio divino de toda mancha (macula, de ah\u00ed inmaculado, sin mancha) de pecado, fue un lugar privilegiado para guardar los profundos misterios del amor de Dios revelados y manifestados a los hombres en la plenitud de los tiempos.<\/p>\n<p>Sin duda alguna el m\u00e1s grande misterio de amor que pudo albergar el coraz\u00f3n de la Virgen fue el Misterio de su hijo Jesucristo. Desde el primer momento, Jes\u00fas viv\u00eda en el coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda; ah\u00ed el sacrat\u00edsimo coraz\u00f3n del Redentor fue formado en el amor a los hombres y en el amor a Dios, al punto de ser capaz de exponerse a la aguda lanza de la ingratitud humana. Como una escuela de amor y como un divino crisol, el coraz\u00f3n sin pecado de la Virgen prepar\u00f3 el Sagrado Coraz\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Mar\u00eda no solo guardaba en su coraz\u00f3n los misterios divinos, sino que tambi\u00e9n los meditaba. As\u00ed recre\u00e1ndose en la contemplaci\u00f3n del amor divino reafirmaba su fe y robustec\u00eda su inquebrantable fidelidad a Dios.<\/p>\n<p>En el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima cabemos todos, porque si su coraz\u00f3n fue capaz de contener la inmensidad del misterio de Jes\u00fas, \u00bfno podr\u00e1 acaso darnos cobijo a todos los que tenemos fe en Cristo y que por su gracia fuimos hechos Hijos de Dios e hijos de ella? Contemplemos con fe y alegr\u00eda el misterio del coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda Sant\u00edsima, nuestra madre, y con plena seguridad refugi\u00e9monos en \u00e9l cuando las tempestades de nuestra vida quieran abatirnos.<\/p>\n<p>En esta edici\u00f3n de junio hemos querido incluir en Pastoral Siglo XXI, reflexiones para guardar en el coraz\u00f3n. Estamos seguros que su lectura, meditaci\u00f3n y exposici\u00f3n ser\u00e1n de provecho para usted, estimado lector.<\/p>\n<p><strong>Pbro. Eliezer Israel Sandoal Espinoza <\/strong><\/p>\n<p><strong>Director Editorial<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMientras tanto, Mar\u00eda conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n. Su madre conservaba estas cosas en su coraz\u00f3n\u201d. Lc. 2, 19.51b Todos sabemos que<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6355,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6353"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6353"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6354,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6353\/revisions\/6354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6355"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}