{"id":6126,"date":"2018-06-05T19:54:41","date_gmt":"2018-06-06T00:54:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=6126"},"modified":"2018-06-05T19:54:41","modified_gmt":"2018-06-06T00:54:41","slug":"imploren-a-cristo-que-envie-su-espiritu-consolador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/imploren-a-cristo-que-envie-su-espiritu-consolador\/","title":{"rendered":"Imploren a Cristo que env\u00ede su Esp\u00edritu Consolador"},"content":{"rendered":"<p>Confirmaciones parroquia Sagrado Coraz\u00f3n, Centro \/ 2 de junio del 2018<\/p>\n<p>Estimados hermanas y hermanos, estimados pap\u00e1s, padrinos, amigos y amigas de estos ni\u00f1os y ni\u00f1as que hoy vamos a confirmar.<\/p>\n<p>Me da mucho gusto en esta ma\u00f1ana celebrar con ustedes. Juntos vamos a pedirle al Se\u00f1or les regale su Esp\u00edritu Santo. Este Esp\u00edritu que Cristo ha regalado a su Iglesia.<\/p>\n<p>Quiero solo hacer una reflexi\u00f3n con ustedes. El t\u00edtulo que Jes\u00fas le da al Esp\u00edritu Santo es muy evocador. Le llama \u201cConsolador\u201d, el Esp\u00edritu Santo Consolador.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa consolar? Cuando uno est\u00e1 muy triste, cuando uno est\u00e1 desanimado, cuando uno ha perdido la esperanza, cu\u00e1nto bien nos hace escuchar una palabra, y, al mismo tiempo, sentir la cercan\u00eda de alguien.<\/p>\n<p>Con toda raz\u00f3n, Jes\u00fas llam\u00f3 al Esp\u00edritu Santo \u201cConsolador\u201d. Porque, \u00bfqui\u00e9n de nosotros no ha sufrido? Sabemos los adultos lo que significa un desaliento, una desilusi\u00f3n, la desesperanza.<\/p>\n<p>Queremos apoyar con nuestra oraci\u00f3n, con nuestra cercan\u00eda y con nuestro cari\u00f1o a estos ni\u00f1os y ni\u00f1as que comienzan la vida. Ellos saben, al menos lo escuchan, de que la vida no es f\u00e1cil. Oyen de sus pap\u00e1s los diversos problemas, tambi\u00e9n conocen lo que sufren sus amiguitos, sus amiguitas.<\/p>\n<p>Y por eso la Iglesia los quiere preparar. Preparar con buen \u00e1nimo. Como le decimos a la Virgen Mar\u00eda, \u201cque nos acompa\u00f1e en este valle de l\u00e1grimas\u201d.<\/p>\n<p>La vida es siempre muy bonita, pero tiene un doble rostro, como una medalla. Por un lado, muchas cosas realidades que nos alientan. Pero, por otro lado, tiene un rostro de dolor y de tristeza.<\/p>\n<p>Pero Cristo quiere que brille el lado bueno, el lado positivo. Es cierto, tenemos desalientos, a veces ya no tenemos como ganas de vivir. Decimos en M\u00e9xico, \u201candamos como arrastrando la cobija\u201d.<\/p>\n<p>El desaliento. A veces, tenemos desilusiones. Esper\u00e1bamos algo bueno de los amigos, de los m\u00e1s cercanos, pero puede ser que nos fallen. Porque todos, por ser humanos, tenemos muchas limitaciones.<\/p>\n<p>Podemos fallarle a la gente que queremos. A veces, a prop\u00f3sito, a veces, sin querer. Podemos da\u00f1ar el buen \u00e1nimo de alguien, lo podemos desilusionar. Como los ni\u00f1os pueden tener ilusiones que, de repente, no se pueden cumplir.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, a veces tenemos desesperanza. Ya no tenemos nada de ganas, nos hacemos esc\u00e9pticos, es decir, ya no creemos en nada ni en nadie.<\/p>\n<p>Y el Se\u00f1or hoy nos quiere regalar su Esp\u00edritu. Tener fe en Dios, confiar en \u00c9l. Por eso, desde la \u00e9poca primitiva de la Iglesia, los ap\u00f3stoles, para animar a la comunidad que hab\u00eda o\u00eddo el Evangelio, que se hab\u00eda bautizado, deciden visitarla en Samaria.<\/p>\n<p>Y los ap\u00f3stoles, llegando de frente a la comunidad, hacen dos cosas bien bonitas: oraron por todos los que estaban reunidos, y, segundo, les impusieron las manos en la cabeza.<\/p>\n<p>Palabra y gesto. La palabra del evangelio orada. Lo que hab\u00edan o\u00eddo del evangelio los ap\u00f3stoles lo convirtieron en una oraci\u00f3n de buen \u00e1nimo para el pueblo.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n pusieron sus manos en la cabeza de aquellos que hab\u00edan cre\u00eddo en Jes\u00fas y hab\u00edan sido bautizados. Recibieron, entonces, el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Miren, mucho antes de Cristo, desde la \u00e9poca de los profetas, Dios hab\u00eda instituido el signo de imponer las manos. Hoy hemos perdido esa costumbre y esa pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Cuando yo era ni\u00f1o, mis pap\u00e1s me pon\u00edan la mano en la cabeza, en se\u00f1al de bendici\u00f3n. Algunos de ustedes todav\u00eda lo hacen en casa.<\/p>\n<p>Tocar, acercarse, signo de \u00e1nimo. No basta decir una palabra de distancia, que es muy bueno. Cuando nos llaman por tel\u00e9fono, o nos mandan un WhatsApp, qu\u00e9 agradable es esa palabra.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s fuerte es cuando estamos cerca, cuando damos un abrazo, cuando, con las manos sentimos la presencia que alguien nos ama, que alguien nos quiere.<\/p>\n<p>Por eso el Se\u00f1or quiso que sus sacramentos tuvieran estas dos partes: orar e imponer las manos sobre la cabeza. Yo lo har\u00e9 primero estirando mis manos, formando una especie de casita de doble techo.<\/p>\n<p>Y luego, en el momento de ungir, nuevamente impondr\u00e9 mi mano en la cabeza de cada ni\u00f1o y ni\u00f1a, para que sientan la cercan\u00eda de la Iglesia.<\/p>\n<p>Pide la Iglesia, por eso, que sea el obispo el que confirme. Pero, como es imposible que lo haga para todos, entonces me ayudan sacerdotes delegados. Ustedes comprenden que, materialmente, no puedo hacerlo, ni un servidor, ni los obispos auxiliares.<\/p>\n<p>Por eso, en algunas parroquias, delego a alg\u00fan sacerdote que, a nombre m\u00edo, haga la oraci\u00f3n por los ni\u00f1os y ni\u00f1as y j\u00f3venes y les impongan las manos. Hoy lo hago con ustedes.<\/p>\n<p>Vamos a pedirle mucho a Dios todos. Nosotros, los m\u00e1s grandes de edad, ya sentimos la fuerza que nos anima a implorar la cercan\u00eda de Dios. Podemos ser presa del desaliento, de la desilusi\u00f3n y de la desesperanza. Pero vamos a fortalecer.<\/p>\n<p>Y por eso ustedes, pap\u00e1s y padrinos, tienen esa tarea. Animen a sus ahijados con palabras de aliento, positivas, que los impulsen a seguir adelante, que se porten bien. Porque la soluci\u00f3n frente a los problemas de la vida tiene que ser siempre hacer el bien.<\/p>\n<p>Cuando uno quiere evadir los problemas los vicios, el alcohol o las drogas, lejos de solucionar el problema, se agrava y se incrementa.<\/p>\n<p>Por eso nos hace falta, a todos, una palabra de aliento, una oraci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n, sentir la cercan\u00eda. Que Dios bendiga a sus familias y que a estos ni\u00f1os y ni\u00f1as el Se\u00f1or los nutra, los fortalezca, para que, en la medida en que van creciendo y que Dios les va regalando la vida, tengan la fortaleza de Dios.<\/p>\n<p>Y que siempre imploren a Cristo el env\u00edo de su Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu Santo Consolador. Que tambi\u00e9n se dice, \u201cPar\u00e1clito\u201d. Es lo mismo, \u201cPar\u00e1clito\u201d, en lengua griega, y \u201cConsolador\u201d en nuestra lengua espa\u00f1ola. Consolador, el que consuela, porque a todos nos hace falta una gran dosis de consuelo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confirmaciones parroquia Sagrado Coraz\u00f3n, Centro \/ 2 de junio del 2018 Estimados hermanas y hermanos, estimados pap\u00e1s, padrinos, amigos y amigas de estos ni\u00f1os y ni\u00f1as<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6127,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6126"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6126"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6153,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6126\/revisions\/6153"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}