{"id":4851,"date":"2018-03-24T08:07:38","date_gmt":"2018-03-24T14:07:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=4851"},"modified":"2018-03-24T08:07:38","modified_gmt":"2018-03-24T14:07:38","slug":"la-familia-de-nazaret-es-modelo-de-toda-familia-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/la-familia-de-nazaret-es-modelo-de-toda-familia-humana\/","title":{"rendered":"La Familia de Nazaret es modelo de toda familia humana"},"content":{"rendered":"<p>Fiesta Patronal Parroquia Sagrada Familia, Apodaca \/ 18 de marzo del 2018<\/p>\n<p>Estimados hermanas y hermanos, fieles de esta comunidad que celebran con alegr\u00eda su fiesta patronal. Esta fiesta en honor de la Familia de Nazaret: Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9. En esa jerarqu\u00eda, Jes\u00fas Mar\u00eda y Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Y la celebran en esta fecha dedicada a san Jos\u00e9, el esposo de la Virgen Mar\u00eda, el jefe de esta familia. Me da gusto que hoy, tambi\u00e9n, enviaremos a los misioneros que, en estos d\u00edas de Pascua, ir\u00e1n a compartir con otros hermanos el gozo de la fe.<\/p>\n<p>En este ambiente tan agradable de fiesta y tan esperanzador por la misi\u00f3n quiero que la Palabra de Dios que acabamos de o\u00edr la hagamos nuestra, de nuestras familias.<\/p>\n<p>Porque la Familia de Nazaret es modelo de toda familia humana. Modelo porque qued\u00f3 construida por tres personas inigualables: por Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Pero, tambi\u00e9n, porque no obstante su grandeza, vivieron como todas las familias, con sencillez y humildad, sin ninguna otra pretensi\u00f3n que agradar Dios, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, como lo debe ser toda familia nuestra.<\/p>\n<p>Fue una familia que or\u00f3, trabaj\u00f3, convivi\u00f3. Eso lo pueden hacer todas nuestras familias. Lo que ellos nos proponen no es inalcanzable. Ellos tocaron piso como nosotros, ellos tuvieron que luchar como lucha toda familia.<\/p>\n<p>No crean que, por ser los tres grand\u00edsimos, Jes\u00fas, el Hijo de Dios, no quiso ning\u00fan privilegio, quiso ganar el pan con el sudor de la frente. Como todo buen jud\u00edo se someti\u00f3 a las prescripciones lit\u00fargicas de su pueblo, y tambi\u00e9n como toda comunidad aprendieron a vivir juntos, a amarse y a luchar juntos.<\/p>\n<p>Por eso es modelo de toda familia humana. Ninguna familia puede decir \u201ces una medida demasiado alta para nosotros\u201d. No, porque ellos se abajaron al nivel de nosotros los humanos.<\/p>\n<p>Ese es el misterio grande de la Encarnaci\u00f3n, que Cristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre como nosotros. Y su familia tambi\u00e9n sabore\u00f3 las cosas bellas de la familia humana, pero tambi\u00e9n sintieron el \u00edmpetu de los problemas de todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Ellos supieron lo que es trabajar, ellos supieron lo que es ser objeto de burlas y de calumnias, ellos supieron lo que es el dolor de ver un hijo maltratado, sentenciado injustamente y llevarlo a la muerte.<\/p>\n<p>Hoy, domingo quinto de Cuaresma, la Palabra de Dios nos aporta tres pensamientos para nuestras familias de acuerdo a cada una de las lecturas.<\/p>\n<p>De la lectura del profeta Jerem\u00edas, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer nuestro para nuestras familias? Primero, la ley de Dios se inscribe en el coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>La tarea que tiene toda familia es modelar el coraz\u00f3n al estilo de Dios, cumplir los mandamientos, los diez, como la f\u00f3rmula perfecta para aprender a amar. Toda familia debe poner en el centro de su preocupaci\u00f3n la ense\u00f1anza del amor.<\/p>\n<p>Cuando ense\u00f1amos a los ni\u00f1os, a los j\u00f3venes, a cumplir la ley de Dios, los estamos ense\u00f1ando a amar. Ustedes, pap\u00e1s, tienen que inscribir en el coraz\u00f3n de sus hijos la ley de Dios, el amor de Dios.<\/p>\n<p>Si no hay amor, no hay familia. Si la ley de Dios no queda en nuestro coraz\u00f3n no hay humanidad. Por eso, el profeta anunci\u00f3 que el Se\u00f1or ya no tendr\u00eda la ley en un papel o en una piedra, sino en el coraz\u00f3n de cada persona. Primera responsabilidad de nuestras familias, dejar que Dios escriba su ley en nuestros corazones.<\/p>\n<p>Lo segundo, de la carta a los Hebreos. Dice el autor sagrado, \u201cCristo, siendo el Hijo, aprendi\u00f3 a obedecer sufriendo\u201d. Otra caracter\u00edstica que hace que la familia est\u00e9 unida: la obediencia, una palabra que puede escucharse un poco fea en este tiempo de tanta autonom\u00eda y de tanta libertad. Qu\u00e9 dif\u00edcil para ustedes, ni\u00f1os y j\u00f3venes, aceptar como un valor grande, la obediencia.<\/p>\n<p>Cristo, el Hijo de Dios, aprendi\u00f3 a obedecer sufriendo. No hay otra manera de aprender a obedecer. Porque a todos nos cuesta. Es muy dif\u00edcil obedecer a Dios, a nuestros padres y a la Iglesia.<\/p>\n<p>Obedecer, esta virtud dom\u00e9stica. La obediencia como virtud dom\u00e9stica, como virtud del hogar donde todos obedecen. La familia obedece a Dios, m\u00e1xima autoridad de nuestras familias.<\/p>\n<p>Por eso dec\u00eda en el primer punto, poner la ley de Dios en el coraz\u00f3n, obedecer a Dios. Y as\u00ed, todos los miembros de la familia se deben mutuo respeto y obediencia. Porque no solo el que tiene la obligaci\u00f3n de gobernar la casa no obedece, sino, todos obedecemos.<\/p>\n<p>Una vez me dec\u00edan, \u201cqu\u00e9 chiste, usted como obispo es el que manda a todos\u201d. No es cierto, soy el que obedezco a todos. Porque la obediencia no es el grito mand\u00f3n que hay que hacer caso.<\/p>\n<p>No, la autoridad se ejerce en cordialidad, en cari\u00f1o, en ternura. La obediencia, qu\u00e9 complicado hacerle caso al que m\u00e1s sabe y al que tiene m\u00e1s experiencia.<\/p>\n<p>Dice hoy el autor sagrado, \u201c\u00c9l aprendi\u00f3 a obedecer padeciendo\u201d. No en la comodidad. \u00c9l expres\u00f3 en el huerto de los olivos, \u201csi es posible que yo no muera de este modo ser\u00eda bueno. Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, como ser humano, no quer\u00eda sufrir. Nadie quiere sufrir. No somos faquires, esos que se ponen a prueba no comiendo y pic\u00e1ndose con clavos; no. Pero, en la vida hay que sufrir y se padece y se aprende a obedecer.<\/p>\n<p>Tercera cosa que o\u00edmos en el Evangelio: la entrega. \u201cSi el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda infecundo. Pero si muere dar\u00e1 mucho fruto\u201d.<\/p>\n<p>En la familia lo que le da vida, lo que le da futuro, es la entrega de unos. El marido que se entrega por su esposa y por sus hijos, la mam\u00e1 que se entrega, el pap\u00e1 que se entrega, los hijos que se entregan.<\/p>\n<p>La familia es una verdadera oblaci\u00f3n, es una comunidad de entrega mutua. Si es comunidad de vida y amor, es una comunidad de entrega mutua. El que no quiere seguir ese camino no le encuentra raz\u00f3n de ser a la familia. La familia es darse todos los d\u00edas, aguantarse, tolerarse, amarse.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hermanos, en esta fiesta de la Sagrada Familia, que coincidi\u00f3 esta tarde con el Domingo V de Cuaresma, ya a ocho d\u00edas de iniciar la semana santa, nos vamos a llevar estas lecciones de la Palabra de Dios: primero, que dejar que Dios escriba su ley en nuestro coraz\u00f3n; segunda, aprender a obedecer; tercera, la familia es una comunidad de vida, de amor y de entrega mutua.<\/p>\n<p>Que Dios los bendiga. Nos ponemos en la intercesi\u00f3n de san Jos\u00e9 y de la Virgen Mar\u00eda, y por supuesto, del gran Dios, nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta Patronal Parroquia Sagrada Familia, Apodaca \/ 18 de marzo del 2018 Estimados hermanas y hermanos, fieles de esta comunidad que celebran con alegr\u00eda su fiesta<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4852,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4851"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4868,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4851\/revisions\/4868"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}