{"id":4440,"date":"2018-03-12T15:07:04","date_gmt":"2018-03-12T21:07:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=4440"},"modified":"2018-03-12T16:31:07","modified_gmt":"2018-03-12T22:31:07","slug":"dios-nos-regala-todo-pero-con-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/dios-nos-regala-todo-pero-con-jesucristo\/","title":{"rendered":"Dios nos regala todo, pero con Jesucristo"},"content":{"rendered":"<p>Misa consagrados y consagradas \/ 25 de febrero del 2018<\/p>\n<p>Me da mucho gusto venir con ustedes en este tiempo de Cuaresma a celebrar la Eucarist\u00eda y a o\u00edr con ustedes la Palabra del Se\u00f1or. Este segundo domingo de Cuaresma pone el acento en escuchar. Escucha el hijo a su pap\u00e1. Esta es la ense\u00f1anza de este domingo segundo en esta bella catequesis bautismal que recorre todo el tiempo de Cuaresma.<\/p>\n<p>Pero hoy algo bien importante para ustedes consagradas y consagrados. Desde luego todo el Evangelio, toda la Escritura ilumina la vida consagrada. Pero hay algunos pasajes que han adquirido una especie de relieve para comprender, valorar y vivir mejor la consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y este pasaje de hoy del Evangelio es uno de ellos muy apreciado, como lo es el relato del camino de Ema\u00fas. Todos los consagradas del mundo y de Am\u00e9rica latina han ido siguiendo la espiritualidad del camino de Ema\u00fas.<\/p>\n<p>Pero este relato tiene un especial significado, porque el Papa san Juan Pablo II, cuando escribi\u00f3 la exhortaci\u00f3n sobre la vida consagrada, fruto de un s\u00ednodo, parti\u00f3 de este relato de la Transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Voy a fijarme solo en un pensamiento. El relato es bell\u00edsimo, tiene todo aquel pasado espiritual del pueblo de Israel, el pueblo que camina en el desierto y que, en un momento determinado, el Se\u00f1or les habla, les cambia la vida.<\/p>\n<p>Y ellos, siglos posteriores, lo convertir\u00e1n en una gran fiesta la fiesta de las tiendas. A eso alude el Evangelio, las fiestas de las tiendas, de los tabern\u00e1culos. Lo que dice Pedro no es una ocurrencia. Est\u00e1n viviendo las fiestas de las tiendas.<\/p>\n<p>La fiesta de las tiendas tiene una parte muy significativa. Una vez al a\u00f1o todo fiel jud\u00edo sale de su recamara, deja su cama y duerme en el patio poniendo una choza, una enramada. Y de esa manera recuerdan algo que no deben olvidar, que fueron un pueblo peregrino, que caminaron en el desierto, en la providencia divina.<\/p>\n<p>No hab\u00eda comida, no hab\u00eda bebida, pero en ese camino del desierto les acompa\u00f1\u00f3 una certeza en el coraz\u00f3n, de que Dios provee tal como hab\u00eda provisto cuando el Se\u00f1or, en el sacrificio de Abraham cuando ofrece a su hijo Isaac. Dios provee, les da el cordero en lugar de sacrificar a su hijo. Y precisamente el monte se llamaba Moria, el lugar donde Dios provee.<\/p>\n<p>Esa memoria de la providencia divina acompa\u00f1ar\u00e1 siempre al pueblo de Dios, a Israel, a la Iglesia. La vida no la caminamos solos, sino siempre en la providencia de Dios. El Se\u00f1or va dando una palabra a lo largo del camino.<\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n Jes\u00fas para atender su propio camino tuvo que conversar con El\u00edas y con Mois\u00e9s. Porque \u00e9l, como verdadero hombre, tambi\u00e9n tiene interrogantes de la vida, tiene que responder al sufrimiento, tiene que responder a la cercan\u00eda de la muerte.<\/p>\n<p>Como los que caminan por el desierto cuando est\u00e1n en situaciones l\u00edmite, saben que lo que sigue es la muerte. No hay comida, no hay agua. El pron\u00f3stico dice \u201cmuerte\u201d. Y en ese pron\u00f3stico de muerte hay una palabra providente, Dios les habla. Aunque est\u00e1s en situaci\u00f3n de penuria, \u201ceres mi hijo, yo te amo, yo te ayudar\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Por eso este relato de la Transfiguraci\u00f3n, de la metamorfosis, como se dice en griego, es tambi\u00e9n la experiencia de todo consagrado, de toda consagrada, es ir viviendo en la propia vida este cambio.<\/p>\n<p>Esta metamorfosis, este ir adquiriendo, la blancura de Dios. Ese es el camino de quien se consagra a Dios, una metamorfosis, hacia lo mejor, hacia la gloria, hacia el Cielo. Pero que se tiene que hacer pisando el barro, pisando la suciedad del mundo.<\/p>\n<p>Porque solo en Cristo, solo por el poder de Dios, lo que es rojo y escarlata, lo que es caf\u00e9, lo que es tierra, lo que es peque\u00f1ez, puede ser cambiado por el Se\u00f1or. Esa es la metamorfosis de la que el Se\u00f1or quiere para ustedes, para todos.<\/p>\n<p>No es la metamorfosis de aquella historia de Kafka, la metamorfosis. Cuenta que una ma\u00f1ana siente que es un escarabajo, encerrado en su propia limitaci\u00f3n. Todo lo oye, todo lo escucha, pero no puede hacer nada, est\u00e1 encerrado. Esa angustia lo atormenta porque no sabe qu\u00e9 hacer. Quiere comunicarse, pero no puede, quiere comer, pero no hay quien le d\u00e9 de comer. Se siente angustiado, esa no es la metamorfosis de la que habla el Evangelio.<\/p>\n<p>Es la metamorfosis a la apertura, al camino abierto, al despoblado, donde podemos siempre tener la ayuda, el apoyo de otros. La comunidad que, junto con cada uno, nos permite caminar.<\/p>\n<p>Eso es posible si uno escucha, si uno oye, si uno obedece. Porque la palabra obediencia viene de \u201cescuchar\u201d, atender, discernir, aceptar los mejores caminos para uno y para los dem\u00e1s. Si el Se\u00f1or les ha llamado a vivir en comunidad no es para atormentarlas, no es para encerrarlas, no es para crear en ustedes una angustia que grita.<\/p>\n<p>Sino para respirar, para compartir, para hacerle la vida mejor al otro, para escuchar el llanto aquel, el grito de auxilio, sabiendo que Dios est\u00e1 de nuestra aparte. Hoy san Pablo lo dice con preguntas que parecen un grito. \u201c\u00bfQui\u00e9n nos va a juzgar? \u00bfQui\u00e9n nos va a condenar? Nadie. Porque todo se nos ha dado junto con Jesucristo\u201d.<\/p>\n<p>Dios ha provisto este regalo todo, pero con Jesucristo. Este es el regalo que el Se\u00f1or hace a sus hijos, a la Iglesia y a la comunidad. Si no van junto con Cristo todo lo dem\u00e1s puede convertirse en algo tormentoso, en algo no agradable, que no satisface.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or tiene un paquete completo y en un paquete completo no puede quitarse el mejor regalo que es Jesucristo no podemos creer. Una comunidad alegre, una comunidad donde se comparte, una comunidad donde se es solidario, no podemos tener los regalos de la alegr\u00eda y de la satisfacci\u00f3n de vivir si no es con Jesucristo. Porque as\u00ed lo ha querido Dios, nuestro Padre. Nos regala todo, pero con Jesucristo.<\/p>\n<p>Quiero animarles a este camino propio de la vida propio de la Cuaresma. La cosa est\u00e1 muy dif\u00edcil para todos. No caminamos en alfombra roja, sino en medio de la vicisitud, en la incertidumbre, puede ser que tambi\u00e9n en medio de la incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Este Evangelio fue relatado por san Marcos para iluminar el momento de la persecuci\u00f3n. Para eso fue el relato, para los cristianos perseguidos. No para los que est\u00e1n sentados y c\u00f3modos, sino para aquellos que sienten cerca la amenaza. Un le\u00f3n te va a comer, te van a desollar, te van a llevar, est\u00e1 ah\u00ed el espectro de la muerte violenta.<\/p>\n<p>Y es as\u00ed como el Se\u00f1or les habla a sus hijos, a los fieles a los creyentes. Jes\u00fas ya pas\u00f3 antes que t\u00fa, \u00e9l ya supo de la persecuci\u00f3n y de la muerte. Pero tuvo una garant\u00eda de sentirse Hijo amado del Padre.<\/p>\n<p>Esa garant\u00eda fue lo \u00fanico que le pudo ayudar a soportar el camino. \u201cPadre si es posible pasa de mi este c\u00e1liz, pero si no es as\u00ed que se haga tu voluntad\u201d. Esta es la ense\u00f1anza de este domingo, que toda la Iglesia escucha, especialmente los cristianos que est\u00e1n perseguidos, que se sienten confundidos, pero que nosotros tambi\u00e9n les acompa\u00f1amos desde esta trinchera, haciendo de nuestra vida un camino con el Se\u00f1or, un camino de escucha, un camino de compartir, un camino solidario.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el Se\u00f1or llama a los consagrados. Por eso los consagrados tienen una llamada muy especial a vivir en comunidad. Esta invitaci\u00f3n que estoy haciendo en este plano de Plan de Pastoral de este a\u00f1o 2018, c\u00f3mo ser buen hermano de comunidad y c\u00f3mo ser buenos ciudadanos. Pero ya el Se\u00f1or nos dice c\u00f3mo se camina en medio de turbulencias, en medio de dificultades.<\/p>\n<p>Pero un cristiano siempre mantiene la esperanza y con la esperanza mantiene la alegr\u00eda. Vamos, pues, a esta metamorfosis, a este cambio, a este revestirnos de Cristo, a este ser otros. Pero sin nunca abandonar esta pobreza y esta limitaci\u00f3n nuestra, porque el Crucificado es el Resucitado, es el mismo.<\/p>\n<p>Cristo no dej\u00f3 su naturaleza humana, ya la abandon\u00f3. \u00c9l sigue siendo el Hijo de Dios, el Hombre-Dios. Y tenemos la esperanza que, nos sabemos c\u00f3mo, que alg\u00fan d\u00eda nos encontraremos con \u00e9l.<\/p>\n<p>Vamos a tener presentes a todas y todos los hermanos, consagradas y consagrados, que son muchos. Es importante que ustedes, las que acuden a las reuniones, vayan generando tambi\u00e9n este inter\u00e9s de los dem\u00e1s para el encuentro.<\/p>\n<p>Nos ayuda mucho compartir en este asunto inter-congregacional. Que escuche cada uno las historias de los dem\u00e1s, porque eso fortalece mucho la narrativa evang\u00e9lica. No nada m\u00e1s saber cosas. Esta posibilidad de saludarse, de verse, de compartir el gusto por la consagraci\u00f3n. Que se animen, que las j\u00f3venes no abandonen la vida consagrada. Por eso hay que pasar por estas experiencias de mucha cercan\u00eda. Vamos a pedir por todo esto.e<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misa consagrados y consagradas \/ 25 de febrero del 2018 Me da mucho gusto venir con ustedes en este tiempo de Cuaresma a celebrar la Eucarist\u00eda<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4455,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4440"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4440"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4478,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4440\/revisions\/4478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4455"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}