{"id":4076,"date":"2018-02-17T09:23:58","date_gmt":"2018-02-17T15:23:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=4076"},"modified":"2018-02-18T09:26:47","modified_gmt":"2018-02-18T15:26:47","slug":"y-tu-como-te-confiesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/y-tu-como-te-confiesas\/","title":{"rendered":"Y t\u00fa&#8230; \u00bfc\u00f3mo te confiesas?"},"content":{"rendered":"<p><strong>PROP\u00d3SITO DE ENMIENDA Y CONFESI\u00d3N, <\/strong>compromiso y exposici\u00f3n confiada.<\/p>\n<p><em>Catequesis (4 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong>PROP\u00d3SITO DE ENMIENDA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n, es un camino que necesita de nuestra parte una voluntad decidida a ir avanzando, no es algo que se conquista de un d\u00eda para otro, es todo un proceso interior que dura toda la vida. Este camino de conversi\u00f3n se compone de m\u00faltiples y firmes decisiones que a lo largo de nuestra vida debemos ir tomando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este aspecto el sacramento de la confesi\u00f3n nos ayuda de una manera especial ya que junto con la confesi\u00f3n de los pecados es necesario hacer un prop\u00f3sito de enmendarnos, es decir un compromiso de no volver a caer en el pecado y poner todos los medios para que esto no suceda. Antes de confesar los pecados al sacerdote es necesario que el dolor de los pecados -la contrici\u00f3n- encienda en nosotros un deseo vivo de corregir nuestros errores y mantenernos en un firme prop\u00f3sito de no volver a cometer pecado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfSuena demasiado dif\u00edcil? Triunfar sobre las tentaciones, ciertamente no es f\u00e1cil, pero para quien se esfuerza continuamente en poner todo lo que esta de su parte para no sucumbir ante ellas, se convierte en una constante labor, que a final de cuentas tiene como recompensa paz en la conciencia y alegr\u00eda en el coraz\u00f3n. Es mejor esforzarse y sentir satisfacci\u00f3n de nuestras modestas conquistas sobre nosotros mismos, que paralizarnos por la idea c\u00f3moda de que somos humanos y que ning\u00fan esfuerzo de nuestra parte podr\u00e1 evitar que volvamos a caer en la tentaci\u00f3n. M\u00e1s triste es llegar a afirmar que as\u00ed somos y que ya no tenemos remedio, que ser\u00eda tan absurdo como encerrarnos en una celda y teniendo la llave con nosotros, la tir\u00e1ramos lejos quit\u00e1ndonos para siempre la posibilidad de abrir la celda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de enmienda como parte de los cinco pasos para una buena confesi\u00f3n, tiene como objetivo comprometernos (ante Dios y ayudados de su gracia) a evitar las ocasiones pr\u00f3ximas de pecado y seguir avanzando a pasos firmes en el camino de nuestra propia conversi\u00f3n. Este prop\u00f3sito debe ser un compromiso claro, concreto y realizable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si en un pecado recurrente, es decir un pecado que nos es dif\u00edcil dejar por estar muy arraigado en nuestras costumbres, por ejemplo: los chismes, no hacemos un prop\u00f3sito de enmienda que incluya el alejarnos de las ocasiones de cometerlo otra vez, dejando de frecuentar los ambientes donde se da (ya sean amistades, reuniones, personas, etc.), no tiene realmente provecho el que lo confesemos sabiendo que nos daremos permiso m\u00e1s delante de volverlo a cometer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si una situaci\u00f3n consentida personalmente , nos mantiene en constante tentaci\u00f3n de cometer pecado y no existe voluntad de nuestra parte para renunciar a esa situaci\u00f3n, es dif\u00edcil que podamos superar tal pecado y se vac\u00eda de sentido y eficacia el que lo confesemos ya que de antemano sabemos que no moveremos un dedo para poder salir de \u00e9l. Ser\u00eda como tomarse ocasionalmente una aspirina para querernos curar de un c\u00e1ncer cerebral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CONFESI\u00d3N <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El San Juan Pablo II, en el no. 31 de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica RECONCILIATIO ET PAENITANTIA, \u201cReconciliaci\u00f3n y penitencia\u201d afirma: \u201cLa acusaci\u00f3n de los pecados, pues, no se puede reducir a cualquier intento de auto-liberaci\u00f3n psicol\u00f3gica, aunque corresponde a la necesidad leg\u00edtima y natural de abrirse a alguno, la cual es connatural al coraz\u00f3n humano; es un gesto lit\u00fargico, solemne en su dramatismo, humilde y sobrio en la grandeza de su significado. Es el gesto del hijo pr\u00f3digo que vuelve al padre y es acogido por \u00e9l con el beso de la paz; gesto de lealtad y de valent\u00eda; gesto de entrega de s\u00ed mismo, por encima del pecado, a la misericordia que perdona.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este sacramento toma su nombre de este gesto del penitente. Es necesario recordar que los pecados no se confiesan al sacerdote para que \u00e9l los perdone, sino que se confiesan al sacerdote para que Dios los perdone por medio de su ministro. La confesi\u00f3n es tambi\u00e9n llamada \u2018acusaci\u00f3n de los pecados\u2019, porque en este tribunal de misericordia no es una persona ajena quien nos acusa, sino que cada uno se acusa de sus propios pecados. Esta acusaci\u00f3n de los pecados debe ser:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.- UNA CONFESI\u00d3N SINCERA:<\/p>\n<p>Es cuando se manifiestan los pecados como la conciencia los muestra sin omitirlos, disminuirlos, aumentarlos o variarlos. Es necesario recalcar que Dios escucha nuestra confesi\u00f3n y nos perdona por el ministerio del sacerdote confesor, por lo tanto ser sincero es esencial, porque al sacerdote lo podremos enga\u00f1ar, pero a Dios no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n no debe convertirse en una acci\u00f3n eventual o que se da porque se reunieron las circunstancias propicias para realizarla, debe ser ante todo un momento sagrado de encuentro con Cristo, para el cual nos debemos de preparar, o \u00bfacaso para una reuni\u00f3n familiar o con nuestros amigos no nos preparamos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.- UNA CONFESI\u00d3N \u00cdNTEGRA:<\/p>\n<p>En este sacramento estamos ante Jes\u00fas m\u00e9dico de las almas, presente en el ministro sagrado que atiende a nuestra necesidad de salud espiritual. Y para que el m\u00e9dico pueda diagnosticar el mal que nos aqueja y darnos el tratamiento adecuado y eficaz para curarnos, debe conocer a fondo los s\u00edntomas y circunstancias de nuestra enfermedad que en este caso es el pecado.<\/p>\n<p>Una confesi\u00f3n para que tenga provecho debe abarcar todos los pecados mortales no confesados desde la \u00faltima confesi\u00f3n bien hecha. No es necesario confesar nuevamente pecados graves que anteriormente ya se confesaron y que fueron absueltos. No debemos ocultar ning\u00fan pecado por m\u00e1s verg\u00fcenza que nos d\u00e9, es necesario confiar en que Dios nos conoce perfectamente y que nos ve con una mirada de amor, y as\u00ed podamos poner en sus manos hasta el m\u00e1s oculto pecado que hayamos cometido. Los pecados no confesados por olvido o ignorancia invencible, han de ser acusados en la siguiente confesi\u00f3n si el penitente es consciente de ellos posteriormente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al respecto de los pecados \u201colvidados\u201d no es v\u00e1lido decir: \u201cY pido perd\u00f3n por los pecados que se me olviden\u2026\u201d, porque se supone que para eso se hizo un cuidadoso examen de conciencia que nos garantiza el no olvidarlos, si a pesar de eso se tiene una memoria poco privilegiada podemos ayudarnos de apuntes que sean destruidos despu\u00e9s de la confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para que el sacerdote conozca \u00edntegramente nuestros pecados es necesario ser claros en la exposici\u00f3n de los mismos no dejando lugar a ambig\u00fcedades o suposiciones, por ejemplo cuando decimos: \u201che tenido pensamientos malos\u201d, sin especificar que tipo de pensamientos malos hemos tenido. Tampoco debemos suponer que el sacerdote recuerda los pecados que anteriormente ya le confesamos, para querer retomar la charla, cada confesi\u00f3n es \u00fanica y no tiene segundas partes o continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestra confesi\u00f3n debe ser \u00edntegra y nunca mencionando solamente los mandamientos contra los que pecamos. No debemos llegar al confesionario diciendo: \u201cPequ\u00e9 contra el primer mandamiento, contra el cuarto, el octavo y el noveno.\u201d Si sabemos identificar contra que mandamientos hemos fallado, es bueno, sin embargo en la confesi\u00f3n debemos ser espec\u00edficos en describir la manera en la que hemos faltado a dichos mandamientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En nuestra confesi\u00f3n es necesario conducirnos con prudencia, usando palabras adecuadas y correctas, y sin nombrar a otras personas ni descubrir pecados ajenos, debemos ser breves excluyendo de nuestra confesi\u00f3n toda explicaci\u00f3n innecesaria y sin mezclar en la confesi\u00f3n de nuestros pecados asuntos ajenos e irrelevantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROP\u00d3SITO DE ENMIENDA Y CONFESI\u00d3N, compromiso y exposici\u00f3n confiada. Catequesis (4 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. 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