{"id":4049,"date":"2018-02-16T17:06:40","date_gmt":"2018-02-16T23:06:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=4049"},"modified":"2018-02-16T17:15:05","modified_gmt":"2018-02-16T23:15:05","slug":"sientes-dolor-por-ofender-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/sientes-dolor-por-ofender-a-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfSientes dolor por ofender a Dios?"},"content":{"rendered":"<p><strong>LA CONTRICI\u00d3N, <\/strong>principio de conversi\u00f3n<\/p>\n<p><em>Catequesis (3 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Cuando nos acercamos al sacramento de la confesi\u00f3n, es necesario recordar el fin de este sacramento, que se resume en regresar a la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos, ya habiendo reconocido el propio pecado. La disposici\u00f3n con la que nos acercamos a recibir este sacramento es determinante en el aprovechamiento que saquemos de \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al conocer a profundidad a Dios y descubrir que es tan bueno con nosotros, que nos provee y bendice a cada momento, es inevitable que sintamos en nuestro interior pena por haberlo ofendido. Ese dolor de haber ofendido a Dios junto con la detestaci\u00f3n del pecado cometido y el prop\u00f3sito de no volver a pecar constituye la parte m\u00e1s importante del sacramento de la penitencia. No es necesario, ni siempre ser\u00e1 posible que el dolor de contrici\u00f3n se manifieste con sentimientos sensibles de dolor \u2013l\u00e1grimas, angustia, etc.-, es un acto de la voluntad que no procede del sentimiento sino de la raz\u00f3n, iluminada por la gracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La contrici\u00f3n necesaria para el perd\u00f3n de los pecados debe ser:<\/p>\n<p>INTERNA: Porque procede de la inteligencia y de la voluntad libre de quien se confiesa y nunca fingida exteriormente.<\/p>\n<p>SOBRENATURAL: Porque hemos dejado que Dios nos mueva al arrepentimiento, por el simple hecho de su amor y misericordia.<\/p>\n<p>UNIVERSAL: Porque un verdadero arrepentimiento se extiende a todos los pecados graves cometidos, no podemos llegar al confesionario arrepentidos de unos pecados y no de otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es necesario para hacer eficaz nuestra disposici\u00f3n ante el sacramento, que seamos sinceros y expresemos tanto interior como exteriormente nuestro arrepentimiento de los pecados que hemos cometido. El sacramento de la confesi\u00f3n no es de ninguna manera un requisito para acceder a otros sacramentos, por ejemplo la comuni\u00f3n y el matrimonio, y mucho menos debe ser el fruto de una costumbre o un \u201ctener-que-hacer\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es importante decir que si no estamos verdaderamente arrepentidos y no sentimos una aut\u00e9ntica contrici\u00f3n interna, no debemos acercarnos a confesarnos, no porque Dios no quiera perdonarnos, sino porque no estamos dispuestos interior ni exteriormente, cuando eso suceda. La confesi\u00f3n de los pecados sin arrepentimiento es tan absurdo como ir al m\u00e9dico sin la intenci\u00f3n de querernos curar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si no experimentamos contrici\u00f3n que se traduzca en un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, es necesario iluminar la conciencia con una oraci\u00f3n sincera, hecha con fe y amor a Dios, pidi\u00e9ndole el don de un arrepentimiento aut\u00e9ntico. Hacer nuestro examen de conciencia sinceramente, tambi\u00e9n nos ayuda a ser conscientes de las ofensas cometidas a Dios y esto autom\u00e1ticamente nos dispone a una contrici\u00f3n m\u00e1s perfecta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando nos acercamos con sinceridad a Dios en la oraci\u00f3n, sucede como cuando nos acercamos a una luz encendida; lo que est\u00e1 oculto se descubre y al conocerlo m\u00e1s profundamente a \u00c9l, podemos llegar, por su gracia a conocernos m\u00e1s perfectamente a nosotros mismos, nos damos cuenta de nuestros l\u00edmites, defectos, fortalezas y virtudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando descubrimos cada qui\u00e9n a nuestro ritmo, el gran amor que Dios nos tiene, y lo invitamos a convivir m\u00e1s estrechamente con nosotros, estaremos m\u00e1s a resguardo de ofenderlo con nuestras desobediencias, porque el amor que se suscita en nosotros por el conocimiento m\u00e1s profundo de Dios, nos impide el ofenderlo deliberadamente y si acaso lo llegamos a hacer, sentiremos contrici\u00f3n de haberlo hecho y esto nos ayudar\u00e1 a volver lo m\u00e1s pronto posible a su presencia para pedirle perd\u00f3n y beneficiarnos de su infinita misericordia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un c\u00edrculo virtuoso, que nos ayuda a irle entregando nuestro coraz\u00f3n a Dios cada vez con mayor generosidad y confianza. Estaremos entonces encarrilados en un camino de conversi\u00f3n cada vez m\u00e1s firme. Dios conoce perfectamente nuestro coraz\u00f3n y nuestro arrepentimiento, a \u00e9l no lo podremos enga\u00f1ar nunca. El conoce perfectamente a cada uno de sus hijos y nos anima a madurar interiormente, a ser amigos suyos, y a que estando bien dispuestos gocemos de su amor y santificadora presencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>RECOMENDACIONES PARA LA CONFESI\u00d3N (continuaci\u00f3n..)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n NO ES una oportunidad ocasional\u2026<\/p>\n<ul>\n<li>Para hacerle al sacerdote algunas consultas, con el pretexto de Confesarse.<\/li>\n<li>Para recibir autorizaci\u00f3n y as\u00ed acceder a la comuni\u00f3n o al retiro de fin de semana.<\/li>\n<li>Para desahogarnos quit\u00e1ndonos el \u2018stress\u2019 con el sacerdote.<\/li>\n<li>Para buscar justificaci\u00f3n de nuestras obras malas acusando a los dem\u00e1s de portarse mal con nosotros.<\/li>\n<li>Para confesarnos por la simple raz\u00f3n de que seremos padrinos de alguien m\u00e1s.<\/li>\n<li>Para obtener de Dios un beneficio como: \u00e9xito en los ex\u00e1menes, un relajado viaje, \u00e9xito en la vida, salud, dinero, empleo, protecci\u00f3n, etc.<\/li>\n<li>Para liberarnos de las \u201cmalas vibras\u201d que \u201cfluyen\u201d en el ambiente y me afectan.<\/li>\n<li>Para cumplir un requisito y que el padre me firme la planilla.<\/li>\n<li>Para tranquilizar mi conciencia, libr\u00e1ndome de un sentimiento de culpa.<\/li>\n<li>Para cumplir una ley de la Iglesia, inc\u00f3moda para mi.<\/li>\n<li>Para mostrarme agresivo(a) reclamando un derecho o servicio que se me debe otorgar.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerda\u2026<\/p>\n<ul>\n<li>Ser cort\u00e9s y no meterte en la fila para confesarse, bajo ning\u00fan pretexto. Querer sacar ventaja no habla bien de una disposici\u00f3n interior para recibir el perd\u00f3n de Dios.<\/li>\n<li>No guardarle lugar a alg\u00fan familiar\u2026 cada qui\u00e9n debe mostrar disposici\u00f3n ocupando desde el principio su lugar en la fila para confesarse.<\/li>\n<li>Ser breve y conciso en tu confesi\u00f3n, recuerda que hay otras personas esperando.<\/li>\n<li>Hacer tu examen de conciencia ANTES de venir a confesarte. Y aprovechar el tiempo mientras esperas tu turno en la fila, para repasar los pecados que confesar\u00e1s.<\/li>\n<li>Disponerte conscientemente para tu confesi\u00f3n y no s\u00f3lo porque se present\u00f3 la ocasi\u00f3n.<\/li>\n<li>No obligar a nadie a confesarse con el pretexto de que nosotros tambi\u00e9n nos confesaremos.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CONTRICI\u00d3N, principio de conversi\u00f3n Catequesis (3 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. Cuando nos acercamos al sacramento de la confesi\u00f3n, es necesario recordar<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":4050,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4049"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4049"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4049\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4058,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4049\/revisions\/4058"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}