{"id":3999,"date":"2018-02-15T16:25:18","date_gmt":"2018-02-15T22:25:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=3999"},"modified":"2018-02-15T16:29:52","modified_gmt":"2018-02-15T22:29:52","slug":"sabes-hacer-un-examen-de-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/sabes-hacer-un-examen-de-conciencia\/","title":{"rendered":"\u00bfSabes hacer un examen de conciencia?"},"content":{"rendered":"<p><strong>EXAMINAR LA CONCIENCIA<\/strong><\/p>\n<p>Reconocer, distinguir y poner nombre a nuestros pecados.<\/p>\n<div><em>Catequesis (2 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/div>\n<p>Cuando experimentamos en nuestra vida la providencia de Dios y nos damos cuenta de todas las bendiciones que recibimos de \u00c9l, no puede menos que dolernos el constatar que en ocasiones nuestras acciones y conductas no son conforme a lo que \u00c9l dispone en nuestras vidas, seg\u00fan su santa voluntad, y hemos llegamos incluso a ofenderlo de una manera deliberada, cuando pecamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para poder vencer al pecado y librarnos de \u00e9l, es necesario, ante todo, aceptarlo y reconocer que todos somos pecadores; esta es una realidad de la cual no debe cabernos la menor duda. En este contexto nadie puede decir que no tiene pecado, es por eso que no podemos llegar al confesionario y decirle al sacerdote que no tenemos pecado. Ya lo afirma el Ap\u00f3stol San Juan en su primer carta: &#8220;Si decimos: \u2018no tenemos pecado\u2019, nos enga\u00f1amos y la verdad no est\u00e1 en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es \u00e9l para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia. Si decimos: \u2018No tenemos pecado\u2019 hacemos de \u00c9l un mentiroso y su palabra no esta en nosotros.&#8221; <em>1 Jn 1,8-10<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer paso para hacer una buena confesi\u00f3n es examinar con cuidado nuestra conciencia acerca de los pecados que hemos cometido desde la \u00faltima confesi\u00f3n bien hecha. Sabemos que somos pecadores, pero en este primer paso es necesario distinguir en nuestra conciencia los pecados que hemos cometido, ponerles nombre y fijarlos en nuestra memoria para poderlos confesar. Si la memoria no ayuda mucho y somos olvidadizos es recomendable escribir en un papel palabras que nos recuerden los pecados que hemos cometido y utilizar estas notas en nuestra confesi\u00f3n para no llegar con el sacerdote diciendo que nos perdone los pecados olvidados. Despu\u00e9s podemos tranquilamente romper esas notas. Sentir verg\u00fcenza por algunos pecados es natural, pero es necesario confesarlos precisamente para liberarnos de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C\u00f3mo un doctor que al conocer a detalle todos los s\u00edntomas del paciente, puede dar un diagn\u00f3stico m\u00e1s preciso para suministrar un tratamiento m\u00e1s efectivo, el sacerdote al conocer todos los pecados que hemos cometido, sobre todo los m\u00e1s graves, puede tener m\u00e1s elementos para en nombre de Dios, imponernos una penitencia que como medicina del alma nos ayude y fortalezca para liberarnos de la muerte espiritual que nos produce el pecado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para que el examen de conciencia este bien hecho, se ha de averiguar:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre la distinci\u00f3n de los pecados, si son mortales o veniales, sobre el cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia, sobre las obligaciones del propio estado de vida: de hijo, de padre, de madre, de esposo, de soltero, de estudiante, de profesionista, de patr\u00f3n, de empleado, de jubilado, de ama de casa, etc., sobre si la ofensa a Dios ha sido de pensamiento, deseo, palabra, obra u omisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La prueba m\u00e1s evidente de que hemos hecho un buen examen de conciencia es que al momento de la confesi\u00f3n no divagaremos en detalles innecesarios, ni en contarle al sacerdote la historia y circunstancias del porqu\u00e9 cometimos tal o cual pecado. Si somos concisos en nuestra confesi\u00f3n, se notar\u00e1 nuestra buena disposici\u00f3n porque eso es resultado de un buen examen de conciencia. Cuando examinamos con cuidado nuestra conciencia en b\u00fasqueda del recuerdo de aquellos pecados graves que hemos cometido, para confesarlos en el sacramento, nos daremos cuenta que nos hemos quitado un gran peso de encima que nos imped\u00eda caminar libremente en nuestra vida cristiana. Experimentaremos alegr\u00eda en el coraz\u00f3n y paz en el \u00e1nimo, seremos libres y nuestra conciencia estar\u00e1 satisfecha porque la hemos descargado en la misericordia de Dios. Adem\u00e1s el examen de conciencia nos servir\u00e1 para conocernos a nosotros mismos con mayor profundidad e identificaremos nuestras debilidades y fortalezas en nuestro camino de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la confesi\u00f3n es necesario confesar sobre todo los pecados mortales y no tanto los veniales. Pero \u00bfcu\u00e1l es diferencia entre pecado mortal y uno venial? San Juan Pablo II en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cRECONCILIATIO ET PAENITENCIA\u201d (Reconciliaci\u00f3n y Penitencia), de 1984, en el No. 17, nos dice: \u201cRefiri\u00e9ndose tambi\u00e9n a estos textos, la Iglesia, desde hace siglos, constantemente habla de pecado mortal y de pecado venial. Pero esta distinci\u00f3n y estos t\u00e9rminos se esclarecen sobre todo en el Nuevo Testamento, donde se encuentran muchos textos que enumeran y reprueban con expresiones duras los pecados particularmente merecedores de condena, (Cf. Mt 5, 28; 6, 23; 12, 31 s.; 15, 19; Mc 3, 28-30; Rom 1, 29-31; 13, 13; Sant 4), adem\u00e1s de la ratificaci\u00f3n del Dec\u00e1logo hecha por el mismo Jes\u00fas.( Cf. Mt 5, 17; 15, 1-10; Mc 10, 19; Lc 18, 20.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>San Juan, en un texto de su primera Carta, habla de un pecado que conduce a la muerte, en contraposici\u00f3n a un pecado que no conduce a la muerte (Cf. 1 Jn 5, 16 s.). Obviamente, aqu\u00ed el concepto de muerte es espiritual: se trata de la p\u00e9rdida de la verdadera vida o \u00abvida eterna\u00bb, que para Juan es el conocimiento del Padre y del Hijo,(Cf. <em>Jn<\/em> 17, 3) la comuni\u00f3n y la intimidad entre ellos.\u201d Este pecado que conduce a la muerte es el llamado pecado mortal, que es definido como una transgresi\u00f3n deliberada y voluntaria de la ley moral en materia grave. Para que un pecado sea considerado mortal debe reunir tres caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>1.- <u>Materia grave<\/u>: Es decir que la acci\u00f3n vaya en contra de la santa voluntad de Dios expresada sobre todo en los 10 mandamientos.<\/p>\n<p>2.- <u>Pleno conocimiento<\/u>: Es decir que sepamos que eso que hacemos es malo en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>3.- <u>Deliberado consentimiento<\/u>: Es decir que, a\u00fan sabiendo que esa acci\u00f3n es mala, queramos y decidamos cometerla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pecado venial es aquel que \u201cSe comete cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento. El pecado venial debilita la caridad; entra\u00f1a un afecto desordenado a bienes creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la pr\u00e1ctica del bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal. No obstante, el pecado venial no nos hace contrarios a la voluntad y la amistad divinas; no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. \u2018No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna\u2019 (Reconcilatio et Paenitencia, 17).\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es necesario decir todos los pecados veniales en la confesi\u00f3n, sin embargo es provechoso, de cualquier manera los pecados veniales se pueden perdonar por otros medios. Seg\u00fan el catecismo del P. Jer\u00f3nimo Ripalda, S. J., los pecados veniales se pueden perdonar por una de estas nueve cosas: 1. Por o\u00edr misa con devoci\u00f3n, 2. Por comulgar dignamente, 3. Por o\u00edr la palabra de Dios, 4. Por bendici\u00f3n episcopal, 5. Por decir el Padre Nuestro, 6. Por confesi\u00f3n general, 7. Por agua bendita, 8. Por pan bendito, 9. Por golpe de pecho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para iluminar y formar la conciencia, sobre todo cuando necesitamos distinguir en ella los pecados que hemos cometido, ponerles nombre y fijarlos en nuestra memoria, a veces es necesario utilizar \u2018cat\u00e1logos\u2019 de preguntas que nos ayudan a esto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EXAMINAR LA CONCIENCIA Reconocer, distinguir y poner nombre a nuestros pecados. Catequesis (2 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. 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