{"id":3981,"date":"2018-02-14T14:56:54","date_gmt":"2018-02-14T20:56:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=3981"},"modified":"2018-02-16T17:13:53","modified_gmt":"2018-02-16T23:13:53","slug":"dios-tendra-misericordia-de-mis-pecados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/dios-tendra-misericordia-de-mis-pecados\/","title":{"rendered":"\u00bfDios tendr\u00e1 misericordia de mis pecados?"},"content":{"rendered":"<p><strong>LA MISERICORDIA DE DIOS<\/strong>, fuente inagotable de perd\u00f3n y de paz<\/p>\n<p>Catequesis (1 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando hablamos del sacramento de la confesi\u00f3n o reconciliaci\u00f3n, es necesario primeramente reconocer que su fundamento \u00faltimo esta puesto en la infinita misericordia de Dios. Al respecto de la misericordia divina San Juan Pablo II en su Carta-enc\u00edclica \u201cDIVES IN MISERICORDIA\u201d (RICO EN MISERICORDIA) del 30 de noviembre de 1980, en el No. 13 nos dice:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa misericordia en s\u00ed misma, en cuanto perfecci\u00f3n de Dios infinito es tambi\u00e9n infinita. Infinita pues e inagotable es la prontitud del Padre en acoger a los hijos pr\u00f3digos que vuelven a casa. Son infinitas la prontitud y la fuerza del perd\u00f3n que brotan continuamente del valor admirable del sacrificio de su Hijo.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dios es un Padre inmensamente santo y bueno que espera con paciencia a que sus hijos que est\u00e1n lejos de \u00c9l vuelvan a su presencia, para recibirlos con los brazos abiertos, y devolverles su dignidad y la herencia eterna. En este contexto no hay raz\u00f3n para pensar que puede existir un pecado tan grande que no pueda tener perd\u00f3n de Dios:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo hay pecado humano que prevalezca por encima de esta fuerza [misericordiosa] y ni siquiera que la limite. Por parte del hombre puede limitarla \u00fanicamente la falta de buena voluntad, la falta de prontitud en la conversi\u00f3n y en la penitencia, es decir, su perdurar en la obstinaci\u00f3n, oponi\u00e9ndose a la gracia y a la verdad especialmente frente al testimonio de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Cristo.\u201d <em>Dives in misericordia, No. 13<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3lo nuestra obstinaci\u00f3n voluntaria de vivir en pecado puede limitarnos para gozar de la misericordia y del amor de Dios, porque Dios respeta nuestra libertad, no nos obliga a ser buenos, sin embargo no se cansa de llamarnos a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n para que regresemos a su presencia y vivamos seg\u00fan su voluntad, que no ser\u00e1 nunca que nos perdamos sino que nos convirtamos y vivamos: \u201c\u00bfAcaso me complazco yo en la muerte del pecador \u2013or\u00e1culo del Se\u00f1or-, y no m\u00e1s bien en que se convierta de su conducta y viva? Ez 18, 23.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n es ejercicio en nuestra vida de nuestra verdadera libertad que es permanecer en comuni\u00f3n con Dios. Es un camino en el que estamos todos, es conquista porque implica lucha contra aquello que nos esclaviza y no hace infelices. Es b\u00fasqueda decidida de Aquel que se quiere hacer el encontradizo, Dios nuestro Padre, lleno de amor y misericordia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPor tanto, la Iglesia profesa y proclama la conversi\u00f3n. La conversi\u00f3n a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno a medida del Creador y Padre: el amor, al que \u00abDios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb es fiel hasta las \u00faltimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrecci\u00f3n de su Hijo. La conversi\u00f3n a Dios es siempre fruto del \u00abreencuentro\u00bb de este Padre, rico en misericordia.\u201d <em>Dives in misericordia, No. 13<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La misericordia de Dios suscita en el hombre conversi\u00f3n. Y cuando nos acercamos a Dios y lo conocemos cada vez con m\u00e1s profundidad, podremos descubrir este rasgo tan especial en \u00c9l, que su coraz\u00f3n se conmueve cuando ve nuestra necesidad y se compadece de nosotros, no nos tiene l\u00e1stima, se compadece, padece-con nosotros nuestro extrav\u00edo y nos tiende la mano. Podemos en ocasiones encontrarnos con una paradoja en nuestra vida, sentimos en nuestro interior la necesidad urgente de abrirle nuestro coraz\u00f3n, pero no hacemos nada para dar el primer paso de una conversi\u00f3n decidida. Queremos estar cerca de Dios y gozar de su amistad y paz en nuestras vidas pero no hacemos nada por disponernos a su Amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl aut\u00e9ntico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversi\u00f3n, no solamente como moment\u00e1neo acto interior, sino tambi\u00e9n como disposici\u00f3n estable, como estado de \u00e1nimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo \u00abven\u00bb as\u00ed, no pueden vivir sino convirti\u00e9ndose sin cesar a El. Viven pues \u201cin statu conversionis\u201d, en estado de conversi\u00f3n continua; es este estado el que traza el componente m\u00e1s profundo de la peregrinaci\u00f3n de todo hombre por la tierra.\u201d dice el santo Papa Juan Pablo II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sacramento de la confesi\u00f3n, es por decirlo as\u00ed, una manifestaci\u00f3n tangible, real y al alcance de nuestra mano de la misericordia de Dios. La Iglesia se sabe depositaria de este medio ordinario de conversi\u00f3n, y quiere ponerlo a disposici\u00f3n de todo el pueblo de Dios:<\/p>\n<p>\u201cEs evidente que la Iglesia profesa la misericordia de Dios, revelada en Cristo crucificado y resucitado, no s\u00f3lo con la palabra de sus ense\u00f1anzas, sino, por encima de todo, con la m\u00e1s profunda pulsaci\u00f3n de la vida de todo el Pueblo de Dios.\u201d <em>Dives in misericordia, No. 13<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MISERICORDIA DE DIOS, fuente inagotable de perd\u00f3n y de paz Catequesis (1 de 5) sobre el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. 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