{"id":3699,"date":"2018-01-18T11:02:21","date_gmt":"2018-01-18T17:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=3699"},"modified":"2018-01-18T11:02:21","modified_gmt":"2018-01-18T17:02:21","slug":"nuestra-mision-es-construir-una-cadena-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/nuestra-mision-es-construir-una-cadena-de-la-fe\/","title":{"rendered":"Nuestra misi\u00f3n es construir una cadena de la fe"},"content":{"rendered":"<p>Misa dirigentes MJC \/ UDEM \/ 14 de enero del 2018<\/p>\n<p>Estamos reunidos en torno a esta Mesa en la que va a ocurrir el milagro m\u00e1s grande de nuestra fe. Un pan sencillo, un poco de vino, se convertir\u00e1n en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Todo lo que somos y hacemos tiene raz\u00f3n de ser por esta Mesa, la Mesa de la Eucarist\u00eda. Toda la jornada de cada s\u00e1bado, de ustedes, culmina siempre con la Eucarist\u00eda. Sus palabras, sus ense\u00f1anzas, su convivencia, todo concurre al Altar.<\/p>\n<p>Y por eso la conclusi\u00f3n de esta asamblea tiene que ser con la Eucarist\u00eda, es decir, agradecer. Porque el saber agradecer es lo que dignifica a una persona. A eso vino Cristo, a ense\u00f1arnos a decir \u201cmuchas gracias\u201d, a mirar a nuestro Padre Dios con esa actitud de agradecimiento.<\/p>\n<p>Todo el movimiento en el que participan es ir aprendiendo esta gratitud de la vida, aprender a decir \u201cgracias\u201d. Gracias a Dios por la naturaleza, por la casa com\u00fan, por nuestras familias, por nuestro pap\u00e1, por nuestra mam\u00e1, por nuestros hermanos; gracias por los amigos, gracias por la Iglesia. Todo esto es que tiene que ser el aprendizaje de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Dec\u00eda el padre Beltr\u00e1n que me caen muy bien ustedes, y es cierto. Estuve como asesor del a\u00f1o 90 al 96 en la parroquia de nuestra se\u00f1ora del Perpetuo Socorro en Quer\u00e9taro. Con todos ellos, ahora ya j\u00f3venes adultos o tal vez muchos casados celebr\u00e9 la Eucarist\u00eda. Cada ocho d\u00edas, a las 6 de la tarde, ten\u00eda nuestro encuentro eucar\u00edstico.<\/p>\n<p>Sobre la Palabra de Dios quiero puntualizar lo siguiente. O\u00edmos dos narraciones, dos vocaciones de dos j\u00f3venes: Samuel (3,3b-10. 19), y un disc\u00edpulo que no dice su nombre a prop\u00f3sito, pero que sabemos que es Juan (Juan 1,35-42).<\/p>\n<p>Se fijaron en el relato del Evangelio, dos fueron los primeros que se encuentran con Jes\u00fas. De uno nos dice su nombre, Andr\u00e9s, pero el otro permanece an\u00f3nimo. As\u00ed permanece en todo el relato Evang\u00e9lico, jam\u00e1s dice qui\u00e9n es \u00e9l. Algo as\u00ed como si pusi\u00e9ramos una \u201cn\u201d donde cada quien pone su propio nombre y sabemos que es Juan.<\/p>\n<p>\u00c9l tambi\u00e9n tendr\u00eda alrededor de 16 a\u00f1os cuando se encuentra con Jes\u00fas. Ya saben que la gente viv\u00eda menos a\u00f1os. El promedio de vida era entre 30 y 40 a\u00f1os. Ahora, las esperanzas de vida son muchas. Por eso tambi\u00e9n, cuando leen la historia, saben que muchos muy j\u00f3venes tuvieron responsabilidades muy grandes. Ner\u00f3n quem\u00f3 Roma cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os. As\u00ed Juan es un joven como ustedes, lo mismo Samuel es un joven.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1an estos j\u00f3venes en su narrativa? Que todo depende de un encuentro. C\u00f3mo un encuentro que, muchas veces, parece casual, viene marcando la vida. C\u00f3mo un encuentro que parece circunstancial marca la vida de uno.<\/p>\n<p>Tan importante fue su encuentro que Juan dice hasta la hora que ocurri\u00f3, \u201cera la hora d\u00e9cima\u201d. Eran las cuatro de la tarde cuando se encontr\u00f3 con Jes\u00fas y ese hecho no lo va a olvidar. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n? Porque marca su vida.<\/p>\n<p>Hay encuentros que marcan la vida, que hacen un nuevo calendario, una nueva agenda. Un encuentro es posible cuando otro nos presenta a Jes\u00fas. \u00bfQui\u00e9n les presenta a Jes\u00fas? Juan el Bautista. Ellos eran seguidores de Juan el Bautista, Andr\u00e9s y Juan. Cuando pasa Jes\u00fas \u00e9l les dice, \u201c\u00c9l es el Cordero de Dios\u201d. Inmediatamente van a encontrarlo y le preguntan, \u201c\u00bfd\u00f3nde vives? Y Jes\u00fas les responde, \u201cvengan y lo ver\u00e1n\u201d. A partir de esa ocasi\u00f3n se quedaron con \u00c9l. Qu\u00e9 importante es que otro nos presente a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esa es la misi\u00f3n, yo me encuentro con Jes\u00fas, yo le muestro a otro qui\u00e9n es Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace un misionero? Nos dice qui\u00e9n es \u00c9l, qui\u00e9n es Jes\u00fas. Uno le dice, \u201cyo lo conozco, yo s\u00e9 qui\u00e9n es\u201d, como Juan el Bautista, \u201c\u00c9l es el Cordero de Dios\u201d. Tambi\u00e9n Andr\u00e9s, inmediatamente saliendo encuentra a su hermano, que despu\u00e9s se llamar\u00e1 Sim\u00f3n, y le dice, hemos encontrado el Mes\u00edas, que quiere decir, \u201cel Ungido\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es la fe, se hace una especie de cadena: yo conozco a Jes\u00fas, yo te muestro a Jes\u00fas, t\u00fa lo conoces y se lo muestras a otros, y as\u00ed se va haciendo esta red de la fe. Quiero animarlos a seguir este camino. No se conformen con lo que reciben, hay que entregarlo a otro. Esa es la tradici\u00f3n de la fe. Dir\u00e1 San Pablo, \u201clo que yo recibo eso transmito\u201d (1 Cor 11, 23).<\/p>\n<p>Gracias a Dios la din\u00e1mica del movimiento es ir entregando la estafeta de uno a otro. En esta asamblea unos dejan de estar al frente de la coordinaci\u00f3n y otros reciben. As\u00ed sucede en sus grupos, uno recibe y uno entrega. As\u00ed se va haciendo una \u201ctra-dici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pero en t\u00e9rminos de la fe tambi\u00e9n tenemos que entregar. Cuando hay una sucesi\u00f3n no s\u00f3lo entregamos un cargo, sino entregamos un esp\u00edritu, una convicci\u00f3n. Si no, de nada servir\u00eda pasar de una jefatura a otra. Hay que cuidar que se mantenga el esp\u00edritu, no solo la mec\u00e1nica de c\u00f3mo funciona, sino cu\u00e1l es el esp\u00edritu que da la vida. El esp\u00edritu que le da vida es Jes\u00fas. No puede ser otro, s\u00f3lidamente Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Porque si solo lo reducimos el movimiento a convivir, a pasarla juntos, pronto se va a empobrecer. No va a tener la fuerza que tiene cuando hay fe, cuando hay encuentro con el Se\u00f1or. Cuando Cristo se encuentra con Pedro le llama \u201croca\u201d. Ah\u00ed comienza una historia, la historia de nuestra Iglesia.<\/p>\n<p>Muchachos y muchachas denle gracias a Dios de ser parte de la Iglesia a trav\u00e9s de su movimiento. Pero hay que transmitir no solo estrategias, no solo t\u00e9cnicas. Esas se pueden aprender f\u00e1cilmente. Tenemos que transmitir la belleza del encuentro, como lo hizo Juan el Bautista, el ap\u00f3stol Andr\u00e9s, Pedro, Juan el ap\u00f3stol, como lo han hecho muchos a lo largo de m\u00e1s de dos mil a\u00f1os. Ustedes y yo creemos en Jes\u00fas gracias a otros, gracias a que antes de nosotros creyeron y transmitieron esa convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed que tienen esa tarea tan bella y tan grande de transmitir, de uno a otro, el mensaje del Evangelio, sobre todo la certeza, la fe, el gusto, y que puedan decir, como le dijo Andr\u00e9s a Pedro, \u201chemos encontrado al Se\u00f1or\u201d, nos hemos encontrado con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Eso tiene que ser el movimiento, un lugar de encuentro con Cristo. Si no es as\u00ed, puede diluirse, puede acabarse, porque lo que es meramente humano poco a poco se desgasta, pronto pasa de moda. En cambio, las cosas de Dios, el encuentro con Cristo hace que las realidades permanezcan. Sepan que en esta Iglesia de Monterrey siempre tendr\u00e1n qui\u00e9n ore por ustedes, y quien los estima para que sigan adelante. Sigan el ejemplo de Samuel que sabe escuchar y de Juan que sabe comunicar la belleza del encuentro con el Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misa dirigentes MJC \/ UDEM \/ 14 de enero del 2018 Estamos reunidos en torno a esta Mesa en la que va a ocurrir el milagro<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3702,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3699"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3699"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3699\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3710,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3699\/revisions\/3710"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}