{"id":3469,"date":"2017-12-20T21:21:10","date_gmt":"2017-12-21T03:21:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=3469"},"modified":"2017-12-20T21:21:22","modified_gmt":"2017-12-21T03:21:22","slug":"tres-elementos-indispensables-el-seminario-la-diocesis-y-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/tres-elementos-indispensables-el-seminario-la-diocesis-y-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"Tres elementos indispensables: El Seminario, la Di\u00f3cesis y la Virgen Mar\u00eda."},"content":{"rendered":"<p>225 aniversario Seminario Monterrey \/ Bas\u00edlica Nuestra Se\u00f1ora del Roble \/ 18 de diciembre del 2017<\/p>\n<p>Estimadas hermanas y hermanos, todos muy devotos de la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda en su advocaci\u00f3n del Roble. Hermanas religiosas, estimados seminaristas, hermanos sacerdotes, hermanos obispos.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o tiene un significado especial esta solemnidad. Nuestro Seminario est\u00e1 cumpliendo 225 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n. Un 19 de diciembre de 1792 inici\u00f3 esta instituci\u00f3n, la m\u00e1s preciada, la m\u00e1s importante de nuestra di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Me da gusto celebrar en esta fiesta de nuestra Se\u00f1ora del Roble este aniversario del Seminario. Porque la historia del Seminario es tambi\u00e9n la historia de nuestra Iglesia de Monterrey. La Iglesia tambi\u00e9n se siente acompa\u00f1ada por la sant\u00edsima Virgen del Roble. Son tres historias que caminan juntas: nuestra Iglesia diocesana, el Seminario y el amparo de la Virgen del Roble.<\/p>\n<p>Estamos muy contentos por esta celebraci\u00f3n, y en este ambiente festivo les entregamos la sotana a estos veinticuatro seminaristas. Veinticuatro que reciben la sotana con la conciencia de vivir intensamente el tiempo de formaci\u00f3n y de hacer cuidadosamente un discernimiento para descubrir cu\u00e1l es la voluntad de Dios para sus vidas. Por lo pronto, pedimos al Se\u00f1or que la intenci\u00f3n que hoy manifiestan puedan perseverar hasta el final.<\/p>\n<p>En tiempo de adviento celebramos a nuestra se\u00f1ora del Roble. Lo cual nos obliga a ver este misterio de la familia de Nazaret: San Jos\u00e9 la Virgen Mar\u00eda y el Ni\u00f1o a punto de nacer.<\/p>\n<p>Este misterio tan insondable, el misterio del Hijo de Dios hecho hombre, con todo lo que eso significa: el abajamiento, el hacerse peque\u00f1o, el ser el \u201cEmmanuel\u201d, el \u201cDios-con-nosotros\u201d, el manifestar su modo de ser al estilo humano, misericordioso, capaz de compadecerse de la gente.<\/p>\n<p>Porque solo en la cercan\u00eda uno puede sentir lo que otro siente. Compadecer significa padecer junto con otro. As\u00ed lo dijo el autor de la carta a los Hebreos: es compasivo y misericordioso, siempre fiel (cfr. Heb 2, 17). \u00c9l es nuestro modelo en la vida sacerdotal.<\/p>\n<p>El Seminario trata, a lo largo de los a\u00f1os, de ponernos la impronta de Jes\u00fas. Porque el d\u00eda de nuestra ordenaci\u00f3n sacerdotal nos convertimos, por gracia de Dios, en otro Cristo.<\/p>\n<p>Por supuesto, sin merecerlo. Pero, por pura bondad suya, el ese d\u00eda quedamos totalmente identificados con Cristo, que somos su sacramento, somos \u201cotro Cristo\u201d en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Estimados seminaristas, este es el objetivo del Seminario: ir conform\u00e1ndose poco a poco a Cristo. Hoy les dimos a ustedes la sotana. Por supuesto, como dice un dicho mexicano, \u201cel h\u00e1bito no hace al monje\u201d. Sin embargo, hay se\u00f1ales y signos que nos ponen frente a la verdad de lo que queremos ser y de lo que somos.<\/p>\n<p>El llevar un uniforme es siempre una responsabilidad, porque, quienes nos ven, quieren descubrir en nosotros este buen prop\u00f3sito que tenemos. Quienes los ven a ustedes con la sotana y a los sacerdotes con alzacuello, quieren percibir que, eso parecemos, realmente lo somos.<\/p>\n<p>Cristo quiso parecerse en todo a nosotros. Pero una cualidad es la que m\u00e1s destaca: el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Salvador del mundo, el que es misericordioso, que es capaz de compadecerse.<\/p>\n<p>Toda la historia de la vida del Seminario tiene que ser este aprendizaje de la cercan\u00eda con los dem\u00e1s, esta sensibilidad al dolor humano y al sufrimiento, que uno tambi\u00e9n experimenta de modo personal como Jes\u00fas. Dice, \u201c\u00e9l se compadeci\u00f3 porque experiment\u00f3 todo, menos en el pecado\u201d (cfr. Heb 4, 15).<\/p>\n<p>En este tiempo de adviento, contemplamos este misterio de la Encarnaci\u00f3n. Pero, tambi\u00e9n queremos ver a la Virgen Mar\u00eda. En la primera lectura, nos dice que \u201ces Madre del amor, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza\u201d (cfr. Eclo 24, 18).<\/p>\n<p>Eso lo aprendemos tambi\u00e9n de Ella. Ella tambi\u00e9n regala estos dones que, a su vez, recibi\u00f3: El amor, el temor, el conocimiento y la santa esperanza. Ella es la Madre del amor, es la Madre de Cristo.<\/p>\n<p>Es Madre del temor, el temor a ofender a Dios, el temor a no cumplir su santa ley que, ustedes y yo, estamos obligados a vivir.<\/p>\n<p>Un sacerdote, un seminarista, que no cumple la ley de Dios contradice totalmente el proyecto divino. Ella es Madre del temor. Es decir, nos ayuda, filialmente, a amar a Dios, a temer a ofenderlo, a procurar hacer siempre lo que est\u00e1 de nuestra parte.<\/p>\n<p>Ella es Madre del conocimiento. Hoy la lectura de la carta a los Hebreos nos habl\u00f3 de la Palabra (Heb 4, 12ss). Esta Palabra que cala en lo m\u00e1s profundo de nuestras vidas. La Palabra que nos da el conocimiento de Dios, el conocimiento de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por eso, en el Seminario, desde que iniciamos hasta terminar, siempre estamos de frente a la Palabra, a las Escrituras, al Evangelio. Porque el conocimiento de Dios viene de Dios mismo.<\/p>\n<p>La Virgen Mar\u00eda es el modelo de la escucha de la Palabra, como dice el evangelista san Lucas, \u201cescuchaba y lo guardaba en su coraz\u00f3n\u201d (Lc 2, 19). Es el conocimiento que ten\u00eda ella de Dios y de su proyecto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es Madre de la esperanza, esa virtud que le tenemos que pedir al Se\u00f1or. Esperar contra toda esperanza; esperar que nos da la alegr\u00eda de vivir. El que no tiene esperanza, est\u00e1 amargado. El que no tiene esperanza no mira m\u00e1s lejos. El que tiene esperanza sabe que, despu\u00e9s de esta vida, est\u00e1 el Reino de Dios, est\u00e1 el Cielo.<\/p>\n<p>As\u00ed miramos a la Virgen Mar\u00eda, nuestra Se\u00f1ora del Roble, Madre del amor, Madre del temor, Madre del conocimiento y Madre de la santa esperanza.<\/p>\n<p>Pero no podemos dejar de pensar en San Jos\u00e9. Hoy en el Evangelio \u00e9l parece ser el protagonista, porque es el relato de su vocaci\u00f3n, la vocaci\u00f3n de ser padre, la vocaci\u00f3n de ser esposo de Mar\u00eda. F\u00edjense bien c\u00f3mo transcurre todo, en sue\u00f1os. Es decir, m\u00e1s all\u00e1 de lo que la raz\u00f3n puede dar.<\/p>\n<p>Si \u00e9l hubiera dado demasiada velocidad a sus razonamientos, probablemente, no hubiera hecho caso de la voluntad de Dios. Pero, en sue\u00f1os, permiti\u00f3 que Dios le hablara. M\u00e1s all\u00e1 de su raz\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de sus proyectos, as\u00ed como uno duerme, sin ser due\u00f1o de sus ideas ni de sus acciones.<\/p>\n<p>\u00c9l, despu\u00e9s de un sue\u00f1o, toma una decisi\u00f3n, acepta a la Virgen Mar\u00eda sin decir nada, porque sabe que es la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Hermanas y hermanos, muy contentos de celebrar a nuestra se\u00f1ora del Roble, nuestra Patrona. Pero tambi\u00e9n muy contentos de celebrar el aniversario de nuestro Seminario.<\/p>\n<p>Vamos a procurar siempre mantener unidos estos tres elementos importantes: Seminario, di\u00f3cesis y nuestra se\u00f1ora del Roble, para que, todos, caminemos con Mar\u00eda el encuentro de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Nuestro Seminario lo merece todo y haremos siempre lo que est\u00e1 de nuestra parte para responder a las inquietudes formativas que la Iglesia nos va proponiendo.<\/p>\n<p>El Seminario de Monterrey est\u00e1 siempre en la b\u00fasqueda y el deseo de hacer lo que la Iglesia Cat\u00f3lica nos pide en la formaci\u00f3n de los sacerdotes, siempre con mucho esmero, con mucho discernimiento y, desde luego, queriendo hacer, en todo, la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Les pido que encomienden siempre a nuestro Seminario que es nuestro semillero donde forman a nuestros sacerdotes que sirven a esta Iglesia de Monterrey. El Seminario es la instituci\u00f3n m\u00e1s importante y privilegiada por la cual tenemos que orar, la debemos siempre estimar.<\/p>\n<p>Que Dios nos ayude al equipo formador, a los obispos auxiliares y un servidor para poner todo el entusiasmo, toda nuestra inteligencia y todo el coraz\u00f3n en la formaci\u00f3n de los seminaristas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>225 aniversario Seminario Monterrey \/ Bas\u00edlica Nuestra Se\u00f1ora del Roble \/ 18 de diciembre del 2017 Estimadas hermanas y hermanos, todos muy devotos de la sant\u00edsima<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3470,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3469"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3469"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3469\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3491,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3469\/revisions\/3491"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3470"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}