{"id":3465,"date":"2017-12-18T22:43:08","date_gmt":"2017-12-19T04:43:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=3465"},"modified":"2017-12-18T22:43:08","modified_gmt":"2017-12-19T04:43:08","slug":"esten-siempre-alegres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/esten-siempre-alegres\/","title":{"rendered":"\u00a1Est\u00e9n siempre alegres!"},"content":{"rendered":"<p>Misa Parroquia Santuario Pur\u00edsima Concepci\u00f3n, Agualeguas, N.L. \/ 17 de diciembre del 2017<\/p>\n<p>Estimadas hermanas y hermanos, fieles de esta comunidad, estimados j\u00f3venes que han venido a compartir la fe en esta comunidad, estimando padre Ernesto:<\/p>\n<p>He venido solo por el gusto de celebrar con ustedes. Es un domingo muy bonito, lit\u00fargicamente con mucha ense\u00f1anza. Por eso he venido y a darles el saludo de la navidad, desearles muchas bendiciones y qu\u00e9 mejor hacerlo en este domingo que la liturgia lo llama \u201cdomingo de la alegr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Miren, la alegr\u00eda es, ante todo, un regalo de Dios. Uno no est\u00e1 alegre porque le digan que debe de estar, sino, es un regalo que uno no puede explicar. La gente est\u00e1 alegre porque Dios se lo concede, pero, tambi\u00e9n, la alegr\u00eda es una decisi\u00f3n que uno toma en la vida. Si uno no quiere estar contento, no va a estar contento.<\/p>\n<p>Por eso, estar alegres nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de los motivos humanos a encontrar motivos divinos. Motivos que est\u00e1n en el Cielo. Por eso vemos la navidad como el regalo de la felicidad.<\/p>\n<p>La Iglesia nos propone la figura de Juan el Bautista en relaci\u00f3n a dos cosas: al desierto y al matrimonio. \u201cUna voz clama en el desierto\u201d (cfr. Jn 1, 6.-8. 19-28). Imaginen que est\u00e1n en el desierto. Qu\u00e9 motivador tiene que ser que alguien habla, una voz en el desierto, una voz en la soledad. Es motivo de alegr\u00eda que alguien te hable en un desierto.<\/p>\n<p>El pueblo de Israel sab\u00eda qu\u00e9 significaba esto porque ellos recorrieron el desierto por cuarenta a\u00f1os. Hubo alguien que les habl\u00f3, Dios, por medio de Mois\u00e9s y les dio, a trav\u00e9s de \u00e9l, diez Palabras. Eso cambi\u00f3 la vida de Israel. Recibieron el gozo de saber que alguien les hable. Es m\u00e1s, qu\u00e9 mayor alegr\u00eda saber que Dios mismo es el que habl\u00f3 sin merecerlo.<\/p>\n<p>Por eso, en la vida de todos los d\u00edas que bueno es hablarnos unos a otros. No hay cosa m\u00e1s fea que negarle la palabra a una persona. Que agradable es cuando nos hablan, nos saludan, nos toman en cuenta.<\/p>\n<p>En el pasaje en el que Isabel, la prima de la Virgen Mar\u00eda, la visita, cuando ella la salud\u00f3, se llen\u00f3 de gozo. Dice, \u201ca penas tu saludo lleg\u00f3 a mis o\u00eddos, y el ni\u00f1o brinc\u00f3 de gozo en mi vientre\u201d (Lc 1, 44). Cu\u00e1nto bien nos hace una palabra en el desierto de la vida.<\/p>\n<p>Por eso, en el apostolado es muy importante saludar a las personas. No todos tienen la dicha de que alguien les hable, de que alguien los tome en cuenta. Una voz en el desierto, qu\u00e9 regalo tan grande.<\/p>\n<p>El segundo, el matrimonio, a prop\u00f3sito de las sandalias. Cuando le preguntan a Juan si \u00e9l es el mes\u00edas, dice, \u201cno soy el mes\u00edas, es alguien que viene detr\u00e1s de m\u00ed a quien no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias\u201d (Jn 1,27).<\/p>\n<p>En el pueblo de Israel hab\u00eda una norma acerca del matrimonio. Si una mujer quedaba viuda, para que no quedara desamparada, el familiar m\u00e1s cercano deb\u00eda recibirla como esposa. Pero, si no quer\u00eda, p\u00fablicamente dec\u00eda, \u201crenuncio a este derecho\u201d. Y, como se\u00f1al de ese pacto, se desamarraba la sandalia y lo entregaba a otro. Eso lo pueden leer en el libro de Rut (cfr. 4, 7-8ss).<\/p>\n<p>No es un asunto de humildad que se est\u00e1 discutiendo. Est\u00e1 diciendo, \u201cyo no tengo derecho a la esposa\u201d. Dir\u00e1 m\u00e1s adelante, \u201cyo no soy el novio, soy amigo del novio\u201d (cfr. Jn 3, 29 ss). Dec\u00eda, \u201cyo no soy el mes\u00edas y no tengo derecho de desatarle las sandalias, eso le pertenece al que viene detr\u00e1s de m\u00ed, le pertenece a Jes\u00fas\u201d. Tambi\u00e9n dec\u00eda, \u201cyo no soy el novio, soy el amigo del novio y el amigo est\u00e1 alegre cuando oye hablar al amigo\u201d.<\/p>\n<p>Esta es la alegr\u00eda, la alegr\u00eda de ser quien eres. Juan el Bautista pone en claro qui\u00e9n es \u00e9l. \u201cYo no soy ni El\u00edas ni el mes\u00edas; no soy la luz, soy testigo de la luz\u201d. M\u00e1s adelante dir\u00e1 \u201cyo soy la l\u00e1mpara, no soy la luz; no soy profeta, soy una voz que grita en el desierto\u201d.<\/p>\n<p>La figura de Juan el Bautista nos llena siempre de alegr\u00eda, porque vemos a un hombre que no quiere suplantar el papel que le corresponde a otro. Solo Jes\u00fas es el Mes\u00edas, solo Jes\u00fas es el Hijo de Dios. Todos los dem\u00e1s somos humanos, peque\u00f1os, pero que Dios nos ama mucho. y Por eso nos alegramos, porque Dios nos ama y, como Juan el Bautista, no podemos pretender otra cosa m\u00e1s que ser amigos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or los bendiga y disfruten esta navidad, porque cada una es distinta. No se dejen perder la alegr\u00eda, aun en las dificultades, que las hay siempre. Tenemos que aspirar a estar contentos, porque la alegr\u00eda es un regalo de Dios, pero tambi\u00e9n es una actitud que nosotros aceptamos. Est\u00e9n siempre alegres, dice san Pablo, recen para tener la alegr\u00eda de Dios (cfr. Tes 5, 16-24). Dos requisitos para estar alegres: rezar mucho y agradecer a Dios. Que el Se\u00f1or los bendiga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misa Parroquia Santuario Pur\u00edsima Concepci\u00f3n, Agualeguas, N.L. \/ 17 de diciembre del 2017 Estimadas hermanas y hermanos, fieles de esta comunidad, estimados j\u00f3venes que han venido<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3468,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3465"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3465"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3466,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3465\/revisions\/3466"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3468"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}