{"id":2975,"date":"2017-11-02T19:16:30","date_gmt":"2017-11-03T01:16:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=2975"},"modified":"2017-11-02T19:16:30","modified_gmt":"2017-11-03T01:16:30","slug":"cuando-esuchamos-a-cristo-sana-nuestro-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/cuando-esuchamos-a-cristo-sana-nuestro-corazon\/","title":{"rendered":"Cuando esuchamos a Cristo sana nuestro coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Fiesta patronal Parroquia San Judas Tadeo, Escobedo \/ 28 de octubre del 2017<\/p>\n<p>Estimadas hermanas y hermanos fieles laicos, hermanos sacerdotes:<\/p>\n<p>Con mucho gusto vengo con ustedes a celebrar esta fiesta de san Judas Tadeo, un santo muy querido por todos. A veces esa estima puede ser por inter\u00e9s, pero, de todos modos, es estima. Es experto en situaciones dif\u00edciles y desesperadas. Acudimos a \u00e9l. Aunque no ocurriera, inmediatamente, un milagro hay que quererlo.<\/p>\n<p>Es muy bonita su imagen, muy significativa. F\u00edjense: tiene en el pecho a Jesucristo, tiene en la cabeza una lengua de fuego, una corona y un bast\u00f3n. Esas cuatro cosas ya nos hablan mucho de \u00e9l. Primero, tiene a Cristo en el coraz\u00f3n. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, los ap\u00f3stoles fueron y se sintieron amigos de Jes\u00fas, muy queridos por \u00c9l. Lleva en su pecho el amor a Cristo, ese amor que lo llev\u00f3 a predicar el Evangelio y a dar testimonio con el martirio.<\/p>\n<p>Pero, tambi\u00e9n, san Judas Tadeo tuvo la bella experiencia de Pentecost\u00e9s cuando los ap\u00f3stoles, junto con la Virgen Mar\u00eda, recibieron el don del Esp\u00edritu Santo, ese Esp\u00edritu que los llen\u00f3 de valent\u00eda para predicar el Evangelio en todo el mundo. Tiene una corona de la santidad y del martirio, y tiene un bast\u00f3n, el que camina y el que cuida. El que camina porque los ap\u00f3stoles salieron, caminaron para predicar el Evangelio.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n fueron pastores, cuidaron a las ovejas. Hay en la Biblia una carta que escribi\u00f3 san Judas, muy cortita, pero llena de esperanza. Porque san Judas tambi\u00e9n es pastor de almas. Eso es lo que su imagen nos invita a comprender.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2982\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2.png\" alt=\"\" width=\"798\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2.png 798w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2-300x171.png 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2-768x439.png 768w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2-256x146.png 256w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2-50x29.png 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/SJE2-131x75.png 131w\" sizes=\"(max-width: 798px) 100vw, 798px\" \/><\/p>\n<p>La Palabra de Dios ilumina lo que acabo de explicar. Nos dice san Pablo, \u201custedes son conciudadanos de los santos, familia de Dios, templo del Esp\u00edritu\u201d (cfr. Ef 2, 19-22). Somos conciudadanos de los santos, vivimos en la misma ciudad que los santos. Somos conciudadanos de la ciudad del Cielo, pero tambi\u00e9n, somos parte de la familia de Dios y templo del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Para eso se requieren tres cosas: escuchar, sanar y pertenecer. Es todo un camino de la Evangelizaci\u00f3n. Primero, escuchar, porque la fe viene de o\u00edr la Palabra de Dios (cfr. Rm 10, 17). Uno, sin venir a misa, puede tener sentido espiritual y religioso, pero tener la fe, como virtud teol\u00f3gica de Dios, solamente cuando se oye la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Dice el Evangelio que la gente lo segu\u00eda para escucharlo (cfr. Lc 6, 12-19). La fe viene de la predicaci\u00f3n. Por eso no da lo mismo venir o no a misa, porque, quien oye la Palabra de Dios, va creyendo en Dios, su coraz\u00f3n y mente se amoldan a las cosas de Dios, se va dibujando en el coraz\u00f3n a Cristo, como lo tiene san Judas.<\/p>\n<p>Escuchar y sanar. Dice el Evangelio que la gente que quer\u00eda escuchar a Jes\u00fas y quer\u00eda que los curara. Su Palabra, la cercan\u00eda de \u00c9l nos cura las enfermedades de la mente y del coraz\u00f3n. Qu\u00e9 dif\u00edcil es sanar las heridas del alma. Las heridas del coraz\u00f3n son m\u00e1s graves que las heridas del cuerpo. Cuando se trata de la mente, m\u00e1s dif\u00edcil. S\u00f3lo el que oye a Jes\u00fas se cura del coraz\u00f3n y del alma.<\/p>\n<p>Por eso, venimos a encontrarnos con \u00c9l, para sanar. Hay muchas personas que andan trastornadas por vicios o por los sufrimientos, andan con el coraz\u00f3n herido, no encuentran salud de su alma. Por eso, lo segundo es sanar. Cuando venimos a misa hay que pedirle a Cristo la salud del alma y la salud del cuerpo.<\/p>\n<p>Tercera cosa: pertenecer. Sentirse parte de Cristo, como lo hizo san Judas, sentirse parte de la Iglesia, familia de Dios. \u00bfCu\u00e1l es el sufrimiento m\u00e1s grande de un joven? No sentirse parte de una familia. San Pablo dice: somos conciudadanos, miembros de la familia de Dios.<\/p>\n<p>Aprendamos de san Judas a escuchar a Cristo, a dejarse curar por \u00c9l y sentirse parte de \u00c9l. Somos amigos de Jes\u00fas, \u00c9l nos quiere mucho a pesar de nuestros pecados. Es el \u00fanico que tiene un amor incondicional, nos quiere como somos.<\/p>\n<p>Pid\u00e1mosle a San Juditas que nos ayude a arreglar nuestros problemas. Vamos a decirle san Juditas, \u201cechamos la mano\u201d, con cari\u00f1o, no con inter\u00e9s. Si Dios quiere, por intercesi\u00f3n de san Judas, podemos alcanzar lo que pedimos. Hay que pedir siempre y sin desfallecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta patronal Parroquia San Judas Tadeo, Escobedo \/ 28 de octubre del 2017 Estimadas hermanas y hermanos fieles laicos, hermanos sacerdotes: Con mucho gusto vengo con<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2983,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2975"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2975"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2975\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2988,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2975\/revisions\/2988"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2983"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}