{"id":2343,"date":"2017-09-18T14:56:04","date_gmt":"2017-09-18T19:56:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=2343"},"modified":"2017-09-18T14:56:04","modified_gmt":"2017-09-18T19:56:04","slug":"en-nuestras-venas-corre-sangre-no-atole-pidamos-a-dios-el-don-del-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/en-nuestras-venas-corre-sangre-no-atole-pidamos-a-dios-el-don-del-perdon\/","title":{"rendered":"\u00a1En nuestras venas corre sangre, no atole! Pidamos a Dios el don del Perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Fiesta patronal Parroquia San Rogelio \/ 16 de septiembre del 2017<\/p>\n<p>Estimadas, hermanas y hermanos, con mucho gusto vengo a darle homenaje a san Rogelio, mi santo patrono. Dos cosas son bien importantes en la vida de los santos m\u00e1rtires: la profesi\u00f3n de fe y la confesi\u00f3n de fe. Es decir, la importancia de su palabra y la importancia de su vida. San Rogelio no s\u00f3lo predic\u00f3, que lo hizo muy bien, sino que, adem\u00e1s de su palabra, agreg\u00f3 el testimonio de su vida. Lo que dices delante de la comunidad, lo tienes que hacer delante de Dios. Dice san Pablo que \u201cel predicador no s\u00f3lo habla delante del pueblo, sino que delante de Dios\u201d (cfr. 1 Co 14, 2-3). Dios es testigo de lo que dice y ense\u00f1a, si dice la verdad y cree en ella o si s\u00f3lo tiene un discurso para convencer a la gente sin que lo crea en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2350\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1.png\" alt=\"\" width=\"798\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1.png 798w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1-300x171.png 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1-768x439.png 768w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1-256x146.png 256w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1-50x29.png 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog2-1-131x75.png 131w\" sizes=\"(max-width: 798px) 100vw, 798px\" \/><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el punto m\u00e1s delicado de la confesi\u00f3n de fe? Cuando manifiestas m\u00e1s que eres fiel a Jesucristo, a su ense\u00f1anza. Cuando perdonas es el testimonio m\u00e1s fuerte de un creyente. Dec\u00eda en otro pasaje distinto al que o\u00edmos, \u201csi solo saludas al que te saluda \u00bfqu\u00e9 haces de extraordinario\u2019\u201d (cfr. Lc 6, 32). Eso lo hace cualquier persona. Pero el perdonar eso algo muy fuerte y serio. Si Cristo habla del perd\u00f3n, es porque \u00c9l perdon\u00f3.<\/p>\n<p>En el relato de la Pasi\u00f3n, Jes\u00fas, cuando estaba a punto de morir, dice, \u201cperd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen\u201d (Lc 23, 34). En otro, dice Pedro \u201c\u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar? \u00bfhasta siete veces? Dice el Se\u00f1or, \u201chasta setenta veces siete\u201d (cfr. Mt 18, 21-22), es decir, siempre. San Pablo, en el himno a la caridad, en la carta a los corintios, dice, \u201cel que ama todo lo perdona\u201d (cfr. 1 Cor 13, 7). El m\u00e1rtir, no s\u00f3lo es m\u00e1rtir porque su testimonio lleg\u00f3 al martirio, sino porque su vida fue reflejando esta realidad, la m\u00e1s importante, saber perdonar. Ni a ustedes ni a mi nos es f\u00e1cil perdonar. Basta una palabra, un gesto, una mirada, para que inmediatamente nos encendamos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2349\" src=\"https:\/\/arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1.png\" alt=\"\" width=\"798\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1.png 798w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1-300x171.png 300w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1-768x439.png 768w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1-256x146.png 256w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1-50x29.png 50w, https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/SRog3-1-131x75.png 131w\" sizes=\"(max-width: 798px) 100vw, 798px\" \/><\/p>\n<p>Por nuestras venas no corre atole, sino sangre, y por eso nos encendemos rapidito, por eso hay sed de venganza. Dice el ap\u00f3stol san Pablo, \u201cque no te sorprenda la noche enojado con tu hermano\u201d (cfr. Ef 4, 36). Cu\u00e1ntas cosas nos dice el Se\u00f1or y nos llama a perdonar, pero reconociendo nuestra impotencia. Hay que pedirle a Dios, eso no se da por buena voluntad. Es un milagro perdonar. Porque perdonar no s\u00f3lo es cruzarse de brazos. Cuando perdonas a otro, lo est\u00e1s evangelizando. Dice san Pablo a los romanos, \u201cno devuelvas mal por mal, sino bien por mal\u201d (cfr. Rm 12, 17). Cuando llegamos a esto tenemos que decirle al Se\u00f1or que nos ayude a todos a vivir en paz, para vivir tranquilos, para mantener la calma, para ser lentos en la venganza.<\/p>\n<p>Vamos a pedirle esta gracia, que form\u00f3 parte de la vida de san Rogelio. \u00c9l encend\u00eda en amor por el Evangelio y por eso hizo el atrevimiento de entrar a la mezquita y hablar de Jesucristo. Inmediatamente los musulmanes se molestaron y lo martirizaron. As\u00ed pues, vamos a pedirle al Se\u00f1or que nos ayude a perdonar, porque en la casa y en la calle hace falta perdonar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta patronal Parroquia San Rogelio \/ 16 de septiembre del 2017 Estimadas, hermanas y hermanos, con mucho gusto vengo a darle homenaje a san Rogelio, mi<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2351,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2343"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2343"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2343\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2354,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2343\/revisions\/2354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}