{"id":2173,"date":"2017-09-01T15:30:22","date_gmt":"2017-09-01T20:30:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=2173"},"modified":"2017-09-21T15:30:28","modified_gmt":"2017-09-21T20:30:28","slug":"dios-nos-quiere-capaces-de-sonar-como-el-y-con-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/dios-nos-quiere-capaces-de-sonar-como-el-y-con-el\/","title":{"rendered":"DIOS NOS QUIERE CAPACES DE SO\u00d1AR COMO \u00c9L Y CON \u00c9L"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ciudad del Vaticano<\/strong> (<a href=\"http:\/\/www.pastoralsiglo21.org\">www.pastoralsiglo21.org<\/a>) <strong>30 de agosto del 2017.-<\/strong> Una reflexi\u00f3n sobre la memoria de la vocaci\u00f3n como el recuerdo que marca la vida, fue lo que ofreci\u00f3 el Papa Francisco durante su catequesis de la Audiencia General de este mi\u00e9rcoles.<\/p>\n<p>Dijo que esa experiencia qued\u00f3 tan marcada en los ap\u00f3stoles que incluso el evangelista Juan narra el episodio como un n\u00edtido recuerdo de juventud \u201cEra alrededor de las cuatro de la tarde\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se aparece en los evangelios como un experto del coraz\u00f3n humano, agreg\u00f3, como un incendiario de corazones, busca emerger en el otro el deseo de vida y de felicidad al preguntarles: \u201c\u00bfqu\u00e9 buscas?\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa vocaci\u00f3n de Juan y de Andr\u00e9s comienza as\u00ed: es el inicio de una amistad con Jes\u00fas tan fuerte que impone una comuni\u00f3n de vida y de pasiones con \u00c9l. Los dos disc\u00edpulos comienzan a estar con Jes\u00fas y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no regresan a casa tranquilos, tan es as\u00ed que sus respectivos hermanos \u2013Sim\u00f3n y Santiago\u2013 son enseguida incluidos en el seguimiento. Fueron donde estaban ellos y les han dicho: \u2018\u00a1Hemos encontrado al Mes\u00edas, hemos encontrado a un gran profeta!\u2019, dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los disc\u00edpulos recordaran por siempre ese d\u00eda que ilumin\u00f3 y orient\u00f3 su juventud\u201d, expres\u00f3.<\/p>\n<p>La propia vocaci\u00f3n se descubre de varios modos, pero lo primero es la alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio, cada vocaci\u00f3n verdadera inicia con un encuentro jubiloso con Jes\u00fas y conduce a un encuentro m\u00e1s pleno.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or no quiere hombres y mujeres que caminan detr\u00e1s de \u00c9l de mala gana, dijo, quiere personas que han experimentado que estar con \u00c9l nos da una felicidad inmensa que puede renovar la vida. Un disc\u00edpulo triste no evangeliza, se necesita ver en sus ojos el brillo de la verdadera felicidad.<\/p>\n<p>Pidi\u00f3 no escuchar a personas desilusionadas e infelices; \u201cno confiemos en quien apaga desde el inicio todo entusiasmo diciendo que ning\u00fan proyecto vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los \u201cviejos\u201d de coraz\u00f3n que sofocan la euforia juvenil. Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza. Cultivemos en cambio, sanas utop\u00edas: Dios nos quiere capaces de so\u00f1ar como \u00c9l y con \u00c9l, mientras caminamos bien atentos a la realidad. So\u00f1ar en un mundo diferente. Y si un sue\u00f1o se apaga, volver a so\u00f1arlo de nuevo, recurriendo con esperanza a la memoria de los or\u00edgenes, a esas brasas que, tal vez despu\u00e9s de una vida no tan buena, est\u00e1n escondidas bajo las cenizas del primer encuentro con Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Equipo Editorial de Pastoral Siglo XXI<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad del Vaticano (www.pastoralsiglo21.org) 30 de agosto del 2017.- Una reflexi\u00f3n sobre la memoria de la vocaci\u00f3n como el recuerdo que marca la vida, fue lo<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2174,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[14,6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2173"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2175,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2173\/revisions\/2175"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}