{"id":18372,"date":"2026-08-20T13:21:56","date_gmt":"2026-08-20T19:21:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=18372"},"modified":"2026-08-20T13:21:56","modified_gmt":"2026-08-20T19:21:56","slug":"tradicional-peregrinacion-de-la-arquidiocesis-de-monterrey-con-visita-al-cristo-rey-del-cubilete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/tradicional-peregrinacion-de-la-arquidiocesis-de-monterrey-con-visita-al-cristo-rey-del-cubilete\/","title":{"rendered":"TRADICIONAL PEREGRINACI\u00d3N DE LA ARQUIDI\u00d3CESIS DE MONTERREY CON VISITA AL CRISTO REY DEL CUBILETE"},"content":{"rendered":"<p>Fieles, sacerdotes, di\u00e1conos y obispos de Monterrey se unen en oraci\u00f3n ante el monumento a Cristo Rey, poniendo en sus manos las necesidades de la Iglesia y de la sociedad.<\/p>\n<p>La Arquidi\u00f3cesis de Monterrey inici\u00f3 su tradicional peregrinaci\u00f3n anual con la visita al monumento de Cristo Rey del Cubilete, en Silao, Guanajuato, como parte del camino que cada a\u00f1o re\u00fane a sacerdotes, di\u00e1conos, religiosos y fieles laicos para fortalecer su fe y elevar una oraci\u00f3n por la Iglesia de Monterrey.<\/p>\n<p>La Santa Misa fue presidida por el Arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera L\u00f3pez, quien estuvo acompa\u00f1ado por sus obispos auxiliares, un grupo de presb\u00edteros y di\u00e1conos, as\u00ed como por fieles laicos provenientes de diversas comunidades de la Arquidi\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Durante la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, el Arzobispo destac\u00f3 que quienes participan en esta peregrinaci\u00f3n lo hacen tambi\u00e9n en representaci\u00f3n de todos aquellos miembros de la Iglesia de Monterrey que, por diversas circunstancias, no pudieron estar presentes.<\/p>\n<p>\u201c<em>Hemos venido en peregrinaci\u00f3n representando a nuestra Iglesia de Monterrey; cu\u00e1ntos quisieron haber venido pero no les fue posible. Nosotros estamos aqu\u00ed y vamos a interceder por toda la Iglesia de Monterrey\u201d<\/em>, expres\u00f3.<\/p>\n<p>Mons. Cabrera L\u00f3pez invit\u00f3 a vivir este encuentro con gozo y esperanza, reconociendo que la alegr\u00eda impulsa el caminar de los creyentes, mientras que la esperanza permite mirar el presente con el deseo de construir un futuro mejor de la mano de Dios.<\/p>\n<p>En este sentido, pidi\u00f3 que las intenciones de la peregrinaci\u00f3n fueran especialmente por las comunidades de la Arquidi\u00f3cesis, para que permanezcan en paz; por las personas que viven en situaci\u00f3n de pobreza, para que tengan lo necesario para una vida digna; por quienes se encuentran en las c\u00e1rceles, para que puedan renovarse, convertirse y reencontrarse con sus familias; y por toda la Iglesia de Monterrey, para que contin\u00fae cumpliendo su misi\u00f3n de anunciar el Evangelio.<\/p>\n<p>\u201c<em>Esos deseos los ponemos aqu\u00ed, en el altar, ante el Cristo Rey del Cubilete<\/em>\u201d, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p><strong>AMOR A CRISTO Y A MAR\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Durante su homil\u00eda, el Arzobispo de Monterrey subray\u00f3 tambi\u00e9n la profunda relaci\u00f3n entre el amor a Jesucristo y el amor a la Virgen Mar\u00eda, dos dimensiones inseparables de la vida de fe.<\/p>\n<p>\u201c<em>Nosotros sabemos que hay dos amores inseparables: el amor a Cristo y el amor a la Virgen Mar\u00eda\u201d<\/em>, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que, desde su llegada como obispo de Monterrey, ha querido impulsar esta experiencia de fe mediante las visitas a Cristo Rey y a la Bas\u00edlica de Guadalupe, como una manera de vivir y expresar ese amor pleno a Jes\u00fas y a su Madre.<\/p>\n<p>De esta manera, la peregrinaci\u00f3n al Cubilete se convierte tambi\u00e9n en un camino espiritual que prepara a los peregrinos para continuar su recorrido de fe y oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>MEMORIA DE LOS M\u00c1RTIRES MEXICANOS: UN LLAMADO A LA RECONCILIACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>En otro momento de la celebraci\u00f3n, Mons. Rogelio Cabrera L\u00f3pez hizo referencia a la memoria hist\u00f3rica de los a\u00f1os 1926-1929, periodo marcado por la persecuci\u00f3n religiosa y por el testimonio de numerosos m\u00e1rtires mexicanos que entregaron su vida por su fe.<\/p>\n<p>El Arzobispo se\u00f1al\u00f3 que esta memoria debe ayudar a los creyentes a reconocer el dolor de aquel periodo de la historia nacional, pero, sobre todo, a promover una mirada de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Explic\u00f3 que los m\u00e1rtires fueron disc\u00edpulos de Jes\u00fas que aprendieron a vivir y a morir como su Maestro, poniendo en pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas del Evangelio incluso en circunstancias extremas.<\/p>\n<p>A partir del Evangelio proclamado durante la celebraci\u00f3n, invit\u00f3 a los fieles a hacerse peque\u00f1os ante Dios, dejando de lado la soberbia que puede llevar al ser humano a considerarse superior a los dem\u00e1s y, por ello, a justificar el da\u00f1o hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>\u201c<em>Si somos como ni\u00f1os peque\u00f1os, sabemos que nuestra mirada est\u00e1 siempre puesta en Dios<\/em>\u201d, reflexion\u00f3.<\/p>\n<p>El Arzobispo explic\u00f3 que reconocerse como hijos de Dios lleva tambi\u00e9n a reconocer al otro como hermano. Por ello, afirm\u00f3 que la fraternidad y el amor cristiano nacen de comprender que todos tienen un mismo Padre.<\/p>\n<p>\u201c<em>Si no nos sentimos hijos de Dios, si no nos sentimos como ni\u00f1os, es imposible vivir la caridad, porque la caridad es saber que el otro es mi hermano\u201d<\/em>, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p>Asimismo, destac\u00f3 que el amor de Dios es universal y, al mismo tiempo, profundamente personal: Dios conoce, acompa\u00f1a y busca a cada uno de sus hijos cuando se extrav\u00eda.<\/p>\n<p><strong>LOS M\u00c1RTIRES, TESTIGOS DE UN AMOR QUE VENCE AL ODIO<\/strong><\/p>\n<p>Mons. Cabrera L\u00f3pez destac\u00f3 que los m\u00e1rtires mexicanos supieron vivir el Evangelio hasta las \u00faltimas consecuencias y encontraron en su fe la fuerza para afrontar el martirio.<\/p>\n<p>Subray\u00f3 que, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas en la cruz, ellos fueron capaces de no mirar a sus verdugos como enemigos, sino desde una perspectiva de fraternidad y perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ello, se\u00f1al\u00f3 que la memoria de los m\u00e1rtires no debe utilizarse para renovar divisiones o distancias, sino para impulsar una cultura de reconciliaci\u00f3n entre los mexicanos.<\/p>\n<p>\u201c<em>La invitaci\u00f3n que la Iglesia nos hace con esta memoria hist\u00f3rica no es renovar distancias, sino reconciliaci\u00f3n. Miramos siempre c\u00f3mo somos mexicanos y mexicanas, hermanas y hermanos en Cristo\u201d<\/em>, expres\u00f3.<\/p>\n<p>Finalmente, invit\u00f3 a los peregrinos a vivir como hijos de Dios, con humildad y confianza, especialmente en los momentos dif\u00edciles, convencidos de que el Se\u00f1or permanece cercano y nunca abandona a sus hijos.<\/p>\n<p>Con esta celebraci\u00f3n ante Cristo Rey del Cubilete, la Arquidi\u00f3cesis de Monterrey contin\u00faa su tradicional peregrinaci\u00f3n anual, poniendo en las manos de Jes\u00fas las necesidades de sus comunidades, de sus familias y de toda la sociedad, y renovando su compromiso de vivir y anunciar el Evangelio.<\/p>\n<p>El camino de peregrinaci\u00f3n continuar\u00e1 con la visita al Tepeyac y a la Bas\u00edlica de Guadalupe, donde los peregrinos de Monterrey elevar\u00e1n nuevamente sus oraciones, poniendo bajo la protecci\u00f3n de la Virgen de Guadalupe la vida y misi\u00f3n de toda la Iglesia de Monterrey.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fieles, sacerdotes, di\u00e1conos y obispos de Monterrey se unen en oraci\u00f3n ante el monumento a Cristo Rey, poniendo en sus manos las necesidades de la Iglesia<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":18373,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,14],"tags":[130],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18372"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18372"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18372\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18375,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18372\/revisions\/18375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}