{"id":1054,"date":"2017-05-05T13:00:52","date_gmt":"2017-05-05T18:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/?p=1054"},"modified":"2017-05-05T17:03:50","modified_gmt":"2017-05-05T22:03:50","slug":"catequesis-2-la-trinidad-santa-y-la-virgen-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/catequesis-2-la-trinidad-santa-y-la-virgen-santa\/","title":{"rendered":"Catequesis 2: La Trinidad Santa y La Virgen Santa"},"content":{"rendered":"<p>Siguiendo en el contexto del Centenario de las apariciones de la Sant\u00edsima Virgen a los tres pastorcitos en la Cova da Iria, Portugal, queremos reflexionar la relaci\u00f3n de Mar\u00eda, Virgen, con Dios, Uno y Trino.<\/p>\n<p>Ante todo, es sumamente conveniente que los ejercicios de piedad a la Virgen Mar\u00eda expresen claramente la nota trinitaria y cristol\u00f3gica que les es intr\u00ednseca y esencial. En efecto, el culto cristiano es por su naturaleza culto al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo o, como se dice en la Liturgia, al Padre por Cristo en el Esp\u00edritu. En esta perspectiva se extiende leg\u00edtimamente, aunque de modo esencialmente diverso, en primer lugar y de modo singular a la Madre del Se\u00f1or y despu\u00e9s a los Santos, en quienes, la Iglesia proclama el Misterio Pascual, porque ellos han sufrido con Cristo y con \u00c9l han sido glorificados. En la Virgen Mar\u00eda todo es referido a Cristo y todo depende de \u00c9l: en vistas a \u00c9l, Dios Padre la eligi\u00f3 desde toda la eternidad como Madre toda santa y la adorn\u00f3 con dones del Esp\u00edritu Santo que no fueron concedidos a ning\u00fan otro. Ciertamente, la genuina piedad cristiana no ha dejado nunca de poner de relieve el v\u00ednculo indisoluble y la esencial referencia de la Virgen al Salvador Divino. Sin embargo, nos parece particularmente conforme con las tendencias espirituales de nuestra \u00e9poca, que en las expresiones de culto a la Virgen se ponga en particular relieve el aspecto cristol\u00f3gico y se haga de manera que \u00e9stas reflejen el plan de Dios, el cual preestableci\u00f3 &#8220;con un \u00fanico y mismo decreto el origen de Mar\u00eda y la encarnaci\u00f3n de la divina Sabidur\u00eda&#8221; (Cf. Pio IX, Carta Apost\u00f3lica, <em>Ineffabilis Deus<\/em>) (Marialis Cultus 25)<\/p>\n<p>Esto contribuir\u00e1 a hacer m\u00e1s s\u00f3lida la piedad hacia la Madre de Jes\u00fas y a que esa misma piedad sea un instrumento eficaz para llegar al <em>&#8220;pleno conocimiento del Hijo de Dios, hasta alcanzar la medida de la plenitud de Cristo&#8221;<\/em> (<em>Ef<\/em> 4,13); por otra parte, contribuir\u00e1 a incrementar el culto debido a Cristo mismo porque, seg\u00fan el perenne sentir de la Iglesia, confirmado de manera autorizada en nuestros d\u00edas; Como nos los dijo San Ildefonso: <em>&#8220;se atribuye al Se\u00f1or, lo que se ofrece como servicio a la Esclava; de este modo redunda en favor del Hijo lo que es debido a la Madre; y as\u00ed recae igualmente sobre el Rey el honor rendido como humilde tributo a la Reina&#8221;. <\/em><\/p>\n<p>A esta alusi\u00f3n sobre la orientaci\u00f3n cristol\u00f3gica del culto a la Virgen, nos parece \u00fatil a\u00f1adir una llamada a la oportunidad de que se d\u00e9 adecuado relieve a uno de los contenidos esenciales de la fe: la Persona y la obra del Esp\u00edritu Santo. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y la Liturgia han subrayado, en efecto, c\u00f3mo la intervenci\u00f3n santificadora del Esp\u00edritu en la Virgen de Nazaret ha sido un momento culminante de su acci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, algunos Santos Padres y Escritores eclesi\u00e1sticos atribuyeron a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu la santidad original de Mar\u00eda, <em>&#8220;como plasmada y convertida en nueva criatura&#8221; por \u00c9l; reflexionando sobre los textos evang\u00e9licos \u2014&#8221;el Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra&#8221; (Lc 1,35) <\/em>y <em>&#8220;Mar\u00eda&#8230; se hall\u00f3 en cinta por obra del Esp\u00edritu Santo; (&#8230;) es obra del Esp\u00edritu Santo lo que en Ella se ha engendrado&#8221; (Mt 1,18.20)<\/em>\u2014, descubrieron en la intervenci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo una acci\u00f3n que consagr\u00f3 e hizo fecunda la virginidad de Mar\u00eda y la transform\u00f3 en Aula del Rey, Templo o Tabern\u00e1culo del Se\u00f1or, Arca de la Alianza o de la Santificaci\u00f3n; t\u00edtulos todos ellos ricos de resonancias b\u00edblicas; profundizando m\u00e1s en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, vieron en la misteriosa relaci\u00f3n Esp\u00edritu-Mar\u00eda un aspecto esponsal: <em>&#8220;la Virgen n\u00fabil se desposa con el Esp\u00edritu&#8221;<\/em>, y la llamaron sagrario del Esp\u00edritu Santo, expresi\u00f3n que subraya el car\u00e1cter sagrado de la Virgen convertida en mansi\u00f3n estable del Esp\u00edritu de Dios; adentr\u00e1ndose en la doctrina sobre el Par\u00e1clito, vieron que de \u00c9l brot\u00f3, como de un manantial, la plenitud de la gracia (cf. <em>Lc<\/em> 1,28) y la abundancia de dones que la adornaban: de ah\u00ed que atribuyeron al Esp\u00edritu la fe, la esperanza y la caridad que animaron el coraz\u00f3n de la Virgen, la fuerza que sostuvo su adhesi\u00f3n a la voluntad de Dios, el vigor que la sostuvo durante su &#8220;compasi\u00f3n&#8221; a los pies de la cruz; se\u00f1alaron en el canto prof\u00e9tico de Mar\u00eda (<em>Lc<\/em> 1, 46-55) un particular influjo de aquel Esp\u00edritu que hab\u00eda hablado por boca de los profetas; finalmente, considerando la presencia de la Madre de Jes\u00fas en el cen\u00e1culo, donde el Esp\u00edritu descendi\u00f3 sobre la naciente Iglesia (cf. <em>Hechos<\/em> 1,12-14; 2,1-4), enriquecieron con nuevos datos el antiguo tema Mar\u00eda-Iglesia; y, sobre todo, recurrieron a la intercesi\u00f3n de la Virgen para obtener del Esp\u00edritu la capacidad de engendrar a Cristo en su propia alma, como atestigua S. Ildefonso en una oraci\u00f3n, sorprendente por su doctrina y por su vigor suplicante: <em>&#8220;Te pido, te pido, oh Virgen Santa, obtener a Jes\u00fas por mediaci\u00f3n del mismo Esp\u00edritu, por el que t\u00fa has engendrado a Jes\u00fas. Reciba mi alma a Jes\u00fas por obra del Esp\u00edritu, por el cual tu carne a concebido al mismo Jes\u00fas (&#8230;). Que yo ame a Jes\u00fas en el mismo Esp\u00edritu, en el cual t\u00fa lo adoras como Se\u00f1or y lo contemplas como Hijo&#8221;.<\/em> (S. Hildelfonsus, <em>De virginitate perpetua sanctae Mariae<\/em> Cap. XII; PL 96, 108.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>De la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica aparecer\u00e1, en particular, la misteriosa relaci\u00f3n existente entre el Esp\u00edritu de Dios y la Virgen de Nazaret, as\u00ed como su acci\u00f3n sobre la Iglesia; de este modo, el contenido de la fe ser\u00e1 m\u00e1s profundamente medido y dar\u00e1 lugar a una piedad m\u00e1s intensamente vivida en nuestras celebraciones lit\u00fargicas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siguiendo en el contexto del Centenario de las apariciones de la Sant\u00edsima Virgen a los tres pastorcitos en la Cova da Iria, Portugal, queremos reflexionar la<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1088,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[51],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1054"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1054"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1054\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1055,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1054\/revisions\/1055"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arquidiocesismty.org\/arquimty\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}